Hoy soy Cantona

 

Jose Escudero.

 Siempre he dicho, y me ratifico en ello, que si yo gobernase o presidiese un Ayuntamiento, Comunidad o Nación, duraba dos días. Es tal el mamoneo que existe dentro de la administración, que cualquier persona que ingrese con ganas de cambio y mejora o se adapta al paso marcado o dura dos telediarios. Triste pero es así.

Como bien dice Iñigo Sáenz de Ugarte los bancos irlandeses están llenos de sorpresas y todas son negativas para los castigados contribuyentes del país. Acaban de saber que el Allied Irish Banks (AIB) tiene que pagar 40 millones de euros en bonus a su personal por el ejercicio de 2008. La medida tiene su origen en una sentencia judicial, pero incluso así supone todo un sarcasmo premiar la actuación de un banco que sólo continúa existiendo gracias a los fondos públicos.

Y es que la entidad irlandesa Allied Irish Banks (AIB), que ha recibido 3.500 millones de euros de ayuda del Gobierno, pagará este año más de 40 millones en bonus a sus directivos, según la cadena de televisión RTE. La emisora apunta que 2.400 trabajadores recibirán la próxima semana sobresueldos por un importe medio de 16.700 euros, después de que varios miembros de la plantilla recurrieran a la justicia para asegurarse estos pagos recogidos en contratos que firmaron antes de la crisis financiera, que comenzó en 2008.

Paradojas de la vida, los mismos que salvan a los bancos a costa de hundir su propia economía, o sea los ciudadanitos de a pié, ahora como premio no se van a poder librar de asumir las consecuencias de decisiones tomadas años antes por los directivos bancarios.

El banco pactó en 2008 (cuando el AIB ya estaba hundido) pagar unos bonus a 2.400 trabajadores bancarios de su división de mercados. Los pagos quedaron cancelados cuando el Gobierno aprobó el rescate de la entidad y se hizo con su control con el 19% de las acciones.

El rescate del Gobierno irlandés a los bancos, entre los que está el AIB, disparó el déficit público hasta el 32% del producto interior bruto (PIB), lo que empujó al país celta a tener que solicitar la ayuda financiera de la Unión Europea y del FMI valorada en 85.000 millones.

El presidente ejecutivo del AIB, David Hodgkinson, ha asegurado en una carta enviada a su plantilla que el bonus que este año se pagará a los directivos “refleja el pasado”. “Aunque se trata de una obligación legal de la entidad, refleja el pasado y no es la manera en la que tenemos previsto trabajar en un futuro”, asegura Hodgkinson, que dice estar trabajando para que próximamente la política de pagos y beneficios “refleje más las responsabilidades de la organización, su comportamiento y el clima económico general”.

Esos 40 millones de dólares no parecen una cantidad muy grande comparada con las enormes pérdidas del banco. Pero si las colocamos junto al valor bursátil de la entidad, el resultado es diferente. En bolsa, el que llegó a ser el mayor banco irlandés sólo vale 540 millones. En dos años, la acción ha pasado de valer 23,95 euros a sólo 50 céntimos.

 
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La oposición recibió la noticia con indignación y un llamamiento a poner fin a estas remuneraciones a través de los impuestos. El Fine Gael pidió que se enmiende el presupuesto, que comenzó a discutirse la semana pasada, para incluir un impuesto del 99% sobre los bonus.

Una vez más, el Gobierno, dirigido por el conservador Fianna Fáil, quedó en evidencia. Un día antes, el ministro de Hacienda, Brian Lenihan, dijo que no veía probable que se pagaran bonus en los bancos hasta que estos volvieran a tener beneficios. Fue un pronóstico errado más que sumar a la larga lista de previsiones derrumbadas por la realidad. No por nada Lenihan ha sido elegido el peor ministro de Hacienda de Europa por segundo año consecutivo en una votación de expertos organizada por el Financial Times.

El Gobierno hizo ayer una concesión no prevista al sector crítico del Fianna Fáil. El miércoles, se vota en el Parlamento el rescate de la economía irlandesa por la UE y el FMI. Otro momento para que los mercados contengan la respiración.

En esta ocasión, Lenihan no quiso dar margen a las críticas de la oposición. Horas después, anunció que el Gobierno introducirá un impuesto que gravará el 90% de las cantidades recibidas como bonus en los bancos.

El gasto social en subsidios se recorta en un 4%. Las pensiones básicas quedan congeladas. Los funcionarios jubilados que reciban pensiones superiores a 12.000 euros anuales cobrarán un 4% menos. El salario mínimo se reduce de 8,65 a 7,65 euros. Incluso así, continúa muy por encima del existente en España.

Las ayudas por hijo sufren un descenso del 10% al mes. La cantidad percibida por un tercer hijo tendrá un recorte mayor, el 20%. Eso hará que las familias con tres hijos perderán 480 euros al año en subsidios. Si la familia tiene un hijo en la universidad, deberá pagar 500 euros más por el aumento de las matrículas.

La situación de las entidades financieras europeas -y no solo de las irlandesas- preocupa seriamente al Banco Central Europeo (BCE). Pese a que en su boletín de diciembre admite que las entidades “han estabilizado el tamaño de sus balances y han ampliado la concesión del crédito al sector privado”, el instituto emisor señala algunos peligros que todavía amenazan al sector.

El organismo que preside Jean-Claude Trichet insiste en que es necesario que los países redoblen sus esfuerzos por unas “finanzas públicas saneadas” y reducir así las primas de riesgo de los tipos de interés y respaldar el crecimiento sostenido a medio plazo.

Hoy soy Cantona
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