El futuro de los biocombustibles está en una extraña planta: la jatropha

 

 
Las organizaciones de Naciones Unidas FAO y el FIDA apuestan por el potencial de la producción de la Jatropha curcas, conocida también como ricino de América, para producir biocombustible y beneficiar a los agricultores pobres. Con esta planta son todo ventajas: no se usa para alimentación, produce una energía menos contaminante y crece en terrenos áridos y degradados.
En un informe publicado hoy, la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) analizan la utilidad de la Jatropha curca, a la que definen como un “cultivo prometedor”.
Para estas organizaciones la Jatropha curcas se cultiva “razonablemente bien en zonas áridas y en suelos degradados de utilidad marginal para la agricultura” y se “pueden convertir en un biodiesel menos contaminante que el de origen fósil a fin de ofrecer a las familias rurales pobres un combustible para producir luz y cocinar”.
Además, añade el informe, “a diferencia de otros cultivos biocombustibles importantes, como el maíz, el ricino de América no se utiliza como alimento y se puede cultivar en tierras marginales y degradadas, donde no crecen los cultivos alimentarios”.
Todo se aprovecha
Otra de las cosas interesantes de esta planta es que todo se aprovecha. Por ejemplo, “las tortas de semillas obtenidas como producto secundario de este proceso pueden tener valor como fertilizantes y piensos una vez detoxificadas”, comentan estas organizaciones.
Además, agrega el informe, “la producción de este cultivo permitiría obtener ingresos en particular a los pequeños agricultores, a los molinos de oleaginosas subcontratados y a los miembros de plantaciones comunitarias o a los trabajadores de las plantaciones privadas que lo producen”.
La producción de ricino de América “sería especialmente positiva para las mujeres ya que los molinos de motor que funcionan con combustible de este cultivo reducen su tediosa labor”.
Falta desarrollo y eliminar la toxicidad
Pero el estudio de la FAO y el FIDA también hace hincapié en que debido al poco mejoramiento de que ha sido objeto esta planta, la productividad de sus semillas, la calidad de su aceite y su contenido oleaginoso son muy variables.
Asimismo, la mayor parte del ricino de América que se cultiva hoy en día es tóxico, lo que no permite que las tortas de semillas se utilicen como piensos para el ganado, lo que además puede representar un peligro para la salud humana.
Por ello, se indica en el informe, al necesidad de apoyar la investigación para obtener variedades mejores y no tóxicas de ricino de América, semillas de calidad y prácticas agronómicas mejoradas, incluida la agricultura de conservación y el manejo integrado de plagas y de los nutrientes.
En 2008 se sembró ricino de América en unas 900.000 hectáreas en todo el mundo, de las cuales 760.000 en Asia, 120.000 en África y 20.000 en América Latina y se estima que para 2015 habrá cultivos de ricino de América en 12,8 millones de hectáreas. El país productor más grande de Asia será Indonesia; en África, los principales productores serán Ghana y Madagascar, y Brasil en América Latina.

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