13 de Agosto – 1

 

 
0 – No se dice así, claro, pero el sentido, pienso es ese: ‘Las cosas no están yendo como se deseaba que fuesen’, no, claro que no. Se inyectan de una manera u otra diez billones en la economía que ya se pagarán como sea; se hacen unos tests para mostrar que las cuentas de las entidades financieras no están mal; se publicitan intensamente los efectos de aquellas inyecciones, de aquellas anfetas; y se cruzan los dedos a ver si la cosa dura, aguanta, se prolonga. Pero la realidad es la que es.
Hoy la situación sigue siendo la misma que hace tres meses, lo único que ha sucedido es que todos debemos una-pasta-que-no-existe a alguiénes que se la han prestado a unos Estados para que hicieran cosas a fin de postergar lo inevitable; el 13 de Agosto los fundamentales son los mismos que el 13 de Abril: eso no lo cambian unos cuantos billones porque con unos cuantos billetes no se resuelve el agotamiento de un modelo sistémico.
Uds. hace tiempo que lo llevan leyendo aquí: ya se está hablando de la ‘situación anémica en la que se halla la economía mundial’, de ‘dificultades en la recuperación’; se utilizan conceptos jeroglíficos para decir cosas evidentes: el maravilloso crecimiento de años pasados se ha basado en el desperdicio de commodities en unas instalaciones productivas con capacidades mayores a las necesarias, situación que únicamente era sostenible gracias al megaconsumo de todo por parte de todos, financiado a base de un hipercrédito creciente que era sostenido por una capacidad de endeudamiento que se quiso suponer inagotable. Funcionó muy bien mientras duró, pero la capacidad de seguir absorbiendo deuda ha acabado; y eso, pienso ni son dificultades, ni es una situación anémica: es la crisis de un modo de hacer las cosas. Aún falta para que se diga porque decir eso supone asumir que hay que cambiar el manual, y eso tiene consecuencias, por ejemplo para las estructuras de poder: gentes que ahora mandan dejarán de mandar, y eso …
Es decir, pienso que no es que exista el peligro de una double-dip, sino que seguimos cayendo tras la aminoración en la caída que supuso la inyección de esos billones añadido al ‘efecto deseo’ que aún permanece ahí: caída, aminoración de la tendencia, caída mayor: ni hay ya billones que inyectar ni las inyecciones causan ya efecto.
00 – ¡Como deben estar las cosas para el dólar se haya convertido / continúe siendo un refugio!. Con lo que está diciendo Mr. Bernanke, con los números que se están publicando, y el dólar un refugio. ¡Por favor!.
000 – En el reino peor, claro: que se debe estar cociendo, que se esperará que vaya a suceder, para que el propio Presidente del Gobierno diga que en el tercer trimestre …. aunque la Ministra de Economía matice que … (¡un miembro de un Gobierno matizando al presidente del mismo!, y la oposición, ¡muda!: como deben estar las cosas, ¡como deben estar!); encima elecciones a la vuelta de la esquina, más encima pugnas en los propios partidos políticos. Pero por encima de todo la insuficiencia recaudatoria, y cuatro españoles de cada diez admitiendo el fraude fiscal y cinco empresarios de cada diez asumiéndola. Lo que no se dice: para una persona que percibe cuatro duros, ‘fraude’ = ‘más renta’: más riquza; para bastantes empresas, ‘fraude’ = ‘menores costes’: más competitividad. ¿Alguien conoce a partir de que porcentaje de ‘ocultación’ se considera que una economía es básicamente informal?; en Bolivia el 55% de la economía lo es, ¡que horror!; la pregunta: si esa informalidad desapareciese, ¿qué parte de esa economía informal sobreviviría?.
1 – Sur de Alemania y Norte de Austria: lluvias generalizadas, pero ni durante un solo minuto ‘se ha ido la luz’. Para meditar, ¿no?, teniendo en cuenta los cortes que se producen en el reino … Ya, eso es porque la energía eléctrica es más cara en Alemania, ¿cuánto más cara es en relación al PIB pc alemás?. Y para industrias y empresas, ¿cuánto más cara es?.
2 – Las bolsas de plástico. En el reino se vuelve a la carga: si cobrar, si no cobrar, si no darlas irá mejor para el medio ambiente: lo cuidará más, si encarece los costes de las mercancías. Recuerdo que hace ¡veinticinco años!, en un super de Glasgow me cobraron por una bolsa de plástico. Aquí, en Alemania, no hay ningún problema desde hace un porrón de tiempo: pides lo que vayas a comprar, sea lo que sea, o depositas lo que llevas en el trolley en la cinta de la caja; en el primer caso te preguntan si necesitas bolsa, en el segundo coges las bolsas que necesitas de una pila que se halla al inicio de la cinta de la caja. Te cobran entre cinco y siete céntimos por bolsa, pero son bolsas potentes, sólidas, reutilizables con garantías. Nadie protesta, es así, porque está asumido. ‘Es que España no es Alemania’, dice el del fondo; ya.
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
13 de Agosto – 1