La UE supera los 500 millones de habitantes

 
La Unión Europea (UE) ha superado los 500 millones de habitantes. La población de los 27 llegó a los 501,1 millones de personas el 1 de enero de 2010 (1,4 millones más con respecto a 2009). La cifra roza lo previsible, pero se queda corta con respecto a los 501,259 millones que debía haber alcanzado este año, según los cálculos de 2009. El factor determinante ha sido la inmigración. Y eso a pesar de que la crisis ha ralentizado el aumento del número de extranjeros que se asienta dentro de las fronteras de la UE: el 62,7% de los nuevos habitantes son inmigrantes, con una tasa de crecimiento en 2009 de 1,7 por cada mil (para una tasa de crecimiento de la población de 2,7 por cada mil habitantes), frente al 2,9 de 2008.
La natalidad también desciende. En 2009, nacieron 5,3 millones de niños (10,7 por cada mil habitantes), frente a los 5,4 millones de bebés que vinieron al mundo en 2008. Los datos, pese a haber superado la barrera psicológica de los 500 millones, no prometen un panorama halagüeño. En pleno debate sobre la sostenibilidad del Estado de Bienestar europeo debido al envejecimiento de la población, la crisis ha ralentizado el crecimiento demográfico. La población descendió en siete estados, entre ellos Alemania, con 203 habitantes menos. Además, 10 países registraron más muertes que nacimientos. Y en otros donde el aumento de la inmigración había sido una constante durante la última década, como España, el indicador se ha reducido drásticamente (de 9,7 en 2000 a 1,3 en 2009).
Con estos datos, nada hace pensar que no se cumplan los peores pronósticos. Según un informe del Parlamento Europeo fechado en 2007, en 2050 la población de la Unión habrá envejecido 10 años y la edad media pasará a ser de 49. El asunto ha puesto los pelos de punta a media Europa después de que la propia Comisión haya recomendado a los estados miembros retrasar la edad de jubilación ante el descenso de la población activa.
No es el único problema. En 100 años la población de la actual UE pasará de representar el 15% del total mundial (en 1950) a un exigüo 5%. En la actualidad, apenas supera en 7,5% de los más de seis millones y medio de personas que habitan el planeta. La situación se puede traducir en pérdida de poder con respecto a países como China -la mayor potencia demográfica mundial, con más de 1.300 millones, según el World Factbook de la CIA-, India (1.173 millones), Indonesia (242 millones) o Brasil (201 millones) y con una tasa de crecimiento que, salvo en China, supera un 10 por cada mil habitantes, muy por encima del 2,7 europeo.
Irlanda, donde más cae la inmigración
La crisis económica no solo ha afectado a la natalidad (varios documentos de la UE citan la coyuntura económica como un factor determinante en la decisión de tener un hijo). En solo un año la inmigración se ha reducido más de ocho puntos y medio en Irlanda, el país de la UE donde más ha descendido la tasa de crecimiento, de 0,4 por cada mil habitantes, a un -9. 2008 marcó el punto de inflexión: el 10,6 registrado en 2007 se desplomó más de 10 puntos, después de que las cifras se hubiesen mantenido por encima del ocho por cada mil habitantes desde 2003.
Lo mismo ha ocurrido en España, donde la tasa anual de inmigración alcanzó su máximo en 2002 con un 15,7 y no bajó de las dos cifras hasta 2008. En 2009 cayó 7,9 puntos (del 9,2 al 1,3), lo que coloca a otros países tradicionalmente receptores de inmigrantes como Italia (5,3 inmigrantes en 2009 por cada mil habitantes) y Bélgica (5,1) a una distancia considerable y coloca por encima a Luxemburgo (13,2) y Eslovenia (5,8). Los cuatro son los países de la UE que más inmigrantes recibieron en 2009 con respecto a su población.

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