El mercado de bonos muy pendiente del precio del crudo

 

El “efecto enero” por los suelos, mientras China y las materias primas hunden los mercados. La tendencia deflacionaria puede llevar al BCE a alargar su programa QE. Los mercados mundiales todavía dependen de los estímulos de los bancos centrales.

petroleo plataforma maritimaSegún nos adentramos en un nuevo año, los mercados financieros se alegrarán y subirán apoyados en el optimismo de entrar en un año nuevo, ya que los inversores vuelven a sus tareas y buscan desplegar los nuevos fondos depositados. ¿Correcto? Parece que 2016 puede ser diferente, ya que el famoso “efecto enero” puede que no llegue.

Las cifras macro más débiles de lo esperado conocidas en China así como las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, han demostrado ser demasiado para los mercados financieros, ya de por sí frágiles y zarandeados por las preocupaciones sobre la caída del precio de las materias primas. Con las previsiones del petróleo siendo revisadas a la baja y con mayor rapidez de media que la resolución del Año Nuevo, los productores de energía endeudados –empresas petroleras y perforadores, así como los mercados emergentes soberanos exportadores de materias primas– están luchando para llegar a fin de mes.

Por el momento, el mercado está preocupado por el mayor impacto sobre el sentimiento del mercado, por lo tanto, la confianza y las primas de riesgo que probablemente se sentirán si se produjera un desenlace dramático de todo esto (que pronto será malo) en la deuda y el crédito.

Aunque este escenario continúa siendo nuestra mayor preocupación al entrar en 2016, hay que recordar que también hay ciertos factores de compensación asociados con la caída del petróleo. Más allá del alivio que suponen estos precios en el coste para los consumidores de energía, como aerolíneas y empresas industriales, la presión deflacionaria de descenso de los precios de la energía va a fortalecer aún más el argumento frente a las políticas monetarias agresivas.

 
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Con el BCE obsesionado con la inflación, esta podría ser la excusa que el presidente Mario Draghi ha estado buscando, con el fin de poner en marcha nuevas medidas de política y ampliar la flexibilización cuantitativa a pesar de la mejora de los resultados económicos de la zona euro.

Al otro lado del Atlántico, la Fed marcó su subida de los tipos de interés de mediados de diciembre reiterando su expectativa de que la inflación llegará a su meta de 2% tan pronto como en 2018, un escenario que ahora no parece probable a la luz de los reciente movimientos de los precios de los productos básicos.

Al mismo tiempo, esto debería reducir cualquier temor sobre los bancos centrales de repente retirando el importante apoyo, que sin duda han estado suministrando desde la crisis financiera, y por tanto finalmente allanar el camino para una mejora en el sentimiento de riesgo.

Entonces ¿”efecto febrero”?

Michael Boye, Fixed Income trader / Saxo Bank
www.saxobank.es
El mercado de bonos muy pendiente del precio del crudo
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