Cosas – 12

 

* – En Febrero del año en curso el Congreso USA publicó un informe de título más que sugerente: “Changes in the Distribution of Workers” Hourly Wages Between 1979 and 2009″, insisto: el Congreso. (Lo tienen aquí). El informe está muy, muy bien porque se entiende perfectamente lo que expone y porque expone cosas muy interesantes, por ejemplo, que si el salario horario medio de un hombre con una formación “less than high school” en 1979 era de 13,30 USD, en el 2009 había descendido a 11,10; a la vez, el de un hombre “graduate” había crecido de 25,70 a 34,30 USD entre años. Y con las mujeres, se preguntarán, ¿qué ha sucedido?, pues en los mismos años ha pasado de 8,60 USD a 9,00 en el primer nivel de formación, y de 17,60 a 26,60 en el segundo. Para meditar, ¿no creen?. (Por cierto: que yo sepa en el reino no existe un estudio como este, y pienso que sería deseable).

* – La crisis, ya lo hemos comentado, empezó a mediados del 2010: cuando se asumió el fracaso para volver-a-lo-de-ante haciendo-lo-de-siempre. Se intuyó antes, en Mayo, cuando el saneamiento se impuso a la reactivación: si no se está saliendo, ¿será porque no se puede salir?, de momento vamos a cortar excesos; y a partir de aquí se fue poniendo en marcha una batería de posturas y de cambios de perspectiva que se concretizaron en Verano.

Saneamiento, sí, pero a la vez trabajar en el nuevo modelo: Cumbre de París, del G-20, durante los pasados 18 y 19 de Febrero. Se habla de coordinación, OK, de endeudamiento, también OK, pero no de exceso de oferta: de exceso de capacidad productiva financiada a base de crédito y creada a fin de obtener una ventaja competitiva: más moderno, más barato, más potente, un exceso de capacidad productiva de todo que tenía que ser colocado como fuese, de ahí el megacrédito: era imprescindible un hiperconsumo. Tampoco se habló de lo limitado de la oferta de commodities, las implicaciones de que se esté dando el último achuchón a algo de lo que ya queda poco a precios asumibles.

Se habló de pocas cosas, se acordaron aún menos, pero se conoce perfectamente el problema: la enfermedad está diagnosticada, aunque aún no es el momento de tratarla; ¿cuándo?, cuando las cosas estén peor, sólo entonces porque entonces será cuando la población acepte lo que se le diga, sin discutir.

* – Digamos lo anterior de otra manera. A partir de 1973 el modo de funcionamiento de la economía planetaria ya estaba agotado: era imposible continuar creciendo como hasta entonces se había estado haciendo: pleno empleo y consumo al alza; el giro fue hacia la limitación de la demanda y que el desempleo fuese el conveniente para que la inflación se situase en la menor cota posible, pero eso también se agotó porque las consecuencias de tal hacer en los tipos de cambio de las divisas fueron insoportables; y llegó el último giro: el crédito y el consumo creciente partir de principios de los 90, megacrédito hipotecario e hiperconsumo-de-todo desde el 2001. Y hasta hoy: cuando esa forma de hacer ya no da más de sí.

* – Hace unos días un amigo me remitió un mail, es alguien que conoce muy, pero que muy bien el tema: “La cantidad de aeropuertos y aeródromos que se construyeron en la época de España va bien, es de locos o de ladrones. Ayer aterricé en el aeródromo de Soria-Garray. Una pista en la que pueden aterrizar perfectamente aviones reactores, perfectamente acondicionada. ¿Quien la utiliza? Una escuela de autogiros y cuatro aviones de recreo cuando vienen, como nosotros ayer que nos juntamos 8. Mientras comía me acordaba del que hicieron en Burgos, donde había otra pista magnífica que lo inutilizaron para hacer otra nueva; o en La Seu de Urgel; o en Huesca-Monflorite; o en Ciudad Real, o en tantos y tantos lugares donde se gastaron inútilmente miles de millones de euros, utilizando mucho factor trabajo tan intensivo como inútil. Lo mismo pasó en la construcción y ahora lo estamos pagando”. No sé, yo de aeródromos entiendo poco; si Uds. conocen podrán opinar.

Además >>  Niño-Becerra: Conversación

* – Podría parecer sorprendente lo que está sucediendo en el mundo musulmán, podría, pero, ¿lo es?. Primero la interpretación: las poblaciones de esos países estaban ansiosas de libertad; seguro, pero esas poblaciones jamás han conocido otra forma de Gobierno que no haya sido una dictadura, desde la noche de los tiempos. Segundo la realidad: las revueltas han comenzado cuando el precio de los alimentos se ha disparado: la tercera vez en dos años. Tercero los gobernantes: un dictador es útil mientras gobierna (recuerden “las dictaduras amigas” de Ronald Reagan), cuando deja de hacerlo se convierte en molesto.

Cierto, cierto, ahora Internet y sus elementos colaterales se hallan masificados, y hace diez años, en esos países, no. Más cierto: hoy la población empobrecida y sin expectativas es mayor que hace una década. ¿Son suficientes esas razones para explicar la dinámica ahí generada?.

 

Veamos el tema desde otro aspecto. En Latinoamérica, “las dictaduras amigas” fueron útiles durante la Guerra Fría, entonces, el Sudeste asiático y África eran utilizadas por las potencias como ring. Hoy en Latinoamérica hay democracias que oficialmente funcionan (no sé cómo puede funcionar una democracia con una tasa de pobreza del 40%, pero bueno, eso es otra historia), el Sudeste asiático está fabricando Barbies y moléculas tecnológicas, según el país, a todo trapo, y en África y en Oriente Medio las dictaduras eran parte del paisaje, hasta hoy. Vamos a ver, si una de las consecuencias de la postglobalización es la innecesariedad de los intermediarios, ¿para qué necesitan, hoy, intermediarios las grandes corporaciones económicas globales?.

Los dictadores de turno del Magreb, de Oriente Medio, ¿qué función cumplen hoy?. Hoy la combinación (Red social + Comida asequible) es más útil, barata y provechosa que los Tonton Macoutes de un dictador pegando tiros, o machetazos, a los disidentes. (“Provechosa”: no se mete donde no le llaman, no hay que negociar nada con él).

¿Las dictaduras más o menos formales, más o menos light y siempre al viejo estilo?, pienso que tienen los días contados. (Pero que no se alegre nadie de quienes las padecen: ¿crecerá el PIB pc de Egipto, por ejemplo, ahora que van camino de tener un Gobierno elegido por el pueblo?, si la respuesta a esta pregunta se demuestra no afirmativa, a ver que se cuenta entonces a la población.

* – Privatización de Aena: ahora queda un poco más claro lo de los controladores, ¿no?, el hecho de que durante un montón de años estuvieran percibiendo remuneraciones que nadie criticaba y que de pronto se convirtieran en escandalosas. Pienso que los aeropuertos como elementos dependientes del Estado tienen las semanas contadas, aunque no hagan huelga sus empleadas/os, tanto da: la huelga ha dejado de ser un instrumento de lucha obrera y se ha convertido en un algo molesto que la ciudadanía soporta cuando llega, si llega, y en una herramienta que puede tener varios usos, como esas navajas suizas con las que igual se puede coser unas botas que descorchar una botella de Château Lafite del 95.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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Cosas – 12