“Ahora que se acerca la tormenta perfecta, hay que aceptar que el futuro es incierto y asimilarlo”

 

La vida es como una travesía por mar. Hay días soleados, otros lluviosos y en contadas ocasiones, Poseidón desata toda su furia. Para poder navegar por un mundo así, hace falta una brújula. Ahora que se acerca la tormenta perfecta, queremos ofrecer una brújula para la inversión, para asimilar mejor la incertidumbre y evitar ese zumbido que nos nubla la mente. En lugar de tratar de prever lo que pasará en los próximos tres meses, vamos a ofrecer una perspectiva a 10.000 metros de altura sobre la renta variable. La renta variable está barata desde un punto de vista histórico ¿pero merece la pena comprar?

La renta variable global, medida por nuestro modelo de valoración, está relativamente barata desde una perspectiva histórica, por los bajos niveles históricos de apalancamiento de la deuda de las compañías y por las buenas valoraciones. Un factor peligrosamente elevado es el retorno de los activos provocado por los márgenes de beneficios históricamente elevados, puesto que unos retornos elevados en activos generalmente preceden a una caída de los beneficios totales. Dado el masivo exceso de capacidad entre la población en edad laboral y las recientes presiones bajistas en las materias primas, nosotros creemos que las compañías pueden mantener los actuales márgenes de beneficios en el próximo semestre de 2012.

En base a las valoraciones actuales, un revés en el primer semestre de 2012, por acontecimientos políticos y económicos en Europa, sería absolutamente catastrófico, puesto que los mercados de renta variable ya han ajustado las valoraciones para un escenario de bajo crecimiento y nuevos problemas en Europa. Nuestro modelo de valoración de índices en el S&P500 que se presenta a continuación, indica un nivel a final del año 2012 de 1.215 en base a unos Beneficios Por Acción (BPA) de 104,5 y un ratio de beneficios por precio (PER) de 11,6. A la vista de los datos actuales, la renta variable en su conjunto está a punto de empezar un año plano en nuestro escenario base, con la mayor parte de la presión bajista prevista en el primer semestre, puesto que lo más probable es que los rendimientos de los beneficios aumenten, reflejando así una contracción de las expectativas de crecimiento.

No obstante los rendimientos de los beneficios son históricamente decentes y otras clases de activos no están dando mucho de qué hablar, con lo que nosotros creemos que una posición neutral puede ser atractiva durante 2012.


Renta variable

¿Está cerca de tocar fondo la renta variable, para dar paso a un mercado indefinidamente alcista?

Los inversores están inmersos en una espesa niebla, con muy poca visibilidad, y muchos están preocupados por el futuro de la renta variable. Si bien todos los seres humanos pueden ser sin duda demasiado optimistas o demasiado pesimistas, nosotros nos inclinamos claramente más por lo segundo en estos momentos.

En el gráfico de la página siguiente comparamos el CAPE actual (relación precios-beneficio ajustada al ciclo de los últimos cinco años de beneficios) en el S&P500, con el resultado anualizado de los siguientes 10 años desde 1958. El gráfico indica que hemos entrado en un rango de valoración que suele ser un buen punto de partida para un mercado indefinidamente alcista, con muchas probabilidades de generar más de un cinco por ciento de rendimiento anualizado.

El siguiente gráfico muestra el intervalo de predicción de la regresión, que indica que desde 1958, la renta variable no ha ofrecido nunca un rendimiento inferior al cero por ciento (anualizado en más de 10 años) si los inversores compraron en dichas valoraciones actuales. En otras palabras, si llega la tormenta perfecta y los precios de las acciones caen todavía más, podemos estar en el punto bajo perfecto justo antes de empezar un mercado indefinidamente alcista.


Renta variable

Ruido blanco: el enemigo número uno del inversor

Los inversores tienden a olvidar que la renta variable refleja el crecimiento nominal subyacente de la economía. Y por tanto, puesto que la base monetaria y la productividad están creciendo constantemente, nosotros esperamos que la renta variable tienda a subir, ajustada al ciclo comercial a largo plazo. Aunque las acciones pueden experimentar de forma temporal tasas de retorno auténtico negativas. En el gráfico anterior vemos una perspectiva a vista de pájaro de la tendencia de los beneficios, la relación precios-beneficios ajustada al ciclo y el retorno anualizado futuro a 10 años. Pese a la crisis energética, las guerras, el terrorismo y las crisis financieras, los seres humanos y los mercados de activos siguen adelante. Lo que queremos demostrar con este gráfico es que a la vista del ciclo de beneficios actual en relación con el precio, hay una probabilidad muy elevada de que se obtengan buenos retornos a largo plazo.

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Pero a corto plazo, la volatilidad podría ser muy elevada, por lo que recomendamos una posición neutral en estos momentos. Sí, la eurozona hace aguas en estos momentos y China podría estar experimentando un descalabro inmobiliario, pero éstos tampoco serían los primeros tropiezos de los mercados de la historia. El principal riesgo para nuestra brújula (que se basa en datos desde 1958) es que el desendeudamiento actual sea una repetición de la Gran Depresión de los años 30, cuando la economía y las acciones se desviaron significativamente de la tendencia, a la baja.

¿Cuánto pueden caer las acciones si llega la tormenta?

Según nuestra brújula de inversión, si nos retrotraemos hasta 1958, el 20 por ciento de las observaciones más bajas de la relación precio-beneficios ajustados al ciclo se ha situado entre ocho y trece. ¿Si llega la tormenta perfecta a los mercados, podrían caer las valoraciones de las acciones hasta ese rango? Sí, es posible, y la apuesta de los agnósticos sería un punto medio en el rango, que es 11,5 veces los beneficios ajustados cíclicamente.

Con el ciclo de beneficios de los últimos cinco años de 77 por acción en el S&P500, esto supondría un precio de índice de 890, o una fuerte bajada del 28 por ciento. Pero siendo más realistas, nosotros creemos que el suelo definitivo está cerca del punto de precio en el que el valor presente de oportunidades de crecimiento es cero, con lo que la valoración del S&P500 es el valor presente de un flujo permanente de los actuales beneficios ajustados cíclicamente, menos el ocho por ciento requerido como retorno de la renta variable; esto supondría un suelo en torno a 960 en el S&P500 o una bajada del 23 por ciento desde los niveles actuales.

 

Simplificándolo, si bajamos de 1.000 en el S&P500, los inversores deberían empezar a invertir agresivamente en renta variable, puesto que lo más probable es que en el futuro se produzca un crecimiento económico superior a cero.

Para acceder al resto de previsiones de Saxo Bank, pinchar sobre los siguientes enlaces:

Introducción: 2012 va a ser un año de grandes cambios

Mercado: ¿Tormenta perfecta a la vista?

Perspectivas Macroeconómicas: Navegando por las aguas revueltas de la tormenta perfecta

Renta variable: Aceptar que el futuro es incierto y asimilarlo

Tipos de interés en 2012

Divisas: La vida sigue prácticamente igual

Perspectivas Asia:Abróchense los cinturones, estamos a punto de despegar

Materias primas: Los mercados se preparan para las dificultades

Opciones de divisas: Más margen de subida para la volatilidad

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Equipo de Estrategia, Saxo Bank

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