De lo que no se habla cuando se habla de recursos

 

Santiago Niño Becerra.

Uds. ya lo han leído aquí, y también de ello hablo en mi libro: la crisis en la que ya estamos inmersos es una crisis de recursos; sí: la demanda es superior a la oferta, pero es preciso profundizar mucho más en esa sentencia. Las commodities pueden agruparse en cuatro categorías: el petróleo y el gas; las que no sirven para ser utilizadas directamente en alimentación excepto las dos anteriores; las alimentarias; el factor trabajo.

En el comportamiento de las dos primeras influye, mucho, la demanda de la producción industrial, demanda que crecerá a fin de aumentar la oferta de bienes industriales fabricados muchos de los cuales serán consumidos a crédito, y producciones que en numerosas ocasiones pasan de mejorar la productividad en el uso de esas commodities ya que el objetivo es aumentar la oferta. Es decir, y simplificando, cuanto más crédito haya más commodities de los dos primeros grupos se utilizarán.

Se da otro aspecto del que es feo hablar: la especulación financiera tomando como base a las commodities. Excesos de liquidez que se movían por las Bolsas del planeta, total o parcialmente las han abandonado: volatilidades excesivas, riesgos crecientes, temores de regulación de mercados, subsistemas financieros tocados, han llevado a esa liquidez a buscar destinos más seguros y más seguros (no: no es un error de escritura): ¿qué más seguro puede haber que invertir en alimentos?: la gente puede no adquirir un plasma nuevo, pero tiene que comer, y no importa lo pobre que la gente sea: para sobrevivir hay que comer. Invertir en alimentos es como tener el dinero en un banco que no puede quebrar, máxime si fenómenos colaterales como una mayor demanda de alimentos en zonas en crecimiento (al menos temporal) y el uso de tierra cultivable para producir biocombustibles. tensionan al alza los precios de las commodities alimenticias.

Además, el consumo de los recursos del segundo grupo no está prácticamente vinculado al crédito, sobre todo en el consumo de bienes de primera necesidad: difícilmente un ciudadano sueco comprará pan a crédito, pero es seguro al 99,99% que no lo hará un indonesio. Los recursos alimenticios son seguros porque su consumo está asegurado, y son seguros porque aunque no sean consumidos aquí lo serán allí debido a la demanda creciente … y a la productividad de su obtención prácticamente estancada desde hace décadas lo que limita la oferta.

De lo que no se habla nunca (no: tampoco es otro error) es de quienes consumen esos recursos. En 1999 la población mundial ascendía a 6.000 M de personas, a finales del 2011 se alcanzarán los 7.000 M. Eso de lo que no se habla es muy simple: el planeta no puede sostener ni ese nivel demográfico ni ese crecimiento de la población; es decir, en la Tierra existe un excedente poblacional.

Hoy en día, en Etiopía, hay personas que, literalmente, se están muriendo de hambre, y las que no, tienen unas carencias monstruosas, sin embargo, en 1930, nadie moría de hambre en Etiopía; ¿la diferencia?, en 1930 la población etíope ascendía a 6 M de personas mientras que hoy asciende a 73 M. Etiopía no genera PIB suficiente para, al menos, alimentar a su población, población que se muere de hambre pero que consume unos recursos que no repone ya que no genera un PIB suficiente para alimentarse, perverso, ya, y encima cruel; y que nadie venga con que en ‘el mundo rico’ se desperdician recursos: primero porque en el mundo rico se dan carencias inconcebibles: el 10% de las familias USA pasan hambre física, segundo porque ojala no se desperdiciasen: podrían guardarse: son escasos. Y que tampoco venga nadie con que sí, en los países subdesarrollados puede que haya un exceso de población, pero no en los desarrollados, ¿no?, ¿por qué, entonces, hay zonas de Alemania en las que el desempleo del factor trabajo asciende al 25% de la población activa?.

El recurso trabajo es el único que está aumentando alimentado por un doble fenómeno. Por un lado la población está creciendo debido a los nacimientos, al aumento medio de la esperanza de vida y, en concreto, a la reducción de la mortalidad infantil. Puede que la opresión dictatorial haya influido mucho en la revuelta egipcia, pero pienso que más lo ha hecho el que el 40% de la población tenga menos de 30 años, que el 50% de su población tenga que gastarse el50% de sus ingresos en alimentos debido a sus míseros salarios y a las casi nulas expectativas profesionales; al fin y al cabo en dictadura llevaban treinta años pero el empeoramiento en sus condiciones de vida ha sido constante y el aumento de los precios de los cereales ha sido la gota que ha derramado el vaso de quienes no tienen nada que perder.

De lo único que hay abundancia es de un factor trabajo que cada vez es menos necesario debido a que la productividad tiende a crecer ya que debe crecer a fin de aumentar la oferta de unos bienes que deberán ser consumidos por una población parte de la cual -creciente- tendrá unas expectativas laborales decrecientes porque cada vez será menos necesaria para producir nada, una población que, por otra parte, muestra una tendencia al crecimiento y al consumo creciente de unos recursos que cada vez son más escasos. Hemos cuadrado el círculo.

 
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También lo han leído aquí en varias ocasiones: se debería empezar a hablar con puntos y comas de que en el planeta ya existe un enorme excedente demográfico y de que ese excedente va a más, por lo que las tensiones aumentarán. Y quienes digan que algo así ya lo decía Malthus, pues muy bien: Malthus va a tener razón: ¿quién lo dudó?. Y por favor, que nadie meta aquí la ética, lo que no es ético es que nazca alguien cuya expectativa menos mala es vivir una vida -corta- de miseria porque nunca va a ser necesaria/o (y si alguien se inventa algo para que lo sea, al hacer ese algo -innecesario- unos recursos que cada vez van a ser más escasos).

(‘Todas las entidades financieras españolas son solventes’ y ‘los fondos que las entidades financieras que lo precisen perciban del FROB los devolverán pagando un interés’. Cavilo: si todas las entidades financieras españolas son solventes, ¿por qué algunas precisarán del FROB?. Más. Se ha dicho que las entidades financieras siempre han sido solventes, pero a diferencia de ahora que algunas, siéndolo, es posible que precisen del FROB, cuando en el 2008 empezó a hablarse de la fiabilidad de las entidades financieras españolas nadie hablaba del FROB; ¿qué ha sucedido en los Bancos y cajas españolas entre el 2008 y hoy?.

Más aún. Se especula con el FROB, con los fondos que el FROB podrá aportar, con la operativa de funcionamiento, pero, ¿se tiene claro lo que el FROB puede suponer?, ¿se tiene un plan B para el caso de que quienes perciban fondos del Fondo no puedan devolverlos?, ¿se ha explicado a la opinión pública que una de las evoluciones que el FROB puede adoptar es la de que los dineros que preste pasen a convertirse en deuda pública que tenga que pagar la ciudadanía española?).

(Recibo algún comentario sobre lo que escribí ayer: los bancos, las Cajas, el BdE posibilitaron el crecimiento, el que ‘España fuese bien’; ‘pero debido a ello, me dicen, se ha liado la que se ha liado’; en parte es así. Pero lo trágico del asunto es que España tan sólo podía crecer lo que creció haciendo lo que hizo: España es lo que es, y se hizo creer a la ciudadanía del reino que España era otra cosa. ¡Píiiiiiii!. ¡Error!. España es lo que es).

(¡Mira que subo los tipos de interés, mira que los subo!. Pienso que no, que no los subirán, pero si finalmente suben, será un error, tremendo, garrafal: subirán los tipos porque aumenta el precio de las commodities, lo que hace que todo suba su precio y que la ciudadanía demande mayores salarios; para evitarlo se suben los tipos, pero eso lleva a mayores costes de producción, a despidos, a menores consumos: si el precio de los plasmas de 65” subiera sería porque lo ha hecho el crudo, no porque el fabricante de plasmas decida subir su precio. Ya lo he dicho, lo repito: en las actuales circunstancias, en estos momentos de crisis sistémica en los que estamos enfocando un nuevo modelo, pienso que sería mucho más consecuente la intervención en los mercados, la regulación de ofertas, el racionamiento de la demanda).

(Japón. ¡Cuidado!: existen dos japonés: Japón-país y Japón-exterior. Este desastre va a servir para equilibrar las cosas: eliminarán excesos de capacidad, reordenarán sus elementos productivos, liquidarán los menos eficientes, moverán cosas de un sitio a otro optimizando localizaciones (de un Japón, de otro y de los dos), … Los dramas personales ahí quedarán, pero hasta en eso tienen ventaja: su cultura: lo importante es el jardín, no cada flor por separado; por eso, pensando en mañana, tienen ventaja).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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De lo que no se habla cuando se habla de recursos
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