Cuando el destino nos alcance

 

Santiago Niño Becerra_La Carta.

 
“Si no se procede a estos cambios (los que se abordarán con la Reforma Laboral) en el mercado de trabajo no saldremos con fuerza de la crisis y no garantizaremos el bienestar de mañana”. Son palabras del Señor Presidente del Gobierno en una entrevista concedida a la Cadena SER el pasado Sábado 10 de los corrientes. (El País 11.09.2010, Pág. 12).
No es la primera vez que utilizamos el título por el que es conocido en España “Soylent Green” (Richard Fleischer, 1974), y pienso que esta no será la última. Pienso que el mensaje contenido en las palabras del Señor Rodríguez Zapatero son una especie de unir-dos-ideas que, sigo pensando, no guardan ninguna relación entre sí: que los cambios que se realizarán en el mercado laboral a la luz de la nueva reforma van a llevar a salir con fuerza de la crisis y van a garantizar el bienestar de mañana.
La Reforma Laboral, entiendo, sirve para lo que sirve, mejor dicho, ha de servir para lo que ha sido diseñada: 1) para reducir costes laborales y, 2) para que quienes contraten trabajadores puedan reducir su número con más facilidad, y ambos objetivos no van, sigo entendiendo, no van, a ayudar a la economía española a salir de la crisis sistémica en la que el planeta ha entrado ni a garantizar el bienestar de mañana.
La Reforma Laboral no va ayudar a eso, de entrada porque no ayuda a mejorar la productividad: lo único que hoy hace que una economía sea competitiva; de salida porque España jamás podrá competir vía costes laborales en el mundo postglobal actual; en el medio una población activa de casi 24 millones de personas que habrá que ocupar en subsectores … ¿en qué subsectores va a ocupar España a su población activa si los subsectores en los que la ocupaba -intensivos en factor trabajo- se hallan en retroceso?. Y todo ello sin olvidar que el objetivo originario, primigenio, de la Reforma Laboral aprobada era reducir la tasa de temporalidad.
Un poco bastante increíble, ¿verdad?, y el principal partido de la oposición diciendo que la Reforma Laboral se queda corta. Interpreto: con más recortes en costes laborales y con más facilidad de despido, con más rapidez saldría la economía española de la crisis en la que está metido el planeta y con más garantías contará la población española en el futuro para asegurar su bienestar. ¿Siiiiiiiiiiii?.
Este es otro signo de que la crisis ya ha comenzado: cada vez oiremos más cosas en este sentido: ‘esto se hace para conseguir tal cosa’, ‘si no se hace aquello no lograremos tal otra’. Pienso que no es correcto, ya no, haga quien lo haga. Nadie quiere hablar del monstruo porque parece que si se habla de él se acabará manifestando, como en el cáncer: aquellos casos en los que en la familia nadie quiere mentar el tema cuando uno de los miembros enferma. Es lo de soga en casa del ahorcado, exactamente.
Pienso que hace tiempo que ya no toca eso, sino preparar el aterrizaje, que será violento, mucho, y no tanto por el impacto sino por el panorama que se encontrará el pasaje cuando, tras deslizarse por las rampas de emergencia, acceda al suelo. Pero lo único que están haciendo quienes hacen mientras el resto vocifera ‘arre’ o ‘so’ es pregonar que el milagro es aún posible aunque cada vez más claro esté que no lo es.
En la entrevista, también, otra cosa interesante, mucho (misma fuente): en Febrero del 2011 comenzará la recuperación (iba a ser en el tercer trimestre del 2009, luego en el primer semestre del 2010, ahora …). Ya saben lo que pienso, lo que pregunto es el motivo de esta apreciación gubernamental.
(Muy interesante lo que le ha sucedido a CAF en USA: una entidad pública, da igual cual, convocó un concurso para adquirir trenes, y CAF concursó junto con otras compañías, y ganó, pero las que no ganaron han recurrido contra la concesión a CAF debido a que la entidad compradora no cumplió la regulación de la FTA Buy America de Septiembre del 2007 (http://www.fta.dot.gov/laws/leg_reg_178.html), que dice que, en los concursos públicos de elementos regulados por la agencia, a igualdad de características y condiciones, el adquiriente debe comprar bienes fabricados en USA.
Vaya por delante que no critico la legislación: cada país puede legislar lo que quiera, lo que me alucina es que el resto del mundo lo acepte. ¿Qué se diría por el mundo si la SNCF promulgase una regulación interna con idéntico texto denominada ‘Acheter français’?, y vuelvo a repetir que no estoy en contra de la legislación, ni de que se haya anulado la decisión de compra a CAF si no se tuvo en cuenta tal legislación. Lo que me alucina es que tal normativa exista y no pase absolutamente nada.
Ya, ya, sucede en todas partes: a unas/os les permiten todo y a otras/os casi nada. Por algo debe ser, ¿no?).
(Absolutamente brutal: “Ninguno de los grandes servicios de estudios se cree las previsiones de los Presupuestos” (El País de ayer, Pág. 14). Eso es tremendo, pero más tremendo aún es el hecho de que esas previsiones gubernamentales sean en las que se han basado unos Presupuestos que van a ser aprobados en un Parlamento a través de una componenda política. Esas previsiones gubernamentales no se van a cumplir, por lo que los Presupuestos que se aprueben van a descuadrar con respecto a la realidad de la calle, y eso, pienso, lo vamos a pagar más caro que si se estuviesen diciendo las cosas tal y como son (aún no toca, ya).
Hemos llegado a un punto en el que el objetivo es llegar a mañana, en todas partes, pero en unos sitios más que en otros. La población tiene que estar suficientemente asustada como para que se trague lo que le dicen, pero no tanto como para que se le bloqué la garganta; y también hay que dar imagen de estabilidad, de orden: cada uno a los demás, y todos entre si, por eso se hace ver que se cree lo que se cuenta, por ejemplo las cifras con las que han sido elaborados los presupuestos).
(¿Balance del 29 S?: los rostros de la gente. En el 2002 había reivindicación, ayer había preocupación, autentica preocupación. En el 2002 íbamos a más, aunque luego se demostrase falso, ahora no, y se intuye. Se dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero a eso se le llamaba ‘ir bien’ o ‘jugar en la Champions League de las economías mundiales’; ahora ya no es así ni va a serlo, y se sabe).
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
Cuando el destino nos alcance