El impuesto a las transacciones financieras de la eurozona es mezquino, injusto y contraproducente

 

Impuesto transacciones financierasMezquino, injusto y completamente contraproducente. Estas son las palabras que vienen a mi mente cuando pienso en una las últimas genialidades de la zona Euro: el impuesto a las transacciones financieras.

Durante mi reciente discurso en el eventoBloomberg #FXDebates en Londres, mencioné que todos debíamos prepararnos para la expropiación de cantidades importantes de nuestra riqueza a través de la aplicación de impuestos confiscatorios basados en el esquema de rescate de Chipre. Pero no será necesario ningún rescate – los gobiernos se llevarán nuestro dinero igualmente. Cuando hay grandes deudas y déficits públicos, solo hay un lugar donde encontrar dinero: en el sector privado y en nuestra cuenta bancaria.

Uno de los panelistas con quien compartí el espacio esa tarde indicó correctamente que esto no era ninguna novedad – para él, todos los impuestos implican un robo. Y claramente tiene razón. El dinero extraído a individuos o corporaciones sin su consentimiento y bajo la amenaza de encarcelamiento y violencia, equivale a un robo, ya sea ejecutado por el gobierno o por una pandilla de delincuentes, independientemente de lo que recibamos a cambio.

Sin embargo, algunos impuestos son más perjudiciales que otros por su naturaleza. Los impuestos a los bajos ingresos tienen sentido porque generan un incentivo para trabajar mucho y crear riqueza. Los impuestos a la propiedad o impuestos a las ventas son menos directos en cuanto a su impacto. Por lo tanto, generalmente es más inteligente maximizar los impuestos sobre el consumo y mantenerlos bajos en la producción y el trabajo. Los ingresos pueden incluso aumentar si reducimos los impuestos sobre la renta y viceversa.

Pero algunos impuestos son particularmente inaceptables y perjudiciales dada su naturaleza irracional y furtiva. Las normativas fiscales deben establecerse “ex ante” para que podamos sacar nuestras propias conclusiones y tengamos la posibilidad de elegir y nos beneficiemos de sistemas fiscales competitivos. Hasta cierto punto, esto significa una aceptación implícita si elegimos trabajar, invertir y vivir bajo un régimen fiscal determinado, en lugar de elegir uno más benévolo. Es por eso que la expropiación de un día para el otro resulta tan inaceptable para la mayoría de las personas, a excepción, por supuesto, de aquellas que no tienen un patrimonio sobre el que se pueda aplicar un impuesto. Se trata de un incumplimiento del contrato entre usted y el gobierno y menoscaba la confianza en el comportamiento futuro, lo que significa que los inversores se mantienen alejados de este entorno impredecible. La idea de un rescate de acreedores tiene cierto mérito ya que asigna responsabilidad a las personas que eligen equivocadamente una institución financiera en quiebra. Pero las reglas deben conocerse de antemano, de lo contrario disminuye la confianza y la confidencialidad. Esto es exactamente lo que está sucediendo año tras año en la desafortunada eurozona, gracias al comportamiento de los líderes europeos: errático y que linda con la inconstitucionalidad.

Volvamos al ITF. Este es otro ejemplo de un impuesto que simplemente no tiene ningún sentido. Sin embargo, cuenta con un apoyo relativamente popular. Pero esto se debe a la falta de comprensión acerca de quiénes son los verdaderos culpables de la crisis financiera y por qué la mayoría de la gente asume que no se verá afectada.
Sabemos a partir del reciente retroceso de muchas instituciones financieras, representantes de industrias, investigadores y expertos, que esto no es correcto. El hecho es que ahorradores, pensionistas, consumidores y empresas también se verán afectadas por el ITF mediante costes de transacción más elevados, una menor liquidez en el mercado y una asignación de capitales menos eficiente en la economía real.

En realidad, siempre supimos que el ITF era indeseable. Suecia destruyó sus propios mercados en la década de los 80 aplicando una versión temprana del ITF. La creación del impuesto a las transacciones se le atribuye generalmente al economista James Tobin, quien sugirió por primera vez un impuesto a la transacción monetaria en la década de 1970. Pero hasta Tobin renunció a su teoría más adelante por considerarla poco factible, un hecho raramente mencionado en el debate actual.

El informe original de la comisión de la UE acerca del impacto del ITF en la economía de la UE indicó una pérdida de medio millón de empleos y un decrecimiento económico del 1,76 por ciento. Tras una vuelta atrás sorprendente de proporciones orwellianas, la comisión ordenó la elaboración de un nuevo informe que naturalmente indicó un impacto positivo sobre el crecimiento de la UE. Esta ha sido una de las manipulaciones de datos y de la realidad más patética que jamás haya visto. Un clavo más en el ataúd de la credibilidad europea…

Hay un discurso general que dice que si todos aplican el ITF, las cosas funcionarían correctamente. Esto no es cierto, ya que el aumento de los costes de transacción, el descenso de la liquidez, el aumento de la volatilidad tendría un impacto negativo sobre el crecimiento mundial. Pero sí es correcto afirmar que resulta casi demencial introducir un impuesto de forma unilateral que incentive a los inversores a irse a otra parte.

Entonces, ¿por qué se está considerando siquiera aplicar el ITF? Claramente se trata de un esquema político – no es ni racional ni económico- que está alineado con muchas de las actividades actuales de la UE. Para los políticos que han manejado incorrectamente sus economías con niveles históricos de incompetencia, nada puede resultar tan conveniente como tener a los mercados financieros de chivos expiatorios. En algunos países, se trata de un juego táctico racional y muy cínico a la vez. En Alemania, la canciller Angela Merkel necesitaba cerrar este flanco abierto ante el Partido Socialdemócrata, que preparaba un fuerte ataque contra ella con una propuesta populista del ITF. Esto ha funcionado maravillosamente bien para Merkel y ya no forma parte de la agenda de las próximas elecciones en Alemania. Sin embargo, en Francia y otros lugares el ITF forma parte de una larga lista de impuestos despiadados a los ricos, a los mercados financieros, a los bancos, a todos… salvo a la mayoría votante, por supuesto. Irracional en el mejor de los casos, pero de una crueldad fríamente calculada en el peor de los casos.

 
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Así es que, ¿dónde estamos ahora? Pues bien, naturalmente, los alemanes racionales aún no han introducido el impuesto, mientras que los franceses sí lo han hecho. Recientemente hablé con un italiano de alto nivel, líder de la industria financiera, quien lamentaba la ingenuidad de su propio gobierno. “Una vez más, los alemanes son quienes dan el discurso, pero esperan y dejan que el resto de nosotros apliquemos el impuesto, suframos las consecuencias, y después ellos toman su decisión más adelante”, dijo. Él cree que los alemanes nunca introducirán el ITF en ninguna otra versión que no sea la más diluida posible. Tiendo a creer que una vez que Merkel gane las elecciones, la propuesta del ITF ocupará un lugar muy poco importante en la agenda. Mientras tanto, el ejecutivo italiano ve cómo su industria sufre ante la introducción caótica y desordenada de este impuesto a las acciones y derivados italianos. ¿Cuál es su solución? “Ahora le estamos enseñando a nuestros inversores a comercializar acciones extranjeras en lugar de italianas”. ¡Menudo tiro en el pie!

¿Funciona el ITF? Funciona si consideramos que el flujo entre los activos afectados y los no afectados ya está cambiando significativamente. En Francia, donde solo algunos valores de renta variable se ven afectados por el impuesto, los volúmenes generales están muy por debajo de la media europea. Pero el volumen comercial de acciones no incluidas en el ITF ha aumentado significativamente, mientras que el resto del volumen del mercado ha disminuido. Asumiendo que la asignación de capitales previa al impuesto hubiese sido razonablemente eficiente y racional, ahora lo es cada vez menos, obviamente. Y, por supuesto, como herramienta para espantar a los inversores del país, funciona maravillosamente bien – tal como lo aprendió Suecia durante los pocos años desastrosos de imposición unilateral en su mercado doméstico de bonos.

¿El ITF incrementa los ingresos esperados? En absoluto. Los ingresos están generalmente muy por debajo del 50 por ciento de las expectativas porque la gente encuentra formas de eludir el impuesto o simplemente de recolocar sus inversiones en otro lado. Lo mismo experimentó Suecia, donde se generaron apenas 80 millones de coronas suecas contra los 1.500 millones esperados. En el mejor año del experimento, la media fue algo así como 50 millones de coronas suecas, es decir el 3 por ciento de lo esperado.

¿Los gobiernos realmente creen que el ITF no tiene un impacto negativo sobre los mercados en los cuales se aplica? Pues bien, solo en su retórica. Irracionalmente e hipócritamente, las autoridades de Italia y Francia están advirtiendo ahora acerca del impacto negativo esperado de la aplicación de este impuesto sobre los mercados domésticos de bonos y el coste más elevado de la generación de capital. Ahora se está proponiendo una exención cuando se trata de los mercados sobre los cuales dependen dichos gobiernos. Esta sí que es una prueba irrefutable. Nos recuerda cómo la burocracia de la UE mantiene niveles de salarios extremadamente elevados con tasas fiscales mínimas, mientras exige austeridad y aportes fiscales “justos” de todos nosotros. La hipocresía nunca fue tan evidente.

Pero al menos, como dicen muchos, las personas que crearon la crisis financiera ¿están haciendo ahora un aporte justo a través del ITF, que compense las pérdidas y el sufrimiento de los cuales fueron responsables? Me temo que no es así. No hay nada que indique que la crisis financiera tenga alguna relación con el comercio. Fue un asunto de préstamos irresponsables y gastos excesivos por parte de los gobiernos. No fue causado por inversores que ahorraron sus pensiones, ni por inversiones en las compañías que crean empleo y riqueza. Bueno, ¿pero al menos los bancos entonces? No, ya que los bancos transfieren (y deben hacerlo) este coste adicional a los clientes que desean incurrir en él. Este es un procedimiento normal y debe serlo si uno quiere operar un negocio racional y tener esperanzas de contar con un sector bancario con solidez financiera.

Por lo tanto creo que mi frase inicial es justa. El ITF es mezquino. El ITF es injusto. El ITF es completamente contraproducente. Es un mal impuesto. No funcionará.

Nuestra esperanza debe estar puesta en que los países que han introducido violentamente el ITF en diferentes versiones no acabadas y caóticas, reciban el merecido castigo de la realidad, lo que hará que reviertan sus políticas y sean un ejemplo tan negativo para los demás países que tal vez estos últimos decidan no recorrer nunca ese camino.

Hasta el inventor del impuesto a las transacciones, James Tobin, se dio cuenta de que su idea no era factible, por lo que ojalá otros lleguen a la misma conclusión relativamente pronto. En lugar de ello, Europa necesita centrarse en crear políticas que promuevan el crecimiento y le agreguen – no le quiten – atractivo para las inversiones y el trabajo. Y debe comenzar a hacerlo ya mismo.

Lars Seier Christensen, co-fundador & CEO, Saxo Bank
www.saxobank.es
El impuesto a las transacciones financieras de la eurozona es mezquino, injusto y contraproducente
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