La Prima, el primo y la madre de la Merkel

 

Desde su llegada al poder, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sido siempre muy obsesivo con el control de la información financiera, de ahí que colocase durante la primera legislatura a Miguel Sebastián al frente de un organismo nuevo, la Oficina Económica de Moncloa, para vigilar la acción exterior en esta materia. El sucesor de Sebastián ha sido Javier Vallés, un economista que se doctoró en la misma universidad de Minnesota (EEUU) que el ahora ministro de Industria -en los círculos empresariales de nuestro país se les llama los Minnesotos- y que se ha topado con lo peor de la crisis económica.

La preocupación de España por su inseguridad económica y financiera no viene de ahora. Estas últimas semanas, los ataques especulativos de los mercados financieros contra nuestro país han provocado que el riesgo de la deuda haya alcanzado cifras desconocidas, pero desde hace varios años se investiga de cerca qué se esconde detrás de cada campaña de acoso contra España.

El Banco Central Europeo (BCE), en su primera reunión tras la espiral de ataques especulativos de los últimos días contra la deuda y las bolsas de las economías periféricas del euro, caso de las españolas, pero también de algunos países centrales, ha optado por salir al paso de los mercados con un ejercicio de serenidad y, al tiempo, de autoridad.

Lejos de anunciar, como se le había reclamado por analistas y políticos, una respuesta contundente, con el anuncio de una operación masiva de compra de bonos públicos al estilo de la Reserva Federal de EE UU y del Banco de Japón, el banco emisor europeo trató de no aparecer como una institución en un ataque de nervios, arrastrada a cambiar su política por las fuerzas de presión de los inversores internacionales.

La presión a la que se está viendo sometida España en los mercados secundarios de deuda por la desconfianza sobre su solvencia ha disparado la prima de riesgo del país. Pero ¿qué es y qué significa para las finanzas de un Estado que suba la prima o que aumente la rentabilidad de sus bonos? Si os parece bien, vamos a adentrarnos un poco en esta terminología económica que hasta hace bien poco nos resultaba del todo desconocida, al menos, para la mayoría de nosotros.

¿Qué es la prima de riesgo?

Es el sobreprecio que exigen los inversores por comprar la deuda de un país frente a la alemana, cuyo precio es el que se utiliza como base o referencia ya que está considerada como la más segura y es menos propensa a sufrir bandazos en función de factores coyunturales o puntuales -crecimiento, déficit…-. En términos generales se puede traducir por cuánto dinero es necesario para que los compradores dejen de lado sus temores y olviden el riesgo que conlleva entrar en la deuda de los países señalados por los problemas arriba mencionados de déficit o escaso crecimiento. La razón de este rechazo es que si el inversor sospecha que no entra dinero en las arcas del Estado o no el suficiente, tampoco habrá fondos para pagar a quienes adquirieron su deuda.

¿Cómo se fija la rentabilidad de los bonos?

 Antes de explicar cómo se mide la prima de riesgo hay que abordar qué es la rentabilidad de la deuda de los países y cómo se fija. El Estado realiza sus emisiones a través de subastas en el mercado primario de deuda soberana a un precio -interés- que varía en función de la demanda o el plazo de vencimiento de los títulos, pero que no cambia a lo largo de su vigencia. Los títulos pueden ser a corto (3, 6, 12 o 18 meses) o largo plazo (3, 5, 10, 15 o 30 años), pero cuanto mayor es, los inversores exigen más rentabilidad, ya que no van a volver a disponer de su dinero hasta que concluya este tiempo y necesitan un buen incentivo para tomar la decisión. Los compradores de los títulos son los llamados inversores institucionales: bancos y grandes fondos de inversión que mueven millones de euros con un solo clic de ratón.

¿De qué depende?

 Así, en momentos como los actuales, cuando los inversores priorizan la seguridad, aumentan las solicitudes para entrar en la deuda alemana, considerada como refugio contra el chaparrón que está cayendo sobre la eurozona ya que hay una sólida confianza en que pagará religiosamente pase lo que pase. Por este motivo, ante la abultada demanda, baja el interés de sus bonos, actualmente en torno al 2,6% en la deuda a 10 años. Esto es, por cada 100 euros de deuda alemana a este plazo, el comprador recibe 2,6 euros anuales hasta que, una vez cumplidos 10 años, se le devuelva el 100% de su inversión.

¿Cómo se calcula la prima de riesgo?

 

 Los bonos de un determinado país, una vez emitidos, se intercambian libremente en los mercados secundarios de deuda a un interés o rendimiento que varía a cada momento en función de la demanda. Es aquí donde se calcula la prima a partir de la diferencia entre los bonos a 10 años de un país frente a los de Alemania ya que este mercado, que tiene el mismo perfil de inversor que el primario, es más permeable a las circunstancias concretas que afectan a cada Estado en un momento concreto y refleja mejor la percepción del riesgo de los inversores. No obstante, aunque son mercados diferenciados, se retroalimentan entre ellos ya que el interés al que cotizan los bonos en el secundario siempre se acaba trasladando al primario y, por tanto, al precio de las subastas que realiza el Tesoro y, de ahí, a las arcas del Estado en cuestión. Y vuelta a empezar.

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¿Qué efectos tiene para las arcas del Estado?

 Por tanto, si los bund alemanes se venden en el secundario al 2,6% frente al 5,6% que piden por los de España dada las posibilidades, aunque sean mínimas, de que tenga problemas a la hora de pagar, la prima es de 3 puntos porcentuales o 300 puntos básicos. O dicho de otra manera, cuando la prima se traslada a las subastas del Estado, si Alemania, con poco riesgo, tiene que pagar 2,6 euros por cada 100 euros de deuda a 10 años que emite para financiarse, a España, que tiene más riesgos, se le exigen 5,6 euros. Si multiplicas la diferencia por las decenas de miles de millones de deuda que cada año emite un país para financiarse, la cifra que resulta no es nada desdeñable. A modo de ejercicio teórico sobre el caso concreto de España y si se aplica este diferencial al total de la deuda a 10 años en circulación que había a cierre de octubre, que no es tal, el Tesoro debería abonar un sobreprecio de 430 millones frente a Berlín. Pero, como estos bonos solo representan el 31% del total de la deuda española pendiente de devolver a los inversores, el impacto de la prima sobre el conjunto de títulos emitidos supera ampliamente los cuatro dígitos y equivale, por ejemplo, al ahorro esperado con la congelación de las pensiones para el próximo año.

¿Cómo afecta a los bancos?

 Haciendo bueno el refrán de dime con quién andas y te diré quién eres, los bancos de cada país son indisolublemente dependientes a lo que suceda con el Estado en cuestión. Si el país tiene problemas, ellos tienen problemas, por lo que cuando acuden al mercado interbancario -donde las entidades se prestan dinero entre sí- para financiarse, pagan más o menos en función de si la prima es alta o baja. Y si a los bancos les cuesta más dinero captar fondos, también incrementarán los intereses que les cobran a sus clientes por los créditos. En consecuencia, si los préstamos son más caros, hay menos dinero para las familias y las empresas, con lo que gastan menos y lastran la recuperación de la economía. Y si se crece menos, menos empleo y menos ingresos por impuestos tiene el Estado y más desembolso por el paro. Con menos fondos, registra más problemas para reducir el déficit y pagar a sus acreedores, con lo que cada vez resulta más difícil volver a un estado de solvencia mientras la partida por intereses aumenta imparable, y como gasta más de lo que ingresa decide sacar la tijera y se resiente el crecimiento… Y como diría un popular personaje de dibujos animados, “hasta el infinito y más allá”.

¿Que supone para el conjunto de la economía?

 Para hacerse una idea de como está el patio, si la prima de España está en torno a los 290 puntos básicos, la de Grecia, el país que abrió la caja de los truenos de la crisis, está en 900, y la de Irlanda, el segundo en caer, en 600. La de Portugal, considerado como la próxima víctima, se mantiene en 440. Según cálculos de Bruselas, si un país tiene una prima de 400 puntos básicos y no toma medidas, es probable que el impacto del sobrecoste por financiarse en el conjunto de su economía genere un impacto negativo en el Producto Interior Bruto de un 0,8% anual. Una cifra que, en estos momentos en los que unas décimas separan el crecimiento de la recesión, puede suponer la frontera entre el éxito y el fracaso.

Ante esta situación, el Gobierno ha reiterado que cumplirá los compromisos de reducción del déficit y que acometerá las reformas  pendientes. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, aseguró que las tensiones que viven los mercados y que han llevado al riesgo país de España a su máximo histórico desde la entrada en vigor del euro, son un «ataque» a la divisa comunitaria y no están motivadas por una supuesta falta de solvencia de España.

Salgado criticó veladamente a la canciller alemana, Angela Merkel, de las turbulencias financieras que vive la eurozona, e insinuó que las dudas sobre la evolución de las primas de riesgo coinciden con las fechas de «ciertas declaraciones públicas en el ámbito europeo», si bien no apuntó a nadie directamente.

El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, consideró preocupante que el coste de la deuda se prolongue en el tiempo. A pesar de que los mercados llevan dos semanas de fuerte presión sobre la deuda española, Campa afirmó que «no se puede reaccionar a fluctuaciones de uno o dos días del mercado» y  destacó la reforma de las pensiones como un elemento «fundamental» para dar confianza.

Por su parte, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, se mostró convencido de que la crisis de deuda se «va a tranquilizar» en los próximos días, aunque recalcó que la tranquilidad no supondrá el fin de las tensiones. Respecto a las declaraciones de Salgado, Ocaña negó que la vicepresidenta haya echado la culpa a Berlín y señaló que lo importante es aprender a explicar la actual situación a los mercados.

La Prima, el primo y la madre de la Merkel
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