La guerra, consecuencia inevitable de la situación económica global

 

guerra economica atrofiadaDurante la semana pasada he estado reflexionando acerca de las potenciales consecuencias de la decisión del politburó económico europeo y sus secuaces del FMI y el BCE, de QUITARLES a los depositantes chipriotas buena parte de sus ahorros para cubrir la estupidez de los bancos avariciosos y del gobierno derrochador. La conclusión es que las consecuencias del hurto podrían ser más significativas de lo que los medios de comunicación y los políticos nos quieren hacer creer. Hasta aquel momento los ciudadanos (del mundo) eran ingenuos y confiaban en las promesas y las garantías de sus gobiernos. A partir de ahora, los hechos de Nicosia cambian la ecuación de la confianza de manera significativa y lo más probable es que se imponga la desconfianza. A partir de ahora cualquier desliz de un banco u otra institución financiera podría provocar una estampida de depositantes buscando recuperar lo que puedan antes de que sea demasiado tarde, y los posteriores intentos de los gobiernos de estabilizar la situación fracasarán. Hasta ahora los bancos han estado faltos de liquidez pero se han ido defendiendo con la ayuda de los ahorradores, a partir de ahora necesitarán murallas de liquidez mucho mayores que hasta la fecha. Si el colapso del 2008 (2010/2011 en Europa), de principio a fin, duró casi un año y durante el colapso los ciudadanos fueron instados a evitar el pánico, bajo las nuevas amenazas de un sistema mancillado, ¿cuánto tiempo tardará en producirse el próximo colapso y cuánto durará?

Los alegatos de que Chipre es un caso único y que sus problemas no contagiarán al resto de la eurozona son  ridículos y sin fundamento. Los que proclaman tal insensatez, o nos quieren engañar o se engañan a sí mismos. El hecho de que la situación de Chipre no haya producido inmediatamente una reacción grave en el resto del continente, induce a los responsables económicos a concluir erróneamente que en la Disneylandia que viven todo son hadas. Los mismos grupos hicieron proclamaciones similares cuando en el año 2000 explotó la burbuja del Internet y también en el 2008 cuando explotaron las burbujas gemelas del crédito y la inmobiliaria. La verdad es que los datos económicos se muestran exponencialmente peores, a pesar de las inyecciones trillonarias (escala corta), y tanto ciudadanos como la mayoría de los profesionales del mundo de la inversión y los encargados de las políticas monetarias son incapaces de conectar los números con líneas de lápiz cuya imagen desvela las tinieblas económicas en las que el mundo occidental está sumergido. En el caso de las burbujas gemelas, el principio del fin se veía venir en la primavera del 2007 cuando comenzó la morosidad de los primeros pagos de las hipotecas basura y un fondo de Bear Stearns, invertido en derivados de hipotecas basura, se vio obligado a cerrar con inmensas pérdidas para dicho broker/dealer. Sin embargo, igual que lo están haciendo ahora, los mercados de valores ignoraron la gravedad obvia de aquella situación y continuaron subiendo hasta que alcanzaron máximos en agosto del mismo año. Por poner otro ejemplo incluso más dramático, quien iba a decir que el asesinato del archiduque de Sarajevo rompería el primer eslabón que desencadenaría la primera guerra mundial que cobró 16 millones de almas y 20 millones de heridos.

La cuestión es que hasta la primavera del 2007 la economía se sostenía por virtud de la burbuja inmobiliaria y del crédito, y cuando las hipotecas comenzaron a titubear fue cuando el principio de la crisis comenzó, no con la caída de Lehman Brothers como muchos entendidos creen -la caída de Lehman marcó la fase final de la crisis. Resucito los eventos mencionados para demostrar que igual que aquellas fases de la crisis fueron incomprendidas, las repercusiones psicológicas que probablemente provendrán de los errores que los troicos han cometido en Chipre tampoco parecen ser comprendidas por la gran mayoría de los analistas, por los medios de comunicación ni por los mercados. Demostradamente, los cambios en la estructura psicológica de las masas comienzan como un manantial de agua agradable que se desliza poco a poco por la cordillera y cuando más abajo converge con el agua de otros manantiales se convierte en un torrente repentino que arrastra todo lo que se interpone en su camino. Por lo mismo, ni las masas ni muchos protagonistas de los mercados de valores comprenden las consecuencias de estos movimientos tectónicos de confianza hasta que son evidentes y es demasiado tarde -la verdad es que toma tiempo para reconocerlos pero estando alertas es más fácil de detectarlos y más fácil de tomar medidas protectoras. La prueba está en que los mencionados arriba todavía no saben reconocer que las consecuencias de los mares de masa monetaria, creada por la gran mayoría de los bancos centrales de los países del G7, conllevarán una ola inflacionaria que podría durar una década -una década de miseria y pérdida de poder adquisitivo de la sociedad para que los políticos puedan eliminar buena parte de las deudas soberanas sin consecuencias políticas.

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Rebuscando en los archivos subterráneos de la historia encontré una cita de Alan Greenspan cuando todavía estaba cuerdo, antes de que la locura ocupara el lugar del juicio en su cerebro. Después, cuando lo hicieron jefe de la FED barrió su propia ideología a la basura e inició la creación de nueva masa monetaria que todavía no ha parado ni parará en cuanto al telescopio divisa; “En ausencia del patrón del oro, no hay manera de proteger los ahorros de la confiscación a través de la inflación. Sin oro no existe un resguardo de valor seguro. Este es el secreto sumergido del estado de bienestar vs oro. El déficit presupuestario es simplemente una treta encubierta para confiscar la riqueza de los ahorradores. El oro se interpone en el camino de este proceso siniestro que se disfraza de protector del derecho de la propiedad” Alan Greenspan – 1966. Posiblemente la primera y única vez en toda su vida que “el cleptómano” dijo algo acertado.

Volviendo a lo de Chipre, el hecho de que ni los mercados de bonos/deuda ni los de valores se han inmutado, y que casi todos los protagonistas de los mercados asumen que Chipre es un caso único y que no habrá contagio, no significa que las consecuencias de las acciones de la troica en Chipre no acarreen consecuencias graves. La verdad es que en estos tiempos modernos de masa monetaria sin precedentes, los mercados son obligados por los bancos centrales a no descontar con antelación las consecuencias de muchas aberraciones obvias por miedo a las potenciales consecuencias de que uno o varios bancos centrales, con capacidad infinita para comprar toda clase de activos, al menos por el momento, pueden fulminar a cualquier inversor por grande que este sea. Si no, que se lo pregunten a la ejecutiva de Pimco, los cuales decidieron ponerse cortos en el mercado de bonos de los Estados Unidos y fueron barridos a la basura con la escoba de Bernanke. La contra-realidad es que los mercados asumen que las cosas marchan bien hasta el preciso momento en que se ahoga el motor por exceso de aceite. Cuando se ahoga el motor, cuando la gran mayoría de los fondos y los pequeños inversores pierden hasta la camisa, la respuesta es que nadie imaginaba que tal cosa pudiera suceder, ¡nadie lo veía venir! Esa es la excusa, la excusa que tanto fondos como instituciones siempre dan a sus pequeños y medianos accionistas. “¡No creas que somos nosotros solo, no creas que eres tú solo, está todo el mundo igual, mira cómo están los mercados!”

 

La realidad es que estamos viviendo, pura y simplemente, una manipulación y control de capitales privados. Tanto los prudentes ahorradores como el resto de los contribuyentes del mundo perderán, quizás en el peor momento de su vida, altos porcentajes de poder adquisitivo por causa de los trillones de euros/dólares etc., (escala corta) de deuda que por necesidad tendrán que ser reestructurados. No será el final del mundo pero la estructura social de los países despilfarradores se estirará al máximo y en algunos casos se desgarrará del todo. Desgraciadamente la historia económica nos ha demostrado categóricamente que a menudo la guerra es la conclusión lógica de economías atrofiadas. Desafortunadamente, la historia no miente y la guerra será una consecuencia inevitable de la situación económica global. ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? Por el momento es imposible saber, lo que sí sabemos es el porqué.

¿Tienes Oro?

Escrito por Antolín Blanco, editor de MercadosyBurbujas.com y experto de iAhorro.

La guerra, consecuencia inevitable de la situación económica global
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