El soldado español de Corea del Norte

 
David Jiménez_El Mundo.
Nació en Tarragona en 1974 y fue bautizado como Alejandro por una familia de la nobleza española, pero Cao de Benós prefiere que le llamen por su nombre revolucionario: ‘Cho Sun Il’ (Una Corea).
El único miembro extranjero del Gobierno norcoreano es español, se declara fiel servidor de la más hermética dictadura del mundo y dirige una red de activistas extranjeros que dicen estar dispuestos a dar su vida por el régimen. “Seré un soldado del mariscal Kim Jong Il”, canta el militante comunista en vídeos emitidos por la televisión coreana.
Defender el ‘paraiso socialista’
Alejandro Cao de Benós viaja con frecuencia desde su Barcelona de residencia a Corea del Norte, cambia el traje por el uniforme de combate favorito del Querido Líder, se pone un pin en la solapa con la imagen del fundador de la patria Kim Il Sung y toma las calles de Pyongyang para gritar, puño en alto, su disposición a defender “el paraíso socialista”.
Es un viaje improbable donde los haya: primogénito de los barones de Lés, condes de Argelejo y marqueses de Rosalmonte, el representante de Pyongyang sirvió dos años en las fuerzas armadas españolas antes de rebelarse contra sus orígenes, abrazando el comunismo más radical. Hace 10 años creó la Asociación de Amistad con Corea (KFA) y más tarde consiguió que el Gobierno le nombrara delegado del Comité de Relaciones Culturales con el Extranjero, un cargo secundario que tiene la misión, entre otras, de difundir la propaganda norcoreana fuera del país.
El aristócrata español se ha convertido en un personaje exótico en Pyongyang, donde un día se le puede ver lanzando discursos a favor de la reunificación de la península coreana y al siguiente cantando óperas en honor del Querido Líder, de quien asegura haber recibido varios premios por su leal servicio.
Aunque su puesto honorario carece de responsabilidad ejecutiva, y no tiene contacto directo con los principales dirigentes del país, Cao de Benós ha asimilado su posición hasta el punto de hablar en primera persona del plural al definir la política nacional norcoreana. Y así, tan pronto anuncia que “vamos a continuar” desarrollando armas nucleares como recuerda que “seguimos en guerra” (con Corea del Sur).
Entrevistas al soldado coreano
El “embajador norcoreano” ha declinado conceder una entrevista a ELMUNDO.es, acusando a este corresponsal de escribir crónicas “llenas de suposiciones, prejuicios, inexactitud e insultos” y describiendo como “tendenciosas” las preguntas que se le hicieron llegar sobre Derechos Humanos o el culto a Kim Jong Il dentro de su país de adopción.
En las entrevistas que sí concede, como una reciente al portal Acción Comunista, Cao de Benós justifica el asfixiante control que el régimen ejerce sobre sus ciudadanos como la recomendable guía de un padre sobre sus hijos, aplaude la ausencia de libertad de prensa como un remedio contra la contaminación exterior y se declara admirado de que el pueblo muestre un constante y reverencial respeto al líder, cuya imagen se repite en miles de estatuas y retratos públicos. “Sucede en muchos países”, asegura.
Guía turístico
El presidente de los Amigos de Corea dice haberse enamorado de una sociedad donde sus ciudadanos no tienen ambiciones materiales, luchan por construir la sociedad más igualitaria del mundo y el dinero carece de importancia. Su cargo le ha valido, sin embargo, para crear un fructífero negocio, organizando viajes a Corea del Norte para turistas y potenciales empresarios con precios desde 2.400 euros, un dinero que cubre entre otras partidas sus gestiones personales para lograr los difíciles visados de entrada al país.
El diario de uno de esos viajes fue filmado por los directores Raphael Wilking y Hans van Dijk para realizar su documental ‘Friends of Kim’, que se puede encontrar en YouTube.
La cinta muestra a Cao de Benós dirigiendo a un grupo de 30 seguidores extranjeros de su organización, instruyéndoles sobre qué decir en marchas organizadas que después van a emitirse en la televisión coreana y suspendiendo de militancia a quienes se sorprenden durante el viaje de que Corea del Norte no sea “el paraíso socialista” que su mentor había prometido descubrirles. La excursión termina de estropearse cuando el Soldado del General asalta la habitación del periodista americano de la ABC, Andrew Morse, registrara sus pertenencias y sustrae sus cintas de vídeo y anotaciones.
Cuando incluso su “Ejército de Intelectuales” empieza a rebelarse, poniendo en duda sus métodos, ordena el corte de las líneas de teléfono de las habitaciones del hotel y pone bajo arresto al periodista americano, que es obligado a firmar “una confesión” para salir del país. “No temo a la muerte, así que no temo nada”, dice el aristócrata convertido al comunismo, antes de justificar sus acciones en su temor a perder su buena relación con el Gobierno anfitrión.
Pero ni los viajes fallidos ni las burlas que a menudo recibe en Internet han disminuido la determinación de este catalán por llevar adelante su sueño revolucionario en el Extremo Oriente. Mientras el resto del mundo ve al Querido Líder norcoreano como el más represor y excéntrico de los dirigentes, un déspota que ha convertido su país en una inmensa cárcel para sus ciudadanos, su fiel soldado español asegura que es el más brillante comandante que ha conocido el mundo.
“En caso de guerra, me interpondré en el frente para defenderle”, promete en uno de sus mensajes emitidos por la televisión coreana. Y si no perece el intento, el camarada Cho Sun Il ya ha anunciado que tiene planeado extender algún día el modelo norcoreano a España, “unir a sus ciudadanos, liberar a sus trabajadores explotados y crear una República del pueblo y para el pueblo”.

También te puede interesar:

Además >>  Si quiere saber cuando empieza a recuperarse la economía fíjese en los cubos de basura
El soldado español de Corea del Norte