Cómo invertir en los ‘tres fantásticos’ refugios mundiales

 

Ana Palomares.

El mercado está loco, pero hay activos que han convertido esa agitación en rentabilidad: el yen japonés, el bono alemán y el oro son los héroes que luchan contra las ‘maldades’ bursátiles.

Empezaron siendo cuatro: el bono alemán, el franco suizo, el yen japonés y el oro los superhéroes que se han enfrentado a un mercado como el actual, en el que las bolsas ceden más de un 20% en menos de un mes, con ganancias. Pero, como sucede en el cómic de Los 4 Fantásticos, este selecto grupo también ha perdido a uno de sus miembros.

Si en la historia de la Marvel, que este año celebra su 50 cumpleaños, fue Antorcha Humana el héroe que se sacrificó por el bien de la humanidad, en lo que respecta al mercado, ha sido el Banco Central de Suiza el que ha decidido sacrificar las ganancias que hasta ahora habían obtenido aquellos inversores que acudieran al franco suizo en pos del crecimiento económico de su país. Y es que en menos de 10 días ha bajado los tipos de interés hasta el 0-0,25%, ha inyectado liquidez en su mercado y no ha negado el rumor de que podría fijar su moneda al euro de manera temporal para frenar su apreciación (sólo el rumor provocó caídas no vistas desde 1978 en la divisa helvética).

La, al menos por ahora, desaparición del franco suizo como activo refugio (siempre puede resucitar como sucede con algunos superhéroes) no deja a los inversores huérfanos de valores seguros a los que aferrarse si se mantiene la volatilidad que ha acampado en el mercado. Quedan otros Tres Fantásticos refugios: el oro, el bono alemán y el yen japonés. Aunque ellos también se enfrentan a importantes criptonitas que pueden acabar con sus superpoderes que hay que tener en cuenta.

El líder de los refugios

De todos ellos, el oro es el que se ha convertido en el líder de los refugios. Su espectacular revalorización -esta semana no ha habido día en el que no haya marcado máximos históricos- ha llevado a muchos analistas a advertir de la posibilidad de que se convierta, tras las puntocom, las subprime y la deuda pública, en el protagonista de una nueva burbuja.

“Uno de los problemas a los que se enfrenta el oro es que está en manos de grandes jugadores como los bancos centrales y son éstos los que mueven el mercado”, asegura Ángel Molina, director de análisis de Tressis. Sin embargo, a su favor cuenta con que su oferta es muy limitada en comparación con la creciente demanda que recibe por parte de los inversores -según los datos de Citi, la oferta sólo ha aumentado un 7 por ciento en los últimos cinco años-.

Además, es el único activo que ha cerrado los últimos diez años con ganancias que en varias ocasiones han superado el 10 por ciento anual. Si bien rentabilidades pasadas nunca garantizan rentabilidades futuras, todo apunta a que de mantenerse la actual incertidumbre que domina el mercado, el metal seguirá siendo uno de los grandes beneficiados. No hay que olvidar que desde el 21 de julio, cuando la UE acordó el segundo rescate a Grecia y empezó la debacle en las bolsas, sube un 11,8 por ciento.

 

El inversor de fondos tiene tres opciones a la hora de invertir en oro -productos que inviertan en acciones, que lo hagan en futuros o que repliquen físicamente al metal- pero son los últimos, los ETF que compran físicamente oro, los que mejor están sabiendo aprovechar el boom del metal. De ellos, PowerShares DB Gold, que no cotiza en la bolsa española es, según los datos que recoge Morningstar, el que mejor comportamiento presenta. En el año gana un 17 por ciento, en el último mes, un 16 por ciento y en siete días, cerca de un 6 por ciento.

El bono alemán

Junto al oro, otro de los activos a los que más están acudiendo los inversores para salvaguardarse de la “tormenta de verano”, en palabras de José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía de España, a la que se están enfrentando los mercados en las últimas semanas, es el bono alemán. Es cierto que la rentabilidad que ofrece es mínima (un 2,3 por ciento a diez años), y lo razonable es que si finalmente en septiembre los políticos deciden lanzar al unísono un mensaje que por fin tranquilice a los mercados, es el que se verá más perjudicado. Pero, la gran pregunta es: ¿qué mensaje necesitan oír los inversores para tranquilizarse? Porque, de momento, las interpretaciones que hacen los analistas del acuerdo que alcanzó la UE para salvar a la eurozona son de todo menos optimistas, sobre todo si la crisis sigue extendiéndose a países como España e Italia. “El tamaño del Fondo de rescate europeo (440.000 millones) es insuficiente para ayudar a Italia y España”, afirman en Lombard Odier. “La UE necesita pensar junta y elevar el Fondo a la categoría de los 2-3 billones de euros para conseguir que sea útil”, confirma John Hardy, estratega de divisas de Saxo Bank.

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Todo esto, unido a los crecientes rumores que siguen provocando en los mercados importantes caídas, explica que el bono alemán, que se había caído del grupo de activos refugio, haya recuperado su brío. Hasta el punto de que ha vuelto a marcar un nuevo mínimo anual en el 2,19 por ciento. Además, hay que tener en cuenta que, si bien en caso de que se encuentre una solución para la UE que convenza al mercado el bono alemán sería uno de los que podrían salir más desfavorecidos, lo previsible es que en caso de que su rentabilidad repunte (su precio caería) no lo haga de forma alarmante. No en vano, hay que tener en cuenta que el rendimiento de los bonos está muy ligado a la política monetaria y no se espera que el BCE lleve a cabo más subidas de tipos de interés. Al menos a corto plazo.

Por todo ello, no está de más que todos aquellos inversores que busquen fondos donde guarecerse hasta que pase la tormenta tengan en cuenta productos como Raiffeissen Dynamic Bonds o el fondo cotizado ETFlab D. Boerse Euro Goverment Germany. El primero de ellos es un producto que si bien puede invertir en bonos emitidos por cualquier país de la eurozona, en la actualidad destina más de un 40 por ciento de su patrimonio a títulos emitidos por el Gobierno alemán. Esto le permite obtener en 2011 una rentabilidad del 6,03 por ciento, la mitad de ella conseguida sólo en el último mes. Por su parte, el fondo cotizado replica el comportamiento del bono alemán, lo que le permite ganar un 9,6 por ciento en lo que va de año.

Ascenso del yen

Ya en el mercado de divisas, y con el franco suizo en cuarentena, la única alternativa que tienen los inversores es el yen japonés. Desde el 21 de julio se ha apreciado contra el euro más de un 3 por ciento y en su cruce contra el dólar un 8 por ciento. Y eso a pesar de que el Banco de Japón también ha intervenido para frenar la apreciación de su divisa, que es ahora el principal obstáculo al que se enfrenta su débil economía, que lucha por recuperarse del terremoto y posterior tsunami que azotó al país hace cinco meses.

Aunque el Banco de Japón no descarta llevar a cabo nuevas intervenciones para frenar su moneda -el primer ministro nipón, Naoto Kan, ha afirmado que el Gobierno considerará “respuestas sólidas”- de momento estas intervenciones están pasando sin pena ni gloria entre los inversores. Esto explica que fondos como Eurizon EasyFund Bond JPY o ETF como Wisdom Tree Freyfus Japanese Yen ganen un 4 y 6 por ciento en un mes.

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