Desempleo total – 2

 

Fuente: Santiago Niño Becerra_La Carta.

 
El problema actual. Por un lado, en las economías desarrolladas hemos llegado adonde hemos llegado a base de consumir de todo por parte de todos pagando con los créditos que se ha permitido que obtuvieran quienes consumían (recuerden: la inversión también es un consumo). (¿Quién lo ha permitido?, el modelo: la evolución del modo de hacer las cosas: llegó un día en el que, o se permitía que Mr. X tuviese un crédito de Y dólares o se dejaba de crecer; y la entidad financiera Z le concedió ese crédito, y se puso en marcha un proceso que sólo se detiene cuando Mr. X agote su capacidad física de endeudamiento, y ese momento ya ha llegado).
 
Por otro, se iban imprimiendo los papeles que se iban dando a quienes se endeudaban, papeles cuyo contravalor era el que se quería aceptar: el necesario. El factor trabajo se iba ocupando a medida que se iba necesitando y se desocupaba según conveniencia; la deuda todo lo sostenía, y aunque los niveles de no-ocupación o de sub-ocupación iban creciendo no existía problema alguno porque de una forma o de otra acabaría por encontrarse una solución.
 
Lo cierto es que hoy el sistema necesita a muchas menos personas para ‘funcionar’ de las que necesitaba ayer, y mañana necesitará a muchas menos. A la bolsa de desempleados existente -personas totalmente paradas- se añaden las que se hallan subempleadas, y mañana se sumarán las que se agregarán a la población activa por el mero crecimiento vegetativo, y el sistema cada vez necesita menos factor trabajo.
 
Se publican rankings de estudios con mayor nivel de empleabilidad, pero se obvia que las remuneraciones son mileuristas, o menores, porque la demanda de trabajo es menor que la oferta, y se silencia que la tendencia de esos emolumentos es decreciente. En el otro lado se lucha por la redistribución, aunque no se dice de qué renta: casi todas son decrecientes, y se busca profundizar en la productividad cuando la productividad es hoy la peor enemiga del empleo.
 
La necesidad del factor trabajo, ahí está el quid de la cuestión: cada vez va a hacer falta menos factor trabajo, pero, ¿qué se hace con las personas que están ofertando ese factor trabajo?, ¿y con las que van a ofertarlo mañana, o dentro de dos semanas?.
 
Se argumenta que los salarios han de vincularse a la productividad, ¡pero si la productividad elimina la necesidad de factor trabajo!, ¡pero si las personas que ofertan su trabajo muy poco pueden hacer por aumentar su productividad en un mundo crecientemente interpenetrado!, ¡pero si es la demanda de trabajo la única que puede hacer aumentar la productividad!. Se dice: ‘A los robots los fabrican personas’, no: a los robots los fabrican robots.
 
Aquí está una de las consecuencias del próximo cambio sistémico: ahí estuvo una de las consecuencias de cambio sistémico anterior. En los años 30 se puso en marcha un modelo necesitador de factor trabajo, de población: para que produjese, para que consumiese, para que pagase impuestos, para que se reprodujese, un modelo que contrastaba con el anterior de austeridad necesaria: para crecer hay que abstenerse de consumir destinando el resultado de esa abstinencia a inversión, en el camino la explotación de la población era parte del modelo.
 
En los 2010 pienso que vamos hacia un modelo necesitador de la población imprescindible, del factor trabajo que resulte imprescindible, para producir lo necesario y para consumir lo pertinente, y ello en un marco de productividad creciente. Un modelo que hará de la austeridad virtud por la necesidad de administrar unos recursos escasos, pero que será absolutamente restrictivo, en todo, en comparación con los años vividos ayer. Y no, no estoy pensando en un decrecimiento controlado, sino en el crecimiento que tenga que ser, que, ciertamente, será bastante menor que el pasado.
 
¿Cómo se resuelve esto?: tenemos una estructura demográfica, unos hábitos poblacionales adaptados a un modelo que ya está prácticamente muerto; nos movemos con unas formas económicas y sociales que han santificado el trabajo porque el trabajo era necesario para mantener la propia existencia de esas formas económicas, pero las sustitutas de esas formas están ya entre nosotros, y son formas en las que el trabajo tiene una mucho menor presencia.
 
La gran pregunta es: ¿cómo se resuelve esto?.
 
Tremendo: El Primer Ministro de la República Francesa, M. François Fillon, dijo en la Asamblea que el Gobierno llegará hasta el final, mientras, en la calle, gritos contra la política del Gobierno, de un Gobierno elegido por el pueblo … ¡que legisla contra el pueblo!. ¿Qué sucede, que el pueblo no entiende lo que debe ser?, entonces, ¿es válido lo que votó?. ¿Cómo se resuelve esto?.
 
(El IPG: el Índice de Precios de Google, muy, muy inteligente. Si se consumen más bienes buscados a través de Inet y como en Inet la mayoría de bienes se ofrecen a un precio más reducido, se necesitarían menos fondos para consumir bienes muy parecidos y en cantidades equivalentes a los que ahora y a las que ahora se consumen, lo que favorecería a las rentas más bajas en cada momento: tanto las que ya son bajas como las que irán descendiendo como consecuencia de la crisis sistémica que hemos iniciado.
 
Y es un método que se realimenta: cuanto más se consuma a través de Inet más barato saldrá el conjunto de bienes y servicios que se consuman, por lo que más motivación existirá para consumir más a través de la red, máxime a medida que se vaya profundizando en la crisis.
 
Si debido al uso de Inet se necesitan menores importes para consumir, en teoría, lo mismo, quiere ello decir que es posible plantearse la reducción de salarios y de subvenciones gubernamentales, lo que incidirá en la reducción de costes y de gasto público, algo muy interesante en estos momentos, y en aquellas ocasiones en las que se produzca una pérdida individual, ello quedará compensado, se dirá, por las ganancias obtenidas en términos medios.
 
Puede que Google haya diseñado el IPG como una evolución de las múltiples facetas investigadoras que aborda, pero es innegable el impacto económico y social de la su idea, de hecho, el IPG, pienso, va a convertirse en una auténtica herramienta de política económica, máxime ahora, en estos momentos, evidentemente).
 
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
Desempleo total – 2