Diez razones para no temer por el colapso de las redes

 

Antonio Lorenzo.

 
Las redes móviles están muy lejos de saturarse en España. Quien lo pregone ahora incurre en la exageración o, posiblemente, roce el sofisma o la falacia. Existe un puñado de argumentos que permiten desconfiar de aquellas tesis que vaticinan un escenario apocalíptico sobre el asunto. Los peores presagios no se cumplirán, entre otras razones, porque los propios operadores son los primeros interesados en evitar los colapsos.
Telefónica y Vodafone comparten parecido discurso en torno a los riesgos de saturación de la red, debido al “crecimiento exponencial” de los datos ‘online’ registrados en los últimos meses.
Por ese motivo, los dos principales operadores europeos proponen un cambio de modelo de negocio, porque sólo de esa forma podrán elevar sus ingresos con el repunte del consumo. Lo que preocupa a los operadores no es que la banda ancha se quede ‘estrecha’ -tienen recursos para que eso nunca se produzca-, sino aumentar la rentabilidad de cada bit que transita por sus infraestructuras.
Tanto Julio Linares, consejero delegado de Telefónica, como Vittorio Colao, primer ejecutivo de Vodafone, abogan por eliminar las tarifas planas ilimitadas y prefieren explorar las fórmulas de pago por uso en la comercialización de la bancha ancha (tanto móvil como fija). Por su parte, el Ministerio de Industria y la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones comparten idéntica receta ante el presunto riesgo de colapso de las redes: más inversión.
Existe una decena de consideraciones que echan por tierra el riesgo de saturación de las redes móviles, al menos a corto y medio plazo.
1. Las descargas realmente voluminosas no se producen en los teléfonos móviles. Entre otras cosas, porque la capacidad de almacenamiento de estos dispositivos no admite los excesos. Sólo se produce a través de los módem USB, conectados a portátiles, si bien la práctica totalidad de los usuarios aficionados a las descargas de vídeos (las que más duelen a los operadores) utilizan ‘WiFi’ para estos fines.
2. Los servicios de voz sobre Internet (VoIP) no saturan las redes celulares, al contrario de lo que advierten algunos operadores tradicionales. Por término medio, una conversación de VoIP de una hora consume entre 10 y 12 megas, con precios de entre 30 y 50 céntimos por 60 minutos de llamada.
3. El consumo medio de datos móviles en España es inferior al de los países más avanzados de Europa. Y lo mismo ocurre con la velocidad, que en España es más menor que en los mercados líderes del continente.
4. Los ‘smartphones’ (teléfonos inteligentes), no acaparan el ancho de banda de las redes. Tampoco el hecho de que este tipo de terminales sean cada vez más populares. Como término medio, los usuarios de este tipo de móviles siempre conectados a la Red consumen cerca de 50 megas al mes, en tareas de consulta del correo electrónico, navegación por la web y participación en las redes sociales. Un usuario intensivo del ‘smartphone’ difícilmente rebasará 1 Gb al mes, según las fuentes consultadas. Por todo ello, no parece que los móviles de alta gama amenacen el sistema.
5. El incremento del tráfico móvil en España durante 2009, por volumen de datos, rondó el 30 por ciento. Es decir, en ningún caso se trata de un crecimiento ‘exponencial’, como alarman algunos operadores. Asimismo, las previsiones sobre esta explosión de los datos en movilidad ya las manejaban los expertos desde hace años, por lo que nadie debería darse por sorprendido.
6. Los usuarios que se mueven en la franja alta de los límites de las tarifas no ‘abusan’ de los servicios ni de las infraestructuras, como han indicado los operadores dados por aludidos por el problema. Simplemente aprovechan las condiciones contratadas. Así, también podría considerarse un ‘abuso’ cuando el proveedor redondea al alza el consumo de megas en cuanto el usuario rebasa ciertos niveles, aunque sea mínimamente.
7. La gran mayoría de los clientes infrautiliza la capacidad contratada, con las ventajas que eso representa para las telecos. En muchas ocasiones, los clientes que contratan tarifas de cinco gigas al mes apenas alcanzan un giga, aunque pagan como cinco. Es decir, muchos consumen muy poco pero pagan como los que más. Esa situación, lógicamente, no alarma a los operadores.
8. No existen tarifas planas ilimitadas en telefonía móvil en España. Por lo tanto, si algo no existe, tampoco se puede eliminar ni modificar. Todos los operadores de móviles españoles mantienen algún tipo de medida para controlar el consumo. En algunos casos, como Movistar o Vodafone, disminuye la velocidad de la conexión de forma exasperante una vez que el usuario agota el volumen de datos contratado. Otros operadores facturan cada mega que supera los límites establecidos.
9. Las inminentes licitaciones de frecuencias radioeléctricas y la incorporación de nuevos dispositivos, como las ‘femtoceldas’, contribuyen de forma eficaz en eliminar cualquier atisbo de saturación de redes móviles.
10. Los operadores afectados por el debate de la saturación de la red aseguran que la dimensión de sus respectivas redes está en sintonía con la demanda. Entonces… ¿dónde está el problema? ¿No es todo una falsa alarma? ¿Por qué tanto ruido?

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