Happy new year

 

Santiago Niño Becerra.

“En el desplazamiento de la crisis financiera a la eurozona, más allá del contagio inicial que toda crisis moderna incorpora como efecto de la globalización, está desempeñando un papel importante la verificación de que la capacidad de respuesta a la crisis es de todo punto insuficiente”. (El País Negocios 05.12.2010, Pág. 3): esto que así se detalla es el crash del 2010.

En 1929 crash equivalía a derrumbe: “(…) el derrumbe del mercado de valores en Otoño de 1929 estaba ya implícito en la especulación que le precedió. La única cuestión -o lo único cuestionable- en relación con esa especulación era el tiempo que aún duraría. En algún momento, más pronto o más tarde, comenzaría a debilitarse la confianza en la precaria realidad del valor siempre creciente de las acciones ordinarias. Cuando esto sucediese, ciertas personas empezarían a vender y esta acción destruiría la realidad de los valores en alza”. (John Kenneth Galbraith, “The Big Crash: 1929”, 1954. Editorial Ariel, 2005, Pág. 196); en el 2010 las cosas no son así.

En el 2010 crash, como ya hemos comentado, equivale a constatar que todo lo que sea ha estado haciendo para revertir el agotamiento del modelo aún vigente, agotamiento manifestado en Septiembre del 2007 es inútil, que todo lo que se ensaye para solucionar dicho agotamiento será insuficiente. Todas las actuaciones hasta ahora realizadas se encuadran -pertenecen, forman parte- del mismo modelo que se ha agotado: ¿tratarían a una persona alcohólica con whiskey?; por ello en lo que ya el planeta se halla inmerso es en una crisis sistémica. De ahí que sea preciso un nuevo modelo, no un conjunto de parches, tampoco una redefinición de antiguos preceptos; como en la Gran Depresión, exactamente.

Una de las manifestaciones de ese agotamiento son los condicionales: si la UEM hubiese sido planteada de otra manera instituyendo una convergencia fiscal, si se hubiesen previsto instrumentos para actuar en el caso de que se produjesen problemáticas financieras, si se hubiese contemplado la posibilidad de que países e instituciones tuvieran que afrontar problemas de impago de deuda, si … Si todo eso se hubiese considerado en los 90 la UEM no existiría: cada cosa es propia de su tiempo y se desarrolla según la evolución de sus antecedentes hasta ese momento: en 1999 era imposible diseñar un mecanismo para el caso de que se produjesen problemas sistémicos en el euro porque, de haberlo intentado, el euro no hubiese sido creado.

El euro fue diseñado como fue diseñado a fin de conseguir lo que se pretendía: el favorecimiento del comercio intraeuropeo, la libertad en el tránsito de capitales en el área euro, la consecución de pingües beneficios (el caso de España es paradigmático: nunca debió ser admitida en el euro: su productividad lo impedía), así como el consecuente crecimiento (no: no es al revés); con el euro se lograron más cosas, pero, pienso, fueron a-más-a-más. Es decir, el área euro, el euro en sí, ni se diseñó de otra manera porque con la realidad vivida hasta ese momento no era posible incorporar elementos diferentes a los que se incorporaron, ni porque hubiese sido posible obtener lo que con el euro ‘actual’ se ha obtenido en base a como éste ha sido diseñado, y como el euro nació con fallos de diseño muy graves que no se corrigieron porque ni al principio fue posible, ni luego fue querido, hoy el euro ha llegado a una situación cercana a la imposibilidad de existencia. Sobrevivirá, pienso, porque su desaparición acarrearía más problemas que su pervivencia, también porque es una buena base para la coordinación, a diferentes velocidades, claro.

Además >>  Niño-Becerra: Incongruencias

Por ello pienso que no está en lo cierto el ex Primer Ministro de Belgica M. Guy Verhofstadt: “La razón verdadera de la crisis continuada es la falta de voluntad de nuestros líderes políticos para reconocer y abordar el problema estructural con el que el euro ha estado luchando desde su introducción” (Mismo medio, mismo día, Pág. 4): en cada momento las cosas son de una determinada manera ya que no pueden ser de ninguna otra en base a cómo se han ido desarrollando los acontecimientos en momentos precedentes: el rey Felipe II de España no fue un estúpido ni un inepto por enviar contra Inglaterra a la Armada Invencible: en base a sucesos anteriores acaecidos en la Europa de la época y a desarrollos previos al momento en el que el rey tomó esa decisión, la decisión de Felipe II era inevitable. Piensen en JPN, en USA, en China: es exactamente lo mismo: actuaciones motivadas por circunstancias propias y derivadas de otras circunstancias ajenas debido a la creciente interconexión.

 

Sí, claro: de esta situación tenemos que salir todos juntos, como ya hemos comentado: coordinando medidas, poniendo en común actuaciones, responsabilizándose cada uno de sus actos: soportando quitas por imposibilidades de pago: evidentemente: ‘que cada palo aguante su vela’.

El caso de España tiene bastante de punto y aparte: en la Pág. 5 de la fuente citada, una frase del Sr. José Pérez, ex director general del BdE y miembro del grupo de expertos que se ocupa de estudiar la reforma financiera de la UE, da una pista al respecto: “Me pregunto qué tiene que ver la sostenibilidad actual del sistema de pensiones con la actual crisis financiera”; pues eso.

Que tengan un muy buen año nuevo y que el 2011 les sea lo menos complicado posible.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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