Estrategias Saxo Bank en materias primas para el 4T de 2015

 

saxo bank_logoVemos un rayo de esperanza para los mercados de materias primas si es posible reducir significativamente el suministro. Pero eso continúa siendo un gran “si” condicional, y si no llega a suceder y la demanda afloja, el sufrimiento en las materias primas podría prolongarse mucho más tiempo.

Las materias primas pasaron la mayor parte del mes de septiembre estabilizándose después de que varios materiales brutos, como algunos metales industriales, tocaran niveles que no se habían visto desde el inicio del milenio. Los crecientes suministros de materias primas clave, fueran metales, combustibles o cosechas, siguieron causando estragos en aquellos países emergentes (EM) cuya prosperidad depende de las exportaciones de materiales brutos. El discurso extremadamente dovish de la reunión de septiembre del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) resaltó diversas preocupaciones sobre los mercados emergentes.

Si Janet Yellen se preocupa por las perspectivas de crecimiento de algunos de los principales impulsores de la demanda de materias primas, especialmente de China, también nosotros deberíamos hacerlo.

No habrá un rebote rápido 

Aunque no esperamos que continúe la ola de ventas de materias primas, tampoco nos convence un rebote de los precios en los próximos meses: el exceso de oferta en toda la gama de las materias primas solo se está reduciendo muy lentamente. Al encarar el último trimestre de 2015, vemos la luz al final del túnel para las materias primas, asumiendo que se reduzca la oferta. Pero si la demanda no consigue seguir creciendo, el túnel incluso podría incrementar su longitud, dejando tras de sí únicamente un espejismo de esperanza.

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El último aluvión de debilidad lo provocó la decisión de China del pasado 10 de agosto de permitir que el yuan se devaluara. Esto reavivó los temores a una “guerra de divisas”, y muchas monedas EM –que ya estaban bajo presión por el auge del dólar y las perspectivas sobre una eventual subida de tipos de interés en EE.UU.– encajaron un nuevo golpe.

Brasil y Rusia están ahora en recesión. Pueden culpar en gran medida a la ola vendedora en las materias primas, pero también pesan los problemas internos (corrupción en Brasil) y externos (sanciones contra Rusia).

Los “disgustos” del exceso de oferta 

Los precios tienden a recuperarse mucho más lentamente desde un giro bajista provocado por la oferta que desde una caída inducida por la demanda, ya que los productores a menudo intentan compensar la caída en ingresos incrementando la producción allá donde les sea posible. Sin embargo, los productores de los países emergentes en los que las divisas se han visto perjudicadas han quedado hasta cierto punto resguardadas de las caídas en los precios de las materias primas.

La actual debilidad en los precios de las materias primas difiere de lo que se vio en la crisis financiera global de 2008-09, cuando una profunda y repentina, aunque breve, recesión puso en marcha una caída en la demanda que posteriormente se recuperó con bastante rapidez. La actual debilidad viene impulsada más bien por el creciente suministro y el hundimiento de la confianza de los inversores que por un giro a la baja en la actividad económica.

 

Reducción de la exposición entre los fondos de capital-riesgo 

Los fondos de capital-riesgo que operan en el mercado de futuros sobre materias primas de EE.UU. tienen una exposición cercana a mínimos récord a subidas en los precios. Aunque esta falta de confianza ha contribuido a llevar los precios de las materias primas hasta un mínimo de varios años, también encierra la clave para una eventual recuperación. China se está orientando ahora en una dirección más afín al mercado. Aunque esto aportará abundantes beneficios en el largo plazo, también hace que la economía sea más manejable en el corto plazo. Después de crecer más del doble el año anterior, la corrección de más del 45% en la bolsa china desde el mes de junio para acá ha despertado preocupaciones en cuanto a las perspectivas de la demanda en el mayor consumidor mundial de materiales brutos. Pero el reequilibrio de los mercados de materias primas ya ha comenzado.

En los mercados energéticos vemos una ralentización en la producción de crudo en EE.UU., al tiempo que el combustible barato ayudará a impulsar el crecimiento y la demanda global. Los metales industriales encuentran apoyo por los recortes de los productores y un menor exceso en los inventarios.

Petróleo crudo: La actual debilidad en los mercados petrolíferos, que comenzó más de un año atrás y se convirtió en masacre tras la reunión de noviembre de la OPEP, aún tiene que establecer una base lo suficientemente sólida como para convencer a los participantes en los mercados de que lo peor ha pasado. El crecimiento global de la demanda se ha recuperado con fuerza en respuesta a los precios más bajos, pero si la oferta continúa dejando atrás a la demanda, el camino hasta la normalización será largo. La renovada debilidad del tercer trimestre vino impulsada por la expectativa de un repunte en las exportaciones desde Irán, una vez que se levanten finalmente las sanciones en el primer trimestre de 2016.

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El trimestre final de 2015 planteará un reto, ya que el mantenimiento de las refinerías provocará una ralentización estacional en la oferta, mientras que los recientes eventos en China han alimentado dudas, hasta la fecha infundadas, respecto a la demanda en el mayor importador mundial de crudo. La producción de crudo en EE.UU. se frena, y la Administración para la Información sobre la Energía (EIA) anticipa para el próximo año la mayor caída desde 1992 en la producción externa a la OPEP. Si este pronóstico se cumple, supondrá gran parte del avance necesario para estabilizar el mercado durante la segunda mitad del 2016 y debería ayudar a que los precios del crudo se recuperen gradualmente hasta igualar –y eventualmente superar- niveles que vimos previamente este año.

Aunque seguimos poco convencidos de que se haya tocado un mínimo en el mercado, los traders deberían cuestionarse adoptar una actitud demasiado bajista, cuando menos al tomar en consideración el agresivo rally por cobertura de cortos que pudimos ver en agosto. La ruta a la recuperación será larga, lo que deja el potencial de subida del precio para el resto del año limitado a 53 dólares/barril en el WTI y 55 dólares/barril en el crudo Brent.

Oro: Aunque los titulares sobre el oro y la plata llevan siendo negativos todo el año, estos metales siguen siendo dos de las materias primas con mejor comportamiento relativo. Durante el pasado año, el índice de metales preciosos de Bloomberg ha perdido menos del 10%, en contraste con cerca del 50% para la energía y un 26% en los metales industriales. La llamada “guerra de divisas” seguirá atrayendo inversores en mercados emergentes y a bancos centrales hacia los activos denominados en dólares, especialmente desde la India y China. Los bancos centrales de India y Rusia efectuaron importantes compras en agosto, y esto ha contribuido a estabilizar el mercado en medio de continuas ventas de fondos de capital-riesgo y de productos cotizados.

Desde la perspectiva del productor, los movimientos en las divisas probablemente han presionado a la baja el coste marginal de la producción, concediendo a los productores un margen adicional de maniobra. Partiendo de esta base, la eventual recuperación en el oro depende de un cambio de sentimiento entre los inversores en papel, como los gestores monetarios y los fondos de capital-riesgo. La mayor parte de las remontadas en el tercer trimestre vinieron impulsadas por fondos de capital-riesgo que cubrían posiciones cortas, primero tras la devaluación china y luego tras la declaración dovish del FOMC el 17 de septiembre.

La combinación de una Fed dovish, la incertidumbre sobre la política cambiaria de China y la salud de la economía global, así como una baja implicación de los inversores podría ser lo que eventualmente provoque o fuerce un cambio de sentimiento. Hemos argumentado que la primera subida de tipos en EE.UU. podría convertirse en una oportunidad de compra, ya que eliminaría la incertidumbre que ha prevalecido durante muchos meses.

Mientras sigamos a la espera de lo que podría acabar resultando una esquiva subida de tipos, seguirá en el aire cierta dosis de incertidumbre. Pero tras haber visto dos robustas recuperaciones en un breve período de tiempo, percibimos que se está desplegando un cambio en el sentimiento. Para ello resultará clave un movimiento por encima del máximo del oro en agosto, en los 1.170 dólares/onza, el cual confirmaría que se ha establecido un suelo. Mantenemos nuestro objetivo para fin de año en los 1.250 dólares/onza y únicamente una ruptura bajista de 1.080 dólares/onza conllevaría una modificación de este escenario.

Ole Hansen, vicepresidente y consultor de Trading / Saxo Bank
www.saxobank.es
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