Cosas – 28

 

* – Recientemente, el Presidente del Eurogrupo ha puesto encima de la mesa una idea interesante sobre la que, pienso, se ha debatido poco. M. Jean-Claude Juncker ha lanzado, sin hacerlo, una pregunta: los PIIGS están mal, pero, ¿lo están porque están en el euro?.

Aquí ya hemos comentado que los PIIGS no tenían que haber entrado en la zona euro porque sus economías no estaban preparadas para ser parte de un área monetaria, sobre todo porque su productividad no era la conveniente, pero se les metió porque estando dentro daban cancha para hacer negocio en ellos y con ellos, y porque al ser más la masa crítica crecía.

Los PIIGS ‘fueron bien’ mientras el mundo ‘fue bien’, cuando eso dejó de ser así empezaron sus problemas. De lo que se está hablando ahora es que alguno -Grecia, de momento- podría salir de la zona, y se argumenta sobre las ventajas e inconvenientes de que salga, de que salgan los que no pueden estar; pero lo que plantea el Primer Ministro de Luxemburgo es otra cosa: ¿estarían mejor estas economías si no hubiesen entrado en el euro?. Ya, ya, es pura especulación porque ya entraron, pero volver a la casilla de salida, aunque sea a nivel teórico, tiene la ventaja de que pueden verse, si los hubo, los errores.

Entrar al detalle sería complejo. Resumiendo: lo que, pienso, debería haberse hecho es crear un pre-euro, una zona monetaria en la que aquellas economías no preparadas para incorporarse abiertamente en el euro hubieran ido poniendo en solfa sus asuntos y ordenando sus papeles. Hubieran tenido ventajas: el comercio con el área euro y el libre cambio entre esas pre, y mayores posibilidades de colocación de deuda, y de obtención de crédito, pero de forma vigilada, tutelada, sí, regulada y con exámenes trimestrales.

En el reino no se hubieran hecho los pelotazos que se han hecho, ni se hubieran vendido tantos Cayennes, y las tarjetas hubieran echado menos humo del que han echado; la renta no hubiese crecido tanto y España no ‘hubiese ido tan bien’; pero pienso que ahora no estaríamos tan mal, al menos no deberíamos cuatro billones de euros ni tendíamos el déficit público que tenemos. ¡Ya, ya!, meras elucubraciones: entramos y el pasado, pasado. Pero para soñar, ‘siempre nos quedará París’.

* – Recientemente intervine en el informativo de una emisora de radio española: una breve entrevista en relación a la situación en que nos hallamos y cuyo punto de arranque fue la famosa entrevista en la BBC del bróker que decía lo que pensaba. Mi entrevistador, muy hábil, fue llevando la charla hacia el lado que quería llevarla: la economía familiar española y el estado de las finanzas públicas. Su pregunta: ¿se va a continuar con los recortes?. Mi respuesta: Si.

El problema de la economía mundial -más el de algunas en concreto, como la española- desde el lado del Estado no es, repito, no es, tanto de exceso de gastos, cómo de defecto de ingresos. La recaudación fiscal ha caído porque la actividad económica ha caído, en consecuencia aumentar los ingresos públicos tan sólo puede hacerse a base de que quienes aún pueden pagar paguen más; lo que se hará, pero ese modo de hacer tiene un recorrido limitado. Por tanto lo que quedan son los gastos.

 

¿Qué debería hacerse?, ¿qué debería haberse hecho?, un análisis del gasto: ‘Lo que se está gastando, ¿se gasta en cosas necesarias?, ¿se está gastando de forma eficiente?’; eso no se ha hecho porque tiene consecuencias políticas por lo que se ha ido por el lado de las tijeras-hacha-motosierra, y, además utilizando el sistema de ‘café para todos’. Error garrafal horroroso y tremendo, pero las cosas son como son.

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Una economía de la que puede obtenerse muy poco más, prácticamente nada más, y de la que se están podando servicios, cada vez más, a lo único que apunta es al estancamiento, al decrecimiento y al empobrecimiento. Y no hay más.

* – Hay cosas que no entiendo, la Transformada de Fourier es una de ellas, pero eso puede tener una explicación: tiene su dificultad, pero otras parecen bastante más sencillas … en apariencia. La privatización de las torres de control de trece aeropuertos españoles es una de ellas. AENA ha dicho que con la privatización de trece torres de control de otros tantos aeropuertos va a ahorrar respecto a lo que ahora le cuestan esas torres, ¡¡¡¡el 46,6%!!!! (El País 29.09.2011, Pág. 23).

Vamos a ver. Yo he trabajado en empresas, algunas muy grandes, he realizado negociaciones en procesos de compras, he calculado costes, también he participado en procesos de ventas, y sé lo que es esa-cosa-denominada-margen-neto. Un ahorro de costes del 46,6% sólo indica dos cosas: o que hasta ese momento se han estado tirando fajos de billetes por las ventanas, o que la calidad del servicio que a partir de ahora se va a dar va a ser patéticamente patético, el mantenimiento va a ser prácticamente inexistente y el trato del personal va a ser a base de látigo. Y no, la opción de que ‘los que vengan’ vayan a ser el 46,6% más listos que ‘los que ahora están’, no es de recibo.

* – Otra cosa que no entiendo. Se lanza el comunicado de que debido al enorme excedente existente de aceite su precio está cayendo en barrena, concretamente el virgen extra tiene estos días un precio en origen de 1,81 euros por litro. Se lo comento a una señora y me responde: “¿Dónde? a nosotros nos cobran a 4,85 euros”. Seguro que existen múltiples explicaciones, pero, ¿cómo se justifica una diferencia en más del 168%?. La señora me lo preguntó y no supe que responderle.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.

Cosas – 28
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