Financiación municipal

 

Santiago Niño Becerra_La Carta.

 
Estaba cantado que alguna solución iba a encontrarse (porque se estaba buscando) para evitar el colapso de las finanzas municipales, y se ha encontrado: el Miércoles pasado la Señora Ministra de Economía. Pero como en otros casos, el contenido se halla en el mensaje.
Mensaje 1. Bien sea porque no puede bien porque no se puede, el Estado español no va a dar ni un duro más -de lo que ya les da- a los ayuntamientos, más aún, muy posiblemente las transferencias vayan a reducirse en los próximos meses (y no me estoy refiriendo a lo que le deben al Estado por lo recibido de más por impuestos a cuenta).
Mensaje 2. Con este anuncio se está reconociendo que las cosas van a peor, sin paliativos, durante bastante tiempo, tanto que la solución encontrada ha sido la más simple posible: trasladar los problemas a mañana. (Estoy convencido de que personas muy válidas han estado muchas horas pensando en esto: es un problemón: la ciudadanía, a veces, ve al consistorio, pero nunca ve a un ministro; además, las elecciones generales no las gana o las pierde un presidente de Gobierno, sino los alcaldes; y en las repúblicas los presidentes de eso saben mucho, aquí no: es un reino).
Mensaje 3. Pienso que esa ‘nueva’ capacidad de endeudamiento está pensada para cosas muy concretas: se habla de ‘realizar inversiones’, cuando en lo que se ha pensado, pienso, cuando se ha autorizado nuevo endeudamiento ha sido en ‘gastos corrientes esenciales’: recoger basuras, barrer las calles, reparar algún bache, y poco más. Como antes se decía: ‘Esperemos que esto lo aclare el reglamento’.
Esta salida del Gobierno del reino pienso que no es más que una huida hacia delante: no hay fondos, ni va a haberlos, ni vamos a volver a ‘lo de antes’, luego recurramos a lo fácil: a la deuda: traslademos el problema hacia mañana y mañana, el que venga, que arree.
Se concede más capacidad de endeudamiento a unos municipios en función de un parámetro mágico: cuando el actual endeudamiento no supere el 75% de sus ingresos (el Estado concede capacidad de endeudamiento, el Sistema la permite a la ciudadanía), ¡el 75%!; ¿a cuánto va a ascender el monto de la nueva deuda … teniendo en cuenta que los ingresos apuntan hacia abajo?.
Pero no se lleva a cabo un análisis exhaustivo y profundo sobre si se está gastando bien lo que se gasta, ni sobre si es eficiente en aquello que se gasta, lo que no quiere decir que no vayan a producirse recortes, evidentemente los habrá, pero ¿en qué? y ¿en virtud de qué serán decididos tales recortes?.
Además se aparca, o, mejor dicho, se lateraliza un problema: el monto de la deuda actual. Es cierto que se ha fijado ese 75% -que convierte el hoy en una especie de ‘momento cero’ de tal modo que aquellos consistorios que lo superen harán lo que sea para colocar su deuda por debajo, y quienes no lo superen se hallarán delante, casi, de una barra libre-. En otras palabras, lleva hacia delante el problema de la deuda actual y añada nueva deuda a esa deuda.
Y ni palabra sobre la relación ‘Ingresos – Deuda’, porque no nos engañemos, los ayuntamientos se endeudaron cuando ‘España iba bien’ porque casi todo el mundo dio por supuesto que ‘España iba a seguir yendo más que bien’, es decir, aquella deuda fue la que fue porque los ingresos fueron los que fueron, pero aquellos ingresos jamás volverán a producirse, luego, ¿podrá ser pagada la deuda ‘vieja’?, ¿podrá ser pagada la nueva?. (Estarán pensando que, con el panorama que se avecina, tal vez nadie preste a estos ayuntamientos ya superendeudados; si, les prestarán, y de una forma o de otra los prestamistas / acreedores acabarán cobrando: recuerden: en Economía las deudas, de una forma u otra, alguien, en algún lugar, las acaba pagando).
Y si, claro: la dependencia: Estados dependientes, regiones dependientes, municipios dependientes: “A finales de este año, habrá que elegir entre pagar a los proveedores o pagar a los trabajadores”, son palabras del Sr. Salvador Esteve, alcalde de Martorell (Barcelona) y presidente de la Asociación Catalana de Municipios (El País 09.09.2010, Pág. 19). ¿Más endeudamiento para acometer inversiones?, pero si el problema es recoger las basuras: ni siquiera pagar la recogida anterior.
Insisto: Es absolutamente crucial analizar el gasto, ya nos ocuparemos después de los ingresos, pero hacer eso tiene consecuencias, muchas, de variados tipos, entre ellas se encuentran las políticas. ¡Ah!, y lo que ya han leído aquí; prepárense para una subida del IBI.
¿Carencias?. Muchísimas, ese es el problema: no hay pasta y hay muchas necesi
dades, históricas muchas de ellas: difícil combinación, si a eso añadimos un tal vez no demasiado eficiente criterio de gasto y un no excesivamente acertado reparto de fondos, la conclusión es sencilla: problemas a la vista. España no es un país rico, y nunca lo ha sido, lo malo es que se lo hicieron creer.
(Deuda. El primer Ministro griego ha negado cualquier posibilidad de que Grecia vaya a ‘reestructurar’ su deuda (‘reestructurar’ = ‘hacer una quita’). Si lo ha negado …).
(El NBER ha dicho que todo se acabó en USA … ¡en Junio del 2009!. Sin embargo se está hablando del Segundo Plan Obama. También ha dicho que si la economía vuelve a caer será como causa de una nueva ¿recesión?, que aquella se acabó ya. Pues no se entiende: la tendencia evolutiva de la tasa de desempleo en USA no ha cesado de crecer desde Septiembre del 2007, ¿ha finalizado la ¿recesión??).
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
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