La confusión es generalizada. Entre los profesionales del sector financiero también.

 

Hay una definición muy conocida sobre los analistas financieros (también se dice de los economistas) que dice que son aquellos que predicen lo que va a suceder, y luego dan argumentos para explicar porque no ha sucedido. Y en parte tiene razón.

En otras ocasiones les he hablado sobre mi antigua etapa de gestor de patrimonios, y hoy lo haré de nuevo. En el banco de inversión en el que trabaja teníamos un brillantísimo (al menos así constaban en sus curriculums) departamento de análisis financiero. Diariamente te bombardeaban con estudios sobre tal o cual empresa, sector, indicador macro, patrones históricos, etc. Cuando les preguntabas directamente si creían que en estos momentos el valor del que tan bien hablaban era compra, te contestaban más o menos: El descuento de la compañía sobre su precio objetivo es importante, pero (siempre hay un pero) puede llegar a serlo más. Es decir: La empresa debería subir, pero puede bajar más.

No digo que no fueran útiles sus análisis, siempre podían servir para justificar ante tu jefe porque compraste esta empresa y no otra, pero operativamente saber que el precio objetivo de Bank of America está un 40% por encima del actual, pero que podría estar un 60% no ayudaba demasiado. En alguna ocasión me he cogido enormes enfados cuando después de haberme fiado plenamente de uno de estos análisis, y después de ver como el precio de la acción comprada bajaba un 20 o un 30%, me desayunaba con un morning en el que el analista que me aconsejaba comprar porque el descuento sobre el precio objetivo era enorme, había bajado ese mismo precio objetivo un 50%, porque “las circunstancias habían cambiado”.

¿Cómo? ¿Es que no habías previsto en tu voluminoso análisis que las circunstancias podían cambiar?

Hace unos días publiqué un interesante análisis del departamento de análisis de un banco de inversión, en el que se sugería que la evolución de las bolsas podía ser aleatoria. Que no se había constatado una relación directa entre los ratios fundamentales de una empresa y su evolución en bolsa en el medio/largo plazo.

Es por todo esto por lo que en estos tiempos tan convulsos, en los que clientes, amigos y familiares te bombardean con preguntas del tipo ¿debo sacar mi dinero del banco? es conveniente tomar un poco de perspectiva, obtener la información de las fuentes más fiables, y hacernos nuestras propias reflexiones.

Como ejemplo de la relatividad con la que tenemos tomarnos los consejos de los analistas, entre los que me incluyo evidentemente, les voy a exponer unas recientes recomendaciones de un departamento de análisis tan importante como el de Morgan Stanley. Juzguen ustedes mismos:

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El pasado 14 noviembre Jonathan Garner, analista jefe de emergentes de Morgan Stanley, afirmó que los mercados de valores emergentes podrían subir un 39% de aquí a finales del próximo año, impulsados por un aterrizaje suave de la economía China, el crecimiento en los beneficios empresariales, y unas baratas valoraciones. El MSCI Emerging Market podría alcanzar los 1.355 puntos para finales de 2012.

 

¿Convendrán conmigo en que una revalorización del 40% en poco más de un año es para plantearme muy seriamente meter toda liquidez en bolsa, y vender la casa de la playa (si se puede) para comprar las empresas chinas? Por cierto, no lo hagan.

Al día siguiente, Jeff Applegate, jefe de inversiones de Morgan Stanley Smith Barney, señaló que la probabilidad de una nueva recesión en EE.UU. es “altamente incómoda”, y que la entidad (Morgan Stanley) está sobreponderando los activos seguros, y la liquidez, infraponderando los activos de riesgo, en lo que es el cambio más significativo en nuestra asignación táctica en más de dos años.

O bien Morgan Stanley considera a las bolsas emergentes como activos seguros, lo cual no es muy probable, o hay diferentes criterios en el propio departamento de análisis. Uno dice compre emergentes porque pueden subir un 40%, y el otro dice, venda activos de riesgo y vaya a la liquidez porque esto tiene muy mala pinta. ¿Desconcertante, no?

Y si esto pasa entre los analistas de una misma entidad, no quiero mencionar lo que pasa entre analistas de diferentes empresas.

Se que la situación es complicada actualmente, y que los consumidores, inversores y el público en general, necesita algún tipo de faro que ilumine un poco el camino. Simplemente les digo que no es buen momento para encontrar ese faro, porque unos les indicarán para el norte, y otros para el sur. La confusión es generalizada. Entre los profesionales del sector financiero también.

Carlos Montero/lacartadelabolsa

La confusión es generalizada. Entre los profesionales del sector financiero también.

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