Agosto – 1

 
Santiago Niño Becerra_La Carta.
Existe un refrán español muy antiguo: “Agosto, frío en el rostro”; no entiendo de meteorología, pienso en otras cosas: en lo que está sucediendo en la calle, en lo que nos están contando, en lo que se cuenta en otros sitios pero no aquí, en lo que se está cociendo de cara a Septiembre, ya: “Cuando llegue Septiembre” (Robert Mulligan, 1961), ya hemos hablado de Septiembre, volvemos a hablar. En Agosto han sucedido cosas: la crisis, si, después del crash que se produjo en silencio: The Big Society, The Dodd-Frank Act, los stress tests, decir una cosa y pensar otra.
El pasado día 23 El País, en sus Págs. 22 y 23 publicó un trabajo muy bueno: ¿vinculación entre religión y crecimiento económico?. Sugerencia: léanlo: es sorprendente la cantidad de referencias que plantea en relación a la relación entre religión y desempeño económico, es curioso que este tema haya resucitado ahora: en un momento de no-crecimiento. Pienso que cada momento tiene su manifestación necesaria: aquello que marca la diferencia de cara a lo que viene. El Calvinismo fue esencial en el siglo XVI para preparar un camino: el del precapitalismo de los siglos XVII y XVIII, poco importa que en unas ciudades se dieran unas manifestaciones religiosas y en otras, otras, lo importante, siempre, es la tendencia: en España triunfó la Contrarreforma (en el fondo una lucha entre familias nobles y dinastías reinantes), pero desde ese momento España quedó al margen del posterior proceso de crecimiento que vino después.
El Calvinismo era no-igualitarista, individualista, de ahí que el quehacer económico quedase potenciado y la acumulación favorecida, pero el Calvinismo fue necesidad de su época, ahora cada vez se está hablando más de Budismo: lo verdaderamente importante es el jardín, no cada flor; es más feliz no quien más tiene, sino quien menos necesita: ahora no se busca crecer, sino bien administrar. Están pensando en China, ya, pero la economía china padece problemas profundos y tiene que alimentar a 1.300 millones de personas, y se le ha acabado el tiempo: Japón llegó a mediados del XIX, y ahí continúa, y continuará.
En España el debate es otro. España ‘iba bien’ hasta que se colocó al borde del abismo (¿se han dado cuenta?: iba bien pero ‘estuvo a punto’ de caer en el desastre, la culpa se le ha echado a la explosión de la burbuja inmobiliaria; vaya, entonces, ¿fue la burbuja lo que hizo que España fuese bien?). Luego, en el 2009, España fue salvada por el Plan E y sus variantes, pero eso ha generado un mix que no se ha explicado y sobre el que no han preguntado quienes debían hacerlo: ingresos fiscales a la baja y gasto público al alza; ya: como en todas partes, lo que sucede es que las expectativas de España son muy pocas porque lo son las posibilidades de la economía española de variar su estructura de PIB; de hecho es el razonamiento que ha hecho Moddy’s para justificar que en Septiembre va a rebajar la clasificación del reino.
En España: se creció gracias al ladrillo (¿será afirmativa la respuesta a la pregunta antes planteada?), ahora no existe un sustituto al ladrillo: no-lo-hay: un sustituto: una actividad que ocupe al porrón de personas que el ladrillo ocupaba y que, a la vez, haga aumentar el PIB como lo aumentaba el ladrillo (y que además ese sustituto sea financiado como lo era el ladrillo, claro). En consecuencia, como los ingresos públicos serán bajísimos la única vía factible para enjugar el déficit que las cuentas de España ya muestran será el recorte de gastos, de ese modo, aunque la recaudación decrezca se dispondrá de pasta para pagar lo que ya se debe y lo que se vaya debiendo; obtener pasta para pagar: ese va a ser el problema, lo otro, el empobrecimiento de la población, sus carencias … (Será bueno oír lo que van diciendo las correspondientes oposiciones a medida que se vayan convocando elecciones).
Ya, ya, aquí los titulares son otros: la prohibición de las corridas de toros, un escándalo futbolístico, los vendedores top manta; los manteros: un ejemplo de cómo se haces aquí las cosas: se da tiempo al tiempo esperando que el tiempo vaya resolviendo otras cosas y que en el transcurso de ese tiempo nadie vaya a gritar más de la cuenta: los manteros no son más que la penúltima manifestación de un doble problema: una emigración que fue traída para hacer algo que ya no es necesario que hagan, y un megaexceso de puntos de venta de todo para que todos compren todo en todo momento; pero hablar de top manta es más sencillo que hablar de eso.
Bien, problemas provocados por la falta de ingresos, pero hay gastos que no pueden reducirse, al menos de entrada: los subsidios de desempleo; y hay otros que van a aumentar: el pago de intereses derivados de la deuda. Se van a recortar gastos: se está hablando de reducciones del 15%, pero pienso que no va a ser suficiente, luego la vía es la de aumentar ingresos: ‘¿Pero no habíamos quedado en que era imposible?’, si, pero estoy pensando en ‘otros impuestos’: el IVA, sigo pensando, volverá a subir: buscando que paguen más quienes puedan pagar más: indirectamente. (¿El IRPF?, cuatro duros: para llenar titulares). También el IBI: ¿quién no es propietarias/o de una vivienda?; ¿cómo?, de entrada a lo fácil: que los valores catastrales se aproximen a los escriturados. Y más también ‘nuevas figuras impositivas’: para los Gobiernos regionales: un pago por viviendas no ocupadas un número mínimo de días al año; ya: se puede decir al vecino que encienda las luces, que abra el grifo y que consuma gas, se puede, pero eso es dinero en el banco. Y se venderá bien a nivel político.
(Alemania: la nueva tasa a los bancos diseñada para generar un fondo de rescate de entidades financieras cuyos problemas pudieran tener un impacto sistémico: 1.200 millones al año: ¿con eso se espera rescatar a alguien? (Ah, ¿pero van a volver los problemas a las entidades financieras?: ¿no se están haciendo ahora las cosas bien?). Lo mejor es la tasa a los productos derivados que las entidades mantengan fuera de su balance también planteada en Alemania: 1 euro por cada 6.666,666667 euros; calculen cuantos derivados hay que tener para recaudar 1.000 millones de euros. ¡A ver; que levanten la mano quienes tengan esos derivados!. Otro brindis al sol: veremos muchos en los próximos meses: ‘el milagro es, aún, posible’).
(‘El consumo es bajo, el consumo es bajo’, repiten muchos expertos, Gobiernos y directivos comerciales. Mmmmmmmmm. Reflexionemos: ¿se trata de un problema de defecto de demanda o de exceso de oferta?. ¿Cuántas camisas se ha de comprar una p
ersona para alimentar la estructura productiva-comercial camiseril?, ¿y cuantos televisores debe adquirir?, ¿y cada cuánto tiempo ha de cambiarse de automóvil de teléfono celular o de gafas de sol?, y las empresas, ¿con qué frecuencia deben sustituir equipos industriales en perfecto uso e infrautilizados a fin de no perder competitividad?; compras, adquisiciones, cambios y sustituciones que deben ser financiados a crédito, naturalmente. Aún sabiendo poca economía se intuye que algo así acabará agotándose, ¿verdad?, pues a ello ya hemos llegado. Insisto: ¿estamos ante un problema de falta de demanda o de oferta desmesurada?).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
Agosto – 1