¿Dónde estamos? Corralito, final del euro…

 

Una de las experiencias más duras de los dos últimos años. No de los tres últimos años, es cierto. Me ocurrió el jueves pasado. Una exposición en un museo, aunque previamente tenía una conferencia con más de 160 clientes. Mediana edad y jubilados o retirados anticipadamente. Gente intranquila. Rozando el pánico en muchos casos ante una multitud de preguntas que no tenían respuesta. ¿Se las imaginan? Les doy algunas pistas: * Corralito * Final del Euro * Recesión o depresión * Quiebras * Crack bursátil * Hiperinflación. Son sólo algunos ejemplos. Las principales cuestiones. Y luego estaban sus derivadas: hipotecas, hipotecas multidivisa, perdida de confianza en el dinero, en el fondo, desconfianza hacia todo. Al final, la gran pregunta: ¿qué hacer con el dinero?. Estoy seguro que todos nos hemos hecho esta pregunta alguna vez de forma reciente. A mi me la repiten dos o tres veces al día. En la conferencia, una cuestión y 160 personas esperando la respuesta. Pero, ¿tener dinero es un problema? ¿desde cuándo?. Hace años una persona me contaba lo “mal que lo pasó” cuando le toco la lotería. Organizando de nuevo su vida. Me lo decía retirada y viviendo las 24 horas del día. No, tener dinero no es un problema. Y tenerlo en una situación como la actual, mucho menos. Para quien no lo sepa estamos ante una Crisis de confianza, alimentada por una Crisis política, donde la principal consecuencia es precisamente que el dinero no se mueve. Nunca como ahora hemos podido comprobar la máxima de que el dinero es un bien escaso. Por mucho que se empeñen los bancos centrales (incluido el ECB, diga lo que diga) de lo contrario. El problema no es gestionar el dinero. El problema es hacerlo primando el riesgo frente a la rentabilidad. Aunque ya debemos empezar a acostumbrarnos. El grupo de G160 de la conferencia no eran los G7, G10 o G20 que deben resolver la Crisis. Nosotros, mis clientes, simplemente deben preparar su dinero ante el riesgo de un accidente si nuestros políticos no logran cumplir con su deber. Con todo, la probabilidad de un accidente es baja. Variable en función de las circunstancias, pero al final debería ser baja. La probabilidad de un accidente en la actual situación, aunque al alza en los dos últimos años, también es baja. En definitiva, ansiedad y cautela o miedo ante el escenario. Pero no pánico. Yo siempre he pensado que las Crisis si son anticipadas, no se producen. Pero admito que hay excepciones. Y el ámbito político es propio para que se den estas excepciones. Con todo, seguirá siendo una probabilidad baja (del 15 %, quizás el 20 %) frente a la más significativa de que finalmente encontraremos una salida. La creación del Euro fue una decisión política; su salvación ahora diga lo que diga la Canciller alemana, también debe ser política. De otra forma, podría llegar a ser inviable. Y todos perdemos. Sí, habrá salida. Y tener dinero es francamente la mejor base para aprovechar esta Salida. ¿Lo ven? Miedo que nos aleje de la irracionalidad del pánico; pero sin bajar la guardia. Pero, es cierto, sin que por el momento haya respondido a la principal cuestión: ¿dónde poner el dinero?. ¿USD? Claro que sí. Posiblemente el EUR se deprecie a muy corto plazo hasta niveles de 1.31 USD. Pero incluso si me equivoco, en el fondo, todos dormiremos mejor estando en dólares. La tranquilidad vale mucho en una situación como la actual. ¿Bolsa? Yo estoy casi convencido de que estamos no lejos de un rebote. Y puede ser intenso. Nos falta el detonante. A corto plazo tenemos la reunión del Eurogrupo el 29 de noviembre. Hay dos temas que deben decidirse: 1. el tramo de 8 bn. EUR a Grecia; 2. preparar las medidas que deben aprobarse en la Cumbre sobre el Gobierno económico europeo. Podría ser el detonante aunque, lo admito, he llegado a desconfiar de que los políticos europeos sean capaces de ponerse de acuerdo. Y especialmente que luego ejecuten el acuerdo tomado. Como los científicos necesito tocar antes de valorarlo. Y son demasiados los acuerdos anteriores que se han quedado obsoletos casi inmediatamente a alcanzarse. Además, esta semana tenemos una verdadera inflación de emisiones de papel: España, Alemania, Francia, Italia y hasta Bélgica que el viernes recibió un downgrade desde una agencia de rating. Más de 19 bn. en conjunto. Durante esta semana sólo deberíamos ver en el mejor de los casos una consolidación de niveles, cuando el detonante debería esperar hasta la siguiente semana y alternarse entre la reunión del ECB y la Cumbre Europea. No espero soluciones, pero sí nuevas medidas que permitan reducir la ansiedad de los inversores. La petición de la ayuda de liquidez del FMI por algún país tampoco es tan dramático si se hace acompañada de nuevas medidas de todas las partes. Eso y reducir posiciones cortas en el mercado debería ayudar a su recuperación. ¿Y el resto de los activos? Papel público, a corto y medio plazo; depende. Creo que los spread de riesgo país son imposibles en los niveles actuales para España e Italia. Diga lo que diga el Presidente del Buba. También creo que hay oportunidades en el mercado de crédito. ¿Y emergentes? Sí, claro. Pero seamos prudentes. Incluso más ahora que en las economías desarrolladas. El dinero es miedoso. Y los flujos de capital internacional inestables. ¿Y el cinturón si finalmente ocurre el peor de los escenarios? La propia Moodys hoy lo considera: defaults de varios países europeos, potencial ruptura del Euro. Me temo que en este caso sólo podremos valorar el daño. Y tratar de limitarlo al máximo con mayor liquidez o monetizable. De cualquier forma, depende del grado de aversión al riesgo de cada uno. Por cierto, la exposición en el museo estuvo muy bien. Eso me contaron. Yo lamentablemente, no me pude quedar a comprobarlo. Jorge tuvo la culpa.

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José Luis Martínez Campuzano, Estratega de Citi en España

 
¿Dónde estamos? Corralito, final del euro…
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