Antiproductividad

 

¿Les parece el de hoy un título absurdo?. Llegó como un rayo a mi mente cuando leí el mail que me remitió hace unos días un lector. Es un ejemplo de lo que España es. ¿Los datos que da?. Solicité a un ingeniero de Telecos que los testeara: lo que dice es absolutamente lógico. Siéntense bien en la silla porque lo que viene es material sensible, muy sensible.

“Mi ordenador del trabajo tiene la friolera de 512MB de RAM. Sobre esos 512MB deben correr Windows XP y un par o tres de aplicaciones imprescindibles para desarrollar mi trabajo. Y un antivirus. Sólo con el Sistema Operativo y el resto de las aplicaciones corporativas el consumo de memoria es de 300-350MB y todavía no he empezado a trabajar.

Abrir el correo-web consume 60-80 MB más y, si me tengo que conectar a un servidor, rozo los 500 MB (lo normal es tener un par o tres de conexiones contra servidores y/o bases de datos). Justo en el límite. Tan en el límite que cuando todos los días el Antivirus (nombre de un antivirus)  corporativo se pone irremediablemente a ejecutar sus tareas, que no puedo deshabilitar por carecer de permisos, el consumo de memoria se dispara hasta casi un 1GB con lo que el XP deben tirar de Memoria Virtual con lo que los tiempos de acceso a los datos que en memoria RAM se miden en nanosegundos pasan a medirse en milisegundos y en un disco duro que comienza a echar humo.

¿Resultado? Durante todo el tiempo que dura el proceso de actualización/escaneado del antivirus “mi” ordenador se queda “bloqueado”. ¿Qué quiere decir “bloqueado”? Quiere decir que cualquier tarea, por mínima que sea, se vuelve desesperante. Sólo cambiar de aplicación o mostrar el menú inicio le lleva unos 20 segundos.

Tengo un vídeo grabado con el móvil en el que partiendo del escritorio minimizado y usando sólo lo imprescindible mando un correo de prueba a través de la web. El vídeo dura casi cuatro minutos. Esto se repite dos veces a lo largo de la mañana y me hace perder más de una hora al día, durante todos los días de todas las semanas de todos los meses (de todos los años, etc.): una hora al día, cinco horas a la semana, veinte horas al mes, etc. A lo largo de un año equivaldría a un absentismo laboral de casi 28 días.
¿Cuánto costaría ampliar la memoria a 1GB de RAM para evitar este bloqueo? No más de 30 euros y 5 minutos de mano de obra”.

Y posiblemente esa empresa diga que necesita flexibilidad laboral y argumente que con una cláusula de descuelgue del convenio que tenga vigente ganaría competitividad. Y lo peor de todo es que puede que tenga razón: lo que fabrica es de tan bajo valor que no le compensa ampliar la memoria RAM. ¡Bienvenidos al nuevo modelo productivo español!.

(Lo pongo entre paréntesis para no liar, pero tiene que ver, tiene que ver. M. Trichet el pasado Jueves 9: ‘la fuerte vigilancia’. Amenazar con subir los tipos es una receta del manual de un modelo agotado que está agonizando: el nuestro. La inflación se ha estado frenando con aumento de tipos, pero ya no es procedente hacerlo así: genera unos costes absurdos y no incentiva la mejora de la utilización de todos los inputs, sólo del trabajo porque es el más débil, y no la incentiva porque como la competencia perfecta no existe siempre será posible trasladar los aumentos de costes, bien incrementando precios, bien reduciendo la oferta.

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¿Cómo dice el nuevo modelo que hay que combatir la inflación?, con incrementos de productividad, lo peor es que ese sistema ya se conoce, pero no se tiene ni idea de cómo arreglar sus consecuencias.

¿Subirán los tipos?, pienso que en Julio sí: hay que darle un caramelo a la banca para endulzar un poco la amargura que producirán los stress tests (y serán incompletos), aunque, sigo pensando, ese aumento será temporal: los préstamos se asignarán a través de otros métodos: sí a los proyectos necesarios a un precio que bien podría ser una participación en el mismo, no a los no necesarios a ningún precio.

 

Y M. Trichet ya se está yendo).

(El periódico El País publicó en la Pág. 26 de su ejemplar del 12.06.2011 un trabajo muy interesante sobre las empresas ‘públicas’ de titularidad regional y municipal (las comillas son debidas a que muchas no lo son porque por la definición que ha dado la UE de lo que esas empresas son no entran en la categoría; en el texto se explica muy bien). Bien, el hecho es que entre unas y otras deben 26 mM€ lo que es calderilla en comparación con los 4 B€ que debe el reino, pero como mucha de esa deuda, por la dichosa definición, no era tal, ahora que las cosas están yendo como van se ha convertido en un clavo más en el ataúd de lo-que-se-debe.

¿Qué ha sucedido?, pues que regiones y ayuntamientos se lanzaron a diseñar estructuras de ‘centros de actividad’ fuera de sus cuentas a fin de poder hacer cosas que de otro modo no hubieran podido hacer, algo parecido a lo que hicieron las entidades financieras con los productos estructurados, sí. Pero no piensen mal, no, muy posiblemente en la mayoría de los casos eso que hicieron lo hicieron porque no podían hacer otra cosa si querían continuar brindando los servicios que brindaban lo que, también en muchos casos, equivalía a decir si querían continuar ganando elecciones los partidos que gobernaban (pienso que si hubieran estando gobernando otros hubiesen hecho lo mismo, claro).

Al final el tema siempre es el mismo: la pobreza relativa. Como España es un país pobre y había que hacer cosas la vía fue inventar procedimientos para poder hacerlas y/o para compensar salidas de fondos hacia otros lugares que reducían los recursos que se quedaban: no es casualidad que el volumen más gordo de ese proceder lo tenga Catalunya.

¿Qué va a pasar con esto?, pienso que lo único factible: las deudas de estos entes se acabarán sumando a las deudas de sus progenitores. Ya saben: en Economía siempre hay alguien que de alguna manera acaba pagando las deudas).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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