Cosas de la economía de hoy

 

Santiago Niño Becerra.

La gira del Sr. Secretario de Estado de Economía los pasados días 1 y 2: un paso más, pienso, en el proceso de mexicanización de la economía española, de España. A Latinoamérica, en los 60 y primeros 70, todas las entidades financieras que eran algo en el mundo les dieron pasta por un tubo: era la época de la sustitución de importaciones y del crecimiento, y en el mundo sobraba pasta. 

Las economías de América Latina absorbieron fondos como esponjas, lo malo es que, y aquí se halla el quid de la cuestión, cuando la capacidad de absorción en relación al volumen absorbido flaqueó, a los países empezaron a cerrarles el grifo y a exigirles cosas, y se puso en marcha aquel período conocido como ‘la crisis de la deuda’ que luego llevó al Consenso de Washington; que a eso se añadiese el shock petrolero es un a-más-a-más.

Bien. Pues con España ha sido / está siendo parecido. A partir de mediados de los 90 y, sobre todo, a finales, España se convirtió en un aspirador de dinero: un dato: el 50% de los importes de los créditos hipotecarios concedidos por las entidades financieras españolas procedía del exterior. España, como un megapotentado en Montecarlo, tenía crédito. Pero cuando la capacidad de endeudamiento de familias, empresas y entidades financieras españolas se agotó, es decir, cuando pasaron a ser nulas las posibilidades de hacer negocio, los Men in Grey llamaron a la puerta. (Sí: primero vienen estos, luego los otros).

De momento el Gobierno del reino (cualquier Gobierno: el principal partido de la oposición ha suscrito todo lo decido por este Gobierno) ha dicho que hará lo que haga falta en temas laborales, con respecto al modelo de protección social y para el rescate de entidades financieras, y para demostrarlo ha puesto ejemplos: reforma laboral, reducción en los salarios de empleados públicos, congelación de pensiones, abaratamiento del despido, recortes y facilitaciones, FROB, …; el paso siguiente, pienso, será dejar claro que hará lo que sea necesario en materia fiscal: subir impuestos; y el siguiente que se acabó seguir gastando en regiones y ayuntamientos para sostener estructuras hoy no-del-todo-necesarias. Y ‘los mercados’, de momento, se lo están creyendo: les satisface el estribillo (la música les da igual). El problema radica en que para devolver y pagar hay que obtener, no sólo hay que recortar.

El Gobierno español (y el principal partido de la oposición) ya han dejado claro que saben recortar, pero, ¿cómo va a crecer España para generar la pasta que le va a hacer falta para pagar?. Los países latinoamericanos, los africanos, tenían commodities que exportaban, utilizando porcentajes enormes de los ingresos por exportación para pagar la deuda que tenían (desatendiendo a sus poblaciones, claro, pero para eso existían las ‘dictaduras amigas’ que dijo el Presidente Reagan), pero España, ¿qué tiene?. ¿Es posible, sólo con empobrecimiento, pagar una deuda monstruosa, aunque sea con quita, como la española?.

Supongo que al Sr. José Manuel Campa le habrán preguntado eso en su gira, yo, al menos, si hubiese sido un acreedor del reino se lo hubiese preguntado: la pregunta es vital, máxime cuando se está discutiendo si se va a aumentar el fondo de rescate -al cual, pienso, España es candidata destacada: ‘rescatar’: ‘Liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión’: RAE, una de las acepciones; se presta pasta a España para que rescate deuda del reino o deudas de entidades financieras o empresas españolas que tienen bancos alemanes, franceses, …, pasta que procede del … Fondo de Rescate; claro, para eso hay que apretar, estrujar, lo que haga falta -ese será el Spanish Washington Consensus-, pero eso el Gobierno (y el principal partido de la oposición) ya han demostrado que saben hacerlo. Por eso fueron a escuchar al Sr. Campa, por eso vino el día 3 Frau Merkel a España, sino, ¡de qué!.

(El País del 06.02.2011, en sus Págs. 24 y 25, publicó una entrevista a la Dra. Carmen Reinhart y el Dr. Kenneth Rogoff, hoy más conocidos por ser coautores de “This Time Is Different: Eight Centuries of Financial Folly”, muy interesante. Hablan de España, claro, y el mensaje es para meditar: España no va a hacer suspensión de pagos pero sí reestructuraciones. Mmmmmm).
(Los nuevos stress tests a las entidades financieras: ya saben lo que pienso: no entran a fondo en lo absolutamente fundamental: si es cierto del valor contable de sus activos, pero no vamos a hablar de eso ahora. Hoy los números están confirmando lo que se cuchicheaba por los pasillos: que bastantes créditos hipotecarios -¿sólo?- fueron concedidos por unos importes que la prudencia no justificaba, pero daba lo mismo porque el incremento continuado de los precios de la vivienda lo justificaba: fue la filosofía de las USA subprime, de las spanish subprime. Estoy convencido de que la cosa no fue así.

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Si algo caracteriza al sistema financiero es el hecho de que extraordinariamente buenos profesionales trabajan en él y, además, si algún subsector económico cuenta con medios técnicos suficientes es el financiero; es decir, ni ignorancia, ni desidia, ni ineptitud. Entonces, ¿qué?.

 

Escenifico una secuencia. Pienso que en algún momento del año 91 o del 92 las principales entidades financieras del mundo desarrollado recibieron una consigna procedente de las más altas instancias económicas, una consigna muy simple: no tenían que poner ningún palo a ninguna rueda del crecimiento económico, más aún, debían lubricar los engranajes y resortes de la economía a fin de favorecer el crecimiento porque no otras opciones para crecer quedaban ya; esa consigna se multiplicó por un coeficiente elevadísimo a partir del año 2000.

Las entidades financieras dieron por supuesto / entendieron / quisieron interpretar / necesitaron creer, que si algún problema sucedía serían ayudadas, socorridas, sostenidas por y desde esas elevadas instancias: al fin y al cabo estaban favoreciendo el crecimiento. Y, bueno, el board de cada entidad financiera estaba compuesto por humanos, y más créditos significaban más comisiones y más negocio, directo y paralelo, lo que daba lugar a más beneficios, lo que implicaba bonus más elevados a final de año.

¿Lo de que el precio de los inmuebles iba a continuar subiendo indefinidamente?; bueno, a través de algún artificio había que explicar esa sistemática de más-más-más, ¿no?. Lo he dicho ya en numerosas ocasiones: que no se culpabilice a las entidades financieras, si se quiere buscar culpables hay que ir más arriba: a la filosofía en que se estuvo basando este modelo ya agotado: aún nuestro modelo: del que todos formamos parte. Luego, en última instancia, ¿quién tiene la culpa de lo sucedido?

Y no: no me paga ningún ‘banco’ para decir esto que digo).

(M. Trichet dice que no se hable de posibles quitas a deudas, ¡huy!, perdón, reestructuraciones; dice que hay planes de pago y que hay que cumplirlos; ¿por qué dirá todo eso?. Cuando aún resuena el eco de las palabras de M. Trichet, el AIB logra el récord histórico de una compañía irlandesa en cuanto a pérdidas (por si no lo recuerdan, el AIB aprobó los stress tests de Junio del año pasado. Las coincidencias, ¿existen?).

(Y el FMI: una de las deducciones que podría sacarse de un informe elaborado por el propio organismo (http://www.imf.org/external/np/sec/pr/2011/pr1134.htm y vayan mirando) sobre los errores de apreciación que contribuyeron a la formación del caos financiero que se está manifestado a partir del 2007, podría ser que parte de su personal sobre cuyos hombros recaía la interpretación de datos sensibles y la adopción de recomendaciones a Gobiernos e instituciones estaba formado por ineptos que no sabían hacer ni la o con un canuto; ¿es creíble algo así?).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Fuente: La Carta de la Bolsa.

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