Gastos de empresa

 
Santiago Niño Becerra_La Carta.
Nos hallamos en una situación en la que hay que recortar todo aquello que no sea necesario, en la que hay que ahorrar, si, pero en realidad debe ser más que eso: ha de ser una filosofía de vida, para las personas físicas, evidentemente, pero, más aún para las jurídicas
Hace unos días me contaron el caso de una gran compañía, transnacional, para más señas, que está comprometida con la búsqueda de la total y absoluta optimización de sus gastos de representación y de viajes, de tal modo que han conseguido reducciones espectaculares en algunas de sus partidas. Tan genial es el proceso que me permito detallarlo.
Tarjetas. A los empleados que por su trabajo han de realizar desplazamientos se le ha provisto de una tarjeta, pero no se trata de una tarjeta cualquiera. La empresa abona en la tarjeta de cada uno de esos empleados, mensualmente, un par de cientos de euros y esos empleados gastan lo que precisan con cargo a esa cantidad; a partir de la misma los gastos los paga el empleado, gastos que, posteriormente le son devueltos. ¿Cómo?.
Devolución de los gastos. Mensualmente, los empleados que han gastado por encima de la cantidad abonada por la compañía en sus tarjetas introducen los importes de los gastos realizados en un formulario informatizado que deben imprimir y remitir a unas oficinas que la compañía tiene en otra ciudad. Una vez que los importes han sido autorizados, cada uno de esos empleados recibe una orden en papel con la que pueden acudir al departamento de caja donde le son satisfechos. El procedimiento puede durar entre diez y veinte días.
Viajes. Existe una orden que es inviolable: siempre, sin excepción, se utilizará el medio de transporte más barato, sea tren o avión, y cuando digo siempre estoy diciendo absolutamente siempre, independientemente de las consecuencias. Por ejemplo, puede darse el caso -se ha dado más de una vez- que un empleado tenga que desplazarse a otra localidad para una reunión y que tenga que estar esperando cuatro horas debido a que el medio de transporte utilizado, el más barato, ha llegado a su destino cuatro horas antes de lo necesario.
Viajes (más). También es posible -también ha sucedido- que, como el medio de transporte a utilizar ha de ser el más barato, el lugar de llegada del medio de transporte utilizado se halle a una distancia muy considerable del lugar en el que debe tener el acto motivo del desplazamiento, es decir, del destino del viaje, pudiendo darse el caso (se ha dado) que el coste del taxi para llegar de un lugar a otro supere con creces el ahorro obtenido utilizar el medio de transporte más barato. (Estarán pensando que como es posible que la empresa no haya indicado a sus empleados que utilicen los transportes públicos que sean necesarios en lugar de un taxi).
Alojamiento. Siempre que se posible se evitará la utilización de hoteles, claro que ello puede que suponga desplazamientos a horas intempestivas y que se produzcan hechos como el relatado en el apartado ‘Viajes’.
Regresos. Y a la vuelta, lo mismo: siempre el medio de transporte más barato. Es posible que al regreso vuelva a suceder lo mismo: llegada a lugares lejanos con las consecuencias referidas en ‘Viajes (más)’.
No valoro; supongo que si una gran compañía ha optado por esta operativa será porque es la más conveniente para sus intereses, aunque parece difícil de entender que así sea, ¿verdad?.
(Otra cosa (¿seguro?). ¿Se han dado cuenta de que prácticamente no se habla del desempleo del factor trabajo?. Se dicen cosas, si, pero ya se está entrando en un acostumbramiento: el 20% es una cifra a la que se va a llegar, da igual que sea mañana, o pasado, se da por ‘descontado’, entonces, ¿qué más dan un par de décimas más?: ya no es noticia, no vende. Ahora la noticia está en el 25%. Luego, ni eso).
(Se sigue dando vueltas al hecho de que ‘los mercados’ hagan pagar más a España por la deuda que le compran y a que los seguros de esa deuda cuesten más que la deuda, y sus seguros, de economías con peor calificación que la del reino.
Pienso que los mercados miran las expectativas de cobro de las deudas, de cobro como sea, claro, no tiene porque ser en dinero, y las que esas economías tienen de crecer a fin de obtener lo suficiente para que ellos puedan cobrar; también las posibilidades de cumplimiento de los plazos de pago, y las que tienen los Gobiernos para poder tomar las medidas que sean necesarias a fin de garantizar todo lo anteriormente expuesto.
Las agencias valoran probabilidades en base a certezas inciertas, los mercados calibran posibilidades en base a incertidumbre ciertas; sin embargo la rebaja de una calificación por parte de una agencia para los mercados es la constatación de que un fragmento de su incertidumbre ha paso a ser de certeza. Y España, en eso, lo tiene mal porque en su futuro dominan los tonos ocres y oscuros).
(El plan USA de obras públicas.No funcionará: ni el año 2010 es 1933, ni las causas de esta crisis son las que provocaron la Gran Depresión. Si, en ambos casos el modelo estaba agotado y en ambos las causas estructurales son semejantes, pero entonces el problema estaba es una capacidad de crecimiento no utilizada y ahora radica en una capacidad de crecimiento exprimida. USA ganará un tiempo engordando con aire, y no hacerlo supondría ganar tiempo consumiendo la poca grasa que aún queda. Ni lo uno ni lo otro. También aquí: ¡No es eso, no es eso!).!
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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