La inversión española en paraísos fiscales se dispara un 65% en el primer trimestre

 
@Carlos Sánchez – 22/07/2010
La presión internacional sobre los paraísos fiscales afloja. Incluso desaparece en el caso de Hong Kong, convertido en el nuevo portaviones de las empresas españolas para invertir en el exterior sin apenas pagar impuestos o con opacidad contable. Pese al llamamiento del G-20 y del propio Zapatero para acabar con estos instrumentos de elusión fiscal, los datos más recientes de Comercio reflejan una recuperación intensa de las inversiones españolas en el extranjero realizadas a través de paraísos fiscales. Hasta el punto de que durante el primer de este año ascendieron a 343,7 millones de euros, lo que supone un 65% más que en todo el año 2009.
Se trata de una cifra anormalmente elevada si se tiene en cuenta que es, incluso, superior a la registrada en el conjunto de 2002, 2005 o 2007, años de normalidad en el comercio mundial y en el flujo de inversiones extranjeras. Justo al contrario de lo que sucedió en 2009, lo que da idea de su relevancia. De proyectarse los datos del primer trimestre al conjunto del ejercicio, el año 2010 se cerrará con los mayores niveles de inversión española en paraísos fiscales desde 1999.
En el último decenio, la inversión en paraísos fiscales ha oscilado entre los 78 millones de 2005 y los 1.582 millones de 1999, aunque con una gran volatilidad. En 2008, inmediatamente antes de que las naciones ricas alzaran su voz contra los paraísos fiscales en plena refundación del capitalismo, las inversiones españoles se situaron en 995 millones de euros.
La causa de tan imponente incremento tiene que ver con la creciente importancia de Hong Kong como destino de las inversiones españolas en paraísos fiscales. Hasta el punto de que prácticamente el 95% del dinero que invierten las empresas tiene como destino la antigua colonia británica. Hay que apuntar que Hong Kong es hoy una región especial de la República Popular China, precisamente el país que más deuda pública compra a España y a otras naciones del G-20, lo que puede explicar la permisividad de las autoridades con las inversiones canalizadas a través de ese paraíso fiscal.
Hong Kong, de hecho, ha desplazado a los tradicionales destinos de las inversiones españolas en el exterior. Las cifra oficiales del primer trimestre reflejan que de los 48 paraísos fiscales registrados por las autoridades españolas, únicamente tres permanecen operativos: además de Hong Kong, las Islas Caimán y Panamá. En 2009, por el contrario, quince estuvieron operativos (entre ellos Andorra, Gibraltar, Liberia o Macao).
La explicación de este desbandada tiene en parte que ver con que el hecho de que la legislación aprobada en 2003 les da a los paraísos fiscales una salida en términos reputacionales. En concreto, les permite salir de la lista negra a los 48 países y territorios considerados como tales a cambio de firmar un acuerdo con España sobre intercambio de información en materia tributaria o un convenio para evitar la doble imposición.
La lista negra se blanquea
Como consecuencia de esta política, en los últimos tiempos han dejado de considerarse paraísos fiscales Jamaica, Malta, Trinidad y Tobago, Emiratos Árabes, Andorra, Antillas Holandesas y Aruba, mientras que se está negociando con Gibraltar y Bahamas. El caso singular es el de Chipre, que forma parte de la UE pero que sigue siendo considerado un paraíso fiscal por la legislación española.
Esta estrategia de legitimación ante la opinión pública por la vía de la firma de acuerdos llamó la atención del Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales en su última Memoria anual. Sostiene el Sepblac, un organismo adscrito al Ministerio de Economía y al Banco de España, que la presión internacional ejercida por el propio G- 20, la OCDE o el GAFI está produciendo “movimientos estratégicos de determinados países o territorios para intentar eludir la carga reputacional que los considera como jurisdicciones no cooperativas incluidas en la lista de la OCDE
Pues bien, según los expertos en luchar contra el dinero ilícito, “es necesario permanecer muy atentos a estos movimientos para tratar de evitar la paradoja que supondría que los considerados tradicionalmente como paraísos fiscales o países con limitaciones para el intercambio puedan suscribir acuerdos de intercambio de información fiscal que no se extienda a la información relacionada con la prevención del blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo”.

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