Cuatro razones por las que aún se puede ser alcista en bolsa… aunque esté mal visto

 

Fuente: elEconomista.es

Sobre el papel, el entorno actual es bastante benévolo para los toros: oficialmente se dice que la recesión ha terminado, los tipos y la inflación están en mínimos históricos y las acciones han recuperado de media un 70% desde sus mínimos de marzo de 2009. Sin embargo, parece que el desánimo y la ansiedad dominan Wall Street, y mientras algunos gurús hablan de la posibilidad de que vuelva a haber una caída de la economía de doble dígito, muchos gestores se declaran abiertamente bajistas y se aferran a la liquidez. ¿Quedan motivos para ser alcistas en bolsa?

 Los inversores individuales parecen haberse sumado a esta oleada de pesimismo: a finales de agosto, sólo el 21% afirmaba ser alcista, por el 50% que se consideraba bajista, señala CNN Money.

El diferencial entre optimistas y pesimistas no había sido tan amplio desde que se profundizó la crisis, hace unos dos años. Desde principios de 2009, alrededor de 70.000 millones de dólares han sido retirados sólo de los fondos de inversión de renta variable de EEUU, al tiempo que más de medio billón de dólares ha sido invertidos en renta fija de la región.

Lo más sabio en este momento es moverse con cautela ya que, en medio de este delicado equilibrio, cualquier mala noticia o presentación de resultados decepcionante puede suponer un serio revés. Sin embargo, hay motivos que apoyan a los que consideran que merece la pena seguir invertido en bolsa.

El sentimiento inversor a veces se equivoca

Ahora mismo, hay un exceso de miedo que no está justificado por los fundamentales de las compañías. La ansiedad de la gente sobre sus propios trabajos y la situación de la economía parece estar reflejándose en sus carteras, señala la web financiera.

Además, los inversores están atenazados aún por el “síndrome de estrés post-traumático financiero” que les provocó todo lo vivido estos años, sobre todo a partir de 2008, según David Kotok, director financiero de Cumberland Advisors. Pero los inversores no siempre tienen la razón.

Por ejemplo, cuando el mercado bajista tocó su suelo, en marzo de 2009, los pesimistas superaban a los optimistas por cerca de 2 a 1. También los negativos eran mayoría en 2002, justo cuando se inauguró el mercado alcista que duraría 5 años. Y del mismo modo, “¿cuántos bajistas había en el sector tecnológico en marzo de 2000?”, justo antes de que estallara la burbuja.com. No muchos, recuerda Jeremy Siegel, profesor de la Universidad de Pennsylvania, cuyo libro, Stocks for the Long Run fue la Biblia de los toros en la década de los 90.

Los balances de las compañías son sólidos

“Si te centras sólo en la economía, es fácil ser bajista. Pero cuando miras la fortaleza de las compañías en sí es muy fácil también ser positivo”, asegura el gestor Ronald Muhlenkamp.

 
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Por un lado, después de años de salvaje endeudamiento, ahora las compañías están sentadas sobre alrededor de 1 billón de dólares de liquidez. Aunque, paradójicamente, el buen trabajo que han hecho aumentando sus reservas de cash contribuye a acentuar la preocupación de la población, dado que lo han logrado mediante recortes en el gasto y la inversión.

Sin embargo, según CNN, la buena noticia es que parte de ese capital está empezando a moverse, y de formas que pueden beneficiar a los inversores: algunas empresas están incrementando sus dividendos (en el S&P 500, las retribuciones han crecido en 14.000 millones de dólares en lo que va de año), se está reactivando el mercado de fusiones y adquisiciones…

La economía no va tan mal como parece

Al menos, la economía global, matiza la web, que cita como ejemplo lo que está sucediendo en los últimos meses en Europa.

En septiembre, la Comisión Europea casi duplicó sus previsiones de crecimiento para el conjunto de la región, al elevarlas desde el 0,9% hasta el 1,7%.

Más allá de Europa, se espera que la economía global crezca al menos un 3,5% anual hasta 2014, más o menos un 30% más rápido que la de EEUU.

Aún se encuentran precios atractivos en el mercado

Es cierto que en general los precios han remontado mucho desde mínimos, pero aún hay oportunidades interesantes.

A Kotok, por ejemplo, le gusta especialmente Siemens, compañía con sede en Alemania, una de las economías más potentes de Europa. El gigante industrial crece a un ritmo del 15%, pero cotiza a un PER (veces que el beneficio está contenido en el precio del título) de menos de 12 veces.

El histórico Bill Miller, de Legg Mason, aseguró en un informe publicado recientemente que algunas de las acciones estadounidenses de mayor calidad están tan baratas como en la década de los 50.

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