Comunicaciones

 

Santiago Niño Becerra. La Carta.

Me escribe un amigo que es aficionado a la aviación un mail en el que me cuenta:

“Viajo al norte de Portugal a uno de los aeródromos de mayor actividad. Allí están hangarados unos 50 aviones de diferentes tipos. Gente de pasta con hangar propio; gente de menos pasta que comparten avión entre dos, cinco o más pilotos; gente que vuela en artefactos varios. He idos muchas veces porque me queda a una hora y poco más. Encuentro aquello muy muerto. El portugués encargado está acojonado. “No viene nadie a volar. Ni sábados, ni domingos, ni entre semana. Antes siempre volaban dos o tres aviones entre semana y los fines de semana muchísimos más. Ahora nadie vuela”. Le pregunto el motivo: “No hay cartos” (cuartos o pasta).

Sueldo de un portugués 500 o menos euros/mes, gasolina mucho más cara, IVA 23%. “En Portugal siempre fuimos pobres, ¬me comenta el encargado,¬ y pobres seguiremos siendo”. Me explica más adelante que los hijos vuelven a las casas de sus padres, que cultivan la tierra y nada más. Los robos de momento no son muy grandes.”

Me escribe otro:

“Ayer quiebra la mayor empresa de (nombre de una localidad española). Llevaba 33 años funcionando y se hizo a base de innumerables esfuerzos de los socios, que vivieron muy bien con buenos sueldos y beneficios durante los últimos 10-15 años. Hace un año le advertí a uno de los socios lo que estaba pasando: “¿Tú crees, (nombre de mi amigo), que será para tanto?” Ayer lloraba por teléfono y decía lo mucho que se acordaba de lo que hace un año le comenté.
Para salir adelante pidieron un crédito. Treinta más al paro”.

Unos días más tarde un lector me cuenta lo siguiente:

“A menudo Usted escribe sobre lo poco competitiva que es la economía española.  Le voy a citar un ejemplo. Tengo una afición y desde hace años por medio de (nombre de una compañía de subastas por Inet) compro y vendo en EE.UU, Alemania, Austria y Francia, por ello uso con frecuencia el servicio de paquetería internacional de Correos. El precio del correo de Alemania, Austria, Francia, entre otros países son inferiores a los de Correos. Un ejemplo: un envío de un paquete internacional económico de 5 Kg de peso con unas medidas de 31 x 29 x 22 cm, de España a Alemania cuesta la friolera de 37,94 €. A la inversa de Alemania a España el coste es de 16 € y llega en 7 días. Simple y llanamente con Correos cuesta más del doble. Más de una vez he tenido que aclarar el alto coste de un envío desde España. De continuar así no iremos a ninguna parte”.

Y a mis preguntas en relación a si “Las garantías en caso de robo, desaparición, etc., son las mismas en ambos casos, y sobre el tiempo de envío entre España y Alemania, me dice:

“Los dos servicios son muy parecidos, en ambos casos el precio más barato de enviar un paquete internacional certificado sin seguro para clientes particulares sin contrato en España es “Paquete Internacional económico”, ya es de guasa la definición. No está permitido el envio de paquetería sin certificar.

El servicio de correos alemán es el Deustche Post. El tiempo de recepción puede variar poco, de un país a otro. Los objetos que envío y recibo son (un tipo de objeto extremadamente delicado). Lo curioso es que en 15 años, NUNCA he perdido un envío, ni tampoco he recibido un paquete deteriorado, calculo que he enviado/recibido un total aproximado de 250 paquetes. Pienso que los servicios de correos en general funcionan muy bien en lo referente a perdidas o maltrato de los envios.

 

Otro lector me remite un párrafo de un artículo de Lester Brown: presidente del Earth Policy Institute, que reproduzco por creerlo interesante:

“Hasta aproximadamente 1950, la economía mundial vivía más o menos de sus propios medios, consumiendo sólo el interés de los sistemas naturales que la sustentaban. Pero desde entonces, la economía se duplicó, y se duplicó de nuevo, y una vez más, multiplicandose hasta hoy por ocho, y comenzó a consumir los activos y no sólo los intereses. En un estudio de 2002 publicado por la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., un equipo de científicos concluyó que las demandas colectivas de la humanidad superaron por primera vez la capacidad de regeneración de la tierra alrededor de 1980. En 2010 la demanda mundial sobre los sistemas naturales supera su capacidad de producción sostenible en casi un 30 por ciento. Esto significa que estamos cubriendo parte de las demandas actuales por el consumo de los bienes naturales de la tierra, preparando el escenario para un eventual colapso cuando se agoten los activos”.

Además >>  Temas de ayer, temas de siempre

¿Qué tienen en común todos estos textos?. Pues que las cosas no van, no es que todo sea un desastre y que estemos al borde del desastre, no vamos hacia una época Mad Max, ni a la parálisis absoluta, pero aquellas cosas tan geniales que sucedían casi sin sentir debido al extraordinario poder de lubricación del crédito han finalizado. Ya está es todo. Punto.

(Ayer elpais.com publicó un texto del Dr. Paul Krugman de título “El prisionero español” (http://www.elpais.com/articulo/economia/prisionero/espanol/elpepueco/20101129elpepueco_3/Tes), en él, resumiendo mucho, lo que dice es que para España hoy, el euro es mucho más una carga que un beneficio. Con todo el respeto disiento.

Para España ayer el euro fue una defensa: ¿qué hubiese hecho la economía española con una productividad patética y una inflación descomunal si no hubiese contado con la defensa de la zona euro?, y hoy: ¿cómo se defendería España de los ataques especulativos que sufriría al ser una economía hiperendeudada si no contase con la muralla que el euro representa?. Cierto, cierto, si España tuviese la peseta podría devaluar, pero, ¿con qué se sostendría esa devaluación si la competitividad española es de chiste debido a que la productividad española lo es?.

España, ya lo hemos dicho, jamás hubiese tenido que ser admitida en el euro: sus datos económicos no justificaban pertenecer a la misma área monetaria que el marco alemán, pero, España fue admitida en el club por motivos políticos y porque era zona propicia para hacer negocios -¿de dónde ha procedido la mayor parte de la pasta que las entidades financieras españolas han pedido prestada al exterior?-, ¡y menos mal que a la peseta le dejaron entrar!. Ahora España va a tener que hacer lo que antes no hizo porque no fue necesario: disparar el desempleo vía cierre de las actividades no competitivas debido a que no puede -ya no es posible- aumentar su productividad; junto a eso recortes de todo tipo de gasto público e incremento de todo tipo de contribuciones fiscales a fin de mejorar ‘la productividad’ de las Administraciones Públicas, por la vía perversa, claro. (¿Y reducir salarios?, se hará pero la competitividad no se consigue así).

El Dr. Paul Krugman pienso que no es objetivo cuando canta las ventajas financieras que USA tiene, y no lo es porque lo único que ha hecho USA para ganarse esas ventajas es haber inventado una cosa llamada dólar, una cosa que todo el mundo ha querido tener ya que con esa cosa se pagan las commodities, y también porque USA tiene otra cosa llamada Tomahawk, que es una especie de garrote muy gordo con el que se pueden dar garrotazos muy lejos y de forma muy precisa.

Lo que sí tienen en común España y USA el Dr. Krugman no lo cita: una capacidad de endeudamiento agotada, desde hace tiempo. España, a base de pasarlas putas, va a poder seguir en el euro, ¿adónde va a ir USA cuando la guerra de divisas degenere, como en los años 30, en un proteccionismo de manual y su capacidad de consumo se colapse?.  ¿España salirse del euro?, menos mal que, al final, dice que no).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramón Llull.

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