Bhavnani, como la Bolsa misma: en qué invierte y qué piensa nuestro Buffet

 

Nació en India, se marchó a Hong Kong, aterrizó en Tenerife y desde su bazar se hizo millonario gracias a sus apuestas en Zaragozano y Bankinter. Pero también conoció el fracaso en su inversión en Popular. 66 años que condensan una curiosa mezcla de austeridad y glamour. Bhavnani cuenta en qué y cómo invertir, qué piensa de los banqueros y repasa otros asuntos de la economía desde su privilegiada atalaya.

Alberto Cañabate / Invertia.com.

La experiencia es un grado, algo de lo que puede presumir el inversor indio afincado en Tenerife desde 1965. Quizá no tanta como Warren Buffet, nacido 14 años antes que Bhavnani (1944), aunque en muchas ocasiones se le ha comparado con el Oráculo de Omaha por su éxito en los mercados. Pero como el yin y el yang, también ha sufrido en sus carnes los escarnios de la bolsa. Popular le hizo ganar dinero en los 80 para dar otra dimensión a sus negocios en las islas. Más tarde, ha sido su quebradero de cabeza.

Bhavnani reconoce lo desafortunado de la inversión (“vi que cometí un error”). Por ello, vendió su participación y devolvió deuda valorada en 250 millones. En este momento, debe “150 millones” y su participación en el banco que preside Ángel Ron se ha reducido a 20.000 acciones. “Menos mal que vendimos y quitamos la deuda”, insiste el inversor, que para acometer la compra del 5% del capital se apalancó en 450 millones.

“En Banco Popular vi que cometí un error. La participación se ha reducido a 20.000 acciones” Las pérdidas efectivas de Bhavnani en su aventura (2008-2010) en el tercer banco español por activos están entre los 250 y los 300 millones de euros, para una inversión de 615 millones. Además, fracasó en su intento por persuadir al equipo gestor de la conveniencia de pertenecer al consejo de administración. En ese contexto, la única solución que le quedaba al Warren Buffet español era abandonar el barco.

“En Zaragozano o Bankinter la jugada salió bien”, explica Bhavnani. En el primero compartió puesto en el consejo con los Albertos y dio el pase a su participación del 8% en julio de 2003 al británico Barclays con unas plusvalías de 60 millones. En 2007, traspasó su 15% en Bankinter a Credit Agricole con una plusvalía de 400 millones tras una frenética carrera accionarial con Jaime Botín.

¿Volvería a invertir en bancos con esa agresividad? “La concentración del riesgo en el crecimiento es un error. En Dubai se pusieron a hacer muebles y se fueron al garete. En España nos centramos en el cemento, y mira”, responde. “A la edad que tengo, mejor tener un poco de todo que concentrar el patrimonio”. Por lo tanto, la operación Popular puede haber sido la última de Bhavnani, pero no sólo por los riesgos.

“Ahora ya sólo pienso cuidar de la casa y de los nietos” Los 67 años están a la vuelta de la esquina y ya sólo piensa en “cuidar de la casa y de los nietos”. Prefiere eso a estar de viaje, de reunión en reunión en Madrid o Barcelona. Por esa misma razón vendió hace pocos días el 1% que le quedaba en la inmobiliaria Renta Corporación al empresario Blas Herrero, fundador de Kiss FM. “He salido por razones de edad, los jóvenes que han llegado ahora me están desplazando”, reconoce. “Tengo buenas relaciones con el presidente [Hernández de Cabanyes]”.

Al igual que le sucedió en Popular, la crisis dilapidó la mayoría del patrimonio invertido en la compañía catalana. Según cálculos aproximados, el inversor indio adquirió a principios de 2007 su 2,1% en Renta Corporación a 32 euros por título de media, cuando la compañía cotiza ahora en 1,2. La dimensión de las pérdidas en esta apuesta, de unos 15 millones, es en cualquier caso poco representativa, pero mayor que el medio millón de euros que tiene en bonos irrecuperables de Lehman Brothers.

ENTONCES, ¿EN QUÉ INVERTIR

“Confío en valores en España y Europa que tengan beneficios recurrentes, cash, dividendos y un endeudamiento soportable”. Esa es la receta de Bhavnani para ganar en la bolsa en estos difíciles momentos. Esos requisitos los concreta en cinco nombres: Santander, BBVA, Repsol YPF, Eni y France Telecom. “Cualquier cupón que paga un banco por sus bonos es menor que la rentabilidad por dividendo que ofrece”, explica. “Los bancos han caído un 30-40%. Pienso que esos precios pueden ser los mínimos”.

El inversor indio recomienda Santander, BBVA, Repsol YPF, Eni y France Telecom Los consejos también están reflejados, al menos en parte, en la composición de Laxmi, su principal SICAV (sociedad de inversión de capital variable) con un patrimonio de 134 millones de euros. Según datos recogidos en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Bhavnani tiene invertidos a cierre del último trimestre 3,32 millones de euros en acciones de France Telecom y 1,58 millones en Eni. En ese periodo, sin embargo, redujo su exposición a la bolsa nacional del 5,5 al 2,1% del patrimonio.

Gran parte de los 150 millones que aún debe Bhavnani están dispuestos en activos de renta fija, un refugio que en este contexto económico también se puede convertir en una fuente de estrés implacable. “Los tengo invertidos en bonos del Tesoro. Cayeron un 10% [en el último ataque a España] y perdimos 20 millones, pero recuperamos un 4%”, expresa. “De momento la renta se paga, y al vencimiento se paga al 100%. Espero”.

Bhavnani tiene invertida su deuda (150 millones de euros) en bonos del Tesoro Bhavnani tiene distribuidas sus inversiones en deuda a través de la sicav y Casa Kishoo, una sociedad compuesta por siete socios en la que cuenta con un 25% del capital, por lo que es mayoritario junto a otro socio. Laxmi incrementó su posición en deuda del Tesoro desde el 11,4 al 22,4% sobre el total del patrimonio entre julio y septiembre. Además, aumentó su exposición a la deuda privada española (9,35 al 12%), elevó los depósitos (8,1 al 13,7%) y redujo en renta fija extranjera (36,3 al 27,8%).

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“Saldremos adelante, hemos caído al suelo y de ahí lo único que podemos hacer es levantarnos”, comenta Bhavnani respecto al futuro de España. Sobre un posible rescate, el inversor indio cree que se tiende a “exagerar las cosas”, pero señala que cuando una autoridad como Merkel dice que “la cosa se cae” es “porque hemos hecho cosas mal”. Un reflejo de ello, expresa el interlocutor, es que “nuestros hijos se van fuera a buscar trabajo”.

 

Además de por sus inversiones en deuda del Tesoro, a Bhavnani le interesa que España y el resto de Europa vayan bien para que vengan muchos turistas. El empresario, que controla ocho hoteles en las Canarias, recuerda a INVERTIA que “hace un año y medio no se pagaban alquileres, pero ahora los hoteles ya están todos alquilados, aunque a la mitad de precio”. “Hemos contratado a 200 empleados en dos o tres meses”.

”Quizá si los hoteles se llenan pueda subir el valor de los apartamentos en la costa” Este resurgir del sector turístico en las islas, donde según Bhavnani se han creado 3.000 empleos en unos meses, puede ser un anticipo de que ha empezado la recuperación de la economía. “Quizá si los hoteles se llenan pueda subir el valor de los apartamentos en la costa. Una cosa puede influir en la otra”.

¿DE QUIÉN ES LA CULPA DEL DESAGUISADO?

Bhavnani no quiere oír hablar de la morosidad, a la que considera su peor enemiga y una de las principales causas de los problemas que atraviesa España. “En 50 años, no he sido moroso ni por un solo euro”, asegura. “Con el dinero puedes hacer lo que quieras, pero si tienes deuda, cuidado, no hay que entrar en mora, ya que haces daño al tercero”. Ejemplo: “Si compro 100 cajas de leche y pago, yo también me puedo arruinar por culpa del moroso que no lo hace. La gente debe saber qué dinero tiene en el bolsillo”.

”Con el dinero puedes hacer lo que quieras, pero si tienes deuda, no hay que entrar en mora, haces daño al tercero” Los últimos datos del Banco de España indican que existe un 5,5% de morosidad declarada sobre el total de créditos concedidos. Un frío porcentaje que adquiere dimensión cuando se traduce a euros: 100.000 millones sobre un inventario de 1,84 billones en préstamos. A esta cifra hay que añadir los activos que la banca se ha quedado para que el crédito no entre en impago y las provisiones subestándar, por lo que la mora real del sistema puede estar cercana al 10%.

Por una cuestión práctica en la que se resume gran parte de filosofía, Bhavnani es partidario de suprimir las tarjetas de crédito y que los ciudadanos usen sólo de débito. El inversor tiene miedo al endeudamiento y a los peligros que conlleva, aunque su fortuna se deba en una buena parte a créditos de los bancos. Una financiación que se dio con mucha soltura en el boom económico pero que ahora está muy restringida.

“La financiación está cerrada, los bancos no dan dinero porque la gente tampoco los paga”, resume Bhavnani. “Banco Popular emite unos bonos al 8%, piden dinero al 4,75%, por lo que no podrán dar tampoco”. “Los bancos han provisionado, han hecho su trabajo. Todo el mundo tiene la culpa, pero los bancos no han cuidado a depositantes y accionistas, los bancos han cometido excesos, ha habido demasiados excesos”.

Los banqueros “deberían rebajarse ellos mismos los sueldos, deberían cobrar 2.000 euros al mes, ¿por qué 10 millones?” El inversor, que ha estado en los consejos de Zaragozano y Bankinter, se indigna ante los salarios de los banqueros. “Deberían rebajarse ellos mismos los sueldos, deberían cobrar 2.000 euros al mes, ¿por qué 10 millones? Quizá con ese dinero podrían comer 2.000 personas”, señala Bhavnani. “¿Por qué un banquero tiene que cobrar 10 millones? Debería de adaptarse teniendo en cuenta que hay gente que cobra 426 euros. No sé qué quiere la gente para comer en un mes”.

El total de los salarios de los 88 consejeros de los bancos del Ibex ascendió a 80 millones en 2009. Esto quiere decir que cada uno cobró de media 900.000 euros, aunque la diferencia entre los que más pagan (Santander y BBVA, 1,85 millones) y el que menos (Popular, 100.000 euros) es sustancial. A eso se añaden los 464 millones que se acumulan en los fondos de pensiones, 5,3 millones por cabeza. Los banqueros de Santander y BBVA son los más agraciados (12,1 y 13,5 millones, respectivamente).

Bhavnani pone como ejemplo las nóminas que se cobran en Casa Kishoo, una empresa “con 75 años de estabilidad”. El empresario cree que “no se puede despilfarrar el dinero”, por lo que los salarios de sus empleados son normales, “entre 1.500 y 2.500 euros al mes”.

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Bhavnani, como la Bolsa misma: en qué invierte y qué piensa nuestro Buffet
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