El despertar

 

Santiago Niño Becerra. La Carta.

 
Ya, “The I Inside” (Roland Suso Richter, 2003); el despertar a una situación nueva: antes era una problemática de la que se esperaba salir, ahora está empezando a ser la constatación de que salir, como se esperaba, es imposible; es la crisis, claro.
Tremenda la revelación del FMI: reducir un punto el déficit supone que el PIB deje de crecer el 0,5% y que el desempleo del factor trabajo aumente en el 0,3% (http://www.elpais.com/articulo/economia/FMI/advierte/programas/austeridad/seran/dolorosos/corto/plazo/elpepueco/20100930elpepueco_7/Tes). Si esa regla se aplica a una situación de decrecimiento o con tendencia al decrecimiento, con unos niveles de deuda total elevados o muy elevados, y con una estructura de PIB caracterizada por el medio y el bajo valor, ¿qué sale?. Noten que lo anterior es aplicable a España, pero no sólo: en mayor o menor grado: ¿quién se escapa a esa situación?. ¿Más incentivos, más estímulos?, pagados, ¿con qué?, ¿con guijarros del arrollo?, ¿a pagar cuando?, ¿más tarde de después?.
En un escenario como ese pienso que lo más importante no es que sea o no cierto el informe sobre España que apareció en el famoso blog del Financial Times, lo realmente importante es que se diga, que se sugiera que el PIB de España ha caído el 17%, ¿a que no se dice eso de Holanda, o de Dinamarca?. Ahí reside la gravedad del asunto: la economía española es objeto de especulación porque su situación es especulable. Es como una agonía en la que entra alguien enfermo cuyo final se intuye.
Los Presupuestos: me pregunto el motivo de tanto alboroto: ¡si ya están aprobados!: el Gobierno va a contar con el soporte político necesario para sacarlos adelante, ¿para qué seguir hablando del tema?: dediquemos el tiempo a otra cosa más urgente. Se van a aprobar: sí, presupuestando un crecimiento del 1,3% cuando, aplicando la regla del FMI antes comentada, será del -2,0% (ya saben que pienso que será más menos, pero eso es otra historia). Ahora bien, ¿cabía elaborar otros Presupuestos sin afrontar de cara la verdad?, pues no sé y, que quieren que les diga. En cualquier caso este será la última vez: a partir del año que viene los Presupuestos nacionales, en la UE, pasarán censura previa.
Y el desempleo: el Gobierno dice que el PIB aumentará el 1,3% en el 2011, pero, a la vez, presupuesta un desempleo del 19,3% aumentando el 0,4% su propia previsión anterior, ¿se ha desvinculado el crecimiento de la creación de empleo?. La Señora Ministra de Economía da otra razón: la población activa va a aumentar: ¿quién se extraña?: España tiene una de las tasas de actividad más reducidas de Europa y si en una familia el paro crece …. El problema es que el modelo productivo español no puede absorber a toda su población activa y susceptible de ser activa: si no pudo cuando ‘España iba bien’, ¿cómo demonios va a poder ahora?. Pero el principal partido de la oposición no va por ahí porque sabe que también es responsable de eso. (Por cierto, ¿de qué se reían la Señora Ministra de Economía y el Señor Presidente del Parlamento cuando la primera le entregó al segundo el pendrive que contenía los Presupuestos?).
La apoteosis: la entrevista al Presidente del Gobierno en RNE: “De aquí a cinco años se verá que hicimos lo que se debía” (El País 02.10.2010, Pág. 11). Si por ‘hacer lo que se debía’ se entiende ‘no poder hacer otra cosa’, vale, si no … Puede entenderse la estrategia: cuando empiece la recuperación en el 2015 (eso, parece, ya se está admitiendo) alguien dirá: ‘Gracias a lo que se hizo estamos donde estamos’, pero, ¿dónde estaremos?.
Una frase para la Historia: “(…) los mercados (…) son los que financian nuestros gastos en políticas de escuelas o carreteras (…)” (Misma fuente). O sea, que nosotros no podemos financiar eso con lo que generamos, eso tiene un nombre: dependencia. Evidentemente de aquí puede inferirse otra pregunta (que nadie en la oposición formula): lo que se gasta, ¿se está gastando bien?.
En la misma entrevista el Señor Presidente del Gobierno utilizó en ejemplo de las reformas que se hicieron en Alemania (Schröder) para justificar las reformas de aquí; ¡por favor!, Alemania no está donde está (dejará de estarlo, pienso: su dependencia) por eso, sino por su estructura de PIB, por las ventajas que le ha sacado al euro, por su historia: cuando España ‘iba bien’ Alemania también iba bien, o hacía que las cosas le fuesen bien, pero, ¿en base a qué iba bien Alemania?.
También dijo el Señor Presidente del ejecutivo que el Gobierno “no puede resignarse a que cada vez que hay una crisis el paro suba más en España que en el resto de los países europeos” (Misma fuente anterior); y, ¿por qué eso es así?, pues porque en España hay un exceso de población en relación a la capacidad de absorción de factor trabajo con que cuenta la estructura del PIB del reino, y eso -aumentar esa capacidad (futuro) y asumir el desempleo ya existente (pasado)-, pienso, es algo que no se soluciona rebajando los costes laborales. Claro que lo trágico es, ¿qué más se puede hacer?.
En cualquier caso ya está visto que estamos en la línea de ‘hacer lo que hay que hacer’: vamos a ver, ¿es lógico que el tipo medio europeo del impuesto sobre beneficios de las empresas se halle en el 27% y que Irlanda lo tenga en el 12%?, no, ¿verdad?, pues que Irlanda lo suba. Ya, ya: por esto y por lo otro: porque al capital le convenía, se le permitió que lo bajase, pero eso se acabó, así que lo suba. ‘Pero Irlanda ha sustentado su crecimiento en eso: en contar con unos impuestos más bajos a fin de atraer capital’, dice el del fondo; que si, que vale, pero ahora toca otra cosa, y si Irlanda (o quien sea) tiene problemas que se apañe: que cada palo aguante su vela. (El permiso europeo a que España siga cuatro años más con los subsidios al carbón también es la última vez, y no tenemos ni idea el precio que el reino habrá tenido que pagar por ese permiso).
El despertar: vuelve la idea de que en Europa la culpa la tiene el euro; siempre he pensado y sigo pensando que no, que en absoluto; lo hemos comentado muchas veces pero no se quiere admitir porque es feo: volvamos: el problema radica en que el Concepto Euro es un invento para los países del Área del Marco: quisieron hacer una unión monetaria entre ellos, pero luego alguien vio que metiendo a los PIIGS se podían hacer negocios geniales y obtener pingües beneficios, por ejemplo generando booms inmobiliarios.
Con la lógica económica en la mano los PIIGS jamás tuvieron que entrar en el euro, JAMÁS DE LOS JAMASES: su product
ividad era mucho más baja que los países del Área Marco y su estructura de PIB estaba basada en el bajo valor añadido. En cuanto los PIIGS entraron en el euro comenzó el proceso que se da en todas las áreas monetarias: convergencia de precios, pero la productividad y la estructura del PIB de los PIIGS continuó siendo la misma. El dinero del Área Marco fue a los PIIGS porque ahí había negocio -haciendo pisos, claro, y en el caso de Irlanda el invento fue mayor porque el país tenía más posibilidades (de negocio, claro): se bajaron los impuestos sobre beneficios-.
¿La solución para los PIIGS hubiese sido no entrar en el euro?, ¡Noooooo!: fuera hubieran tenido que hacer un ajuste de caballo ya que, si no, hubieran sido apestados por el Área Euro ya que el capital especulativo internacional hubiese llegado en tromba a los PIIGS a fin de utilizar a esos países como cabezas de puente para invadir el Área Euro a través del comercio entre ésta y aquellos. Ya, ya: el ajuste llegará ahora: los PIIGS van a tener que hacerlo igual, pero ahora, pienso, se da una ventaja: la masa, en estos casos, siempre ayuda; además, antes, si un PIIGS se hubiese ido a la mierda al Área Euro le hubiera dado lo mismo, ahora no: todos somos ‘uno de los nuestros’ (aunque unos lo son infinitamente más que otros, claro).
Resumen del resumen: los problemas de los PIIGS no residen en el euro, sino en una Estructura Económica cochambrosa y en un submodelo productivo obsoleto y superado, y eso es algo que nació hace siglos.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
El despertar