Las 8 diferencias: Irlanda no es Grecia, pero los mercados se pueden dejar llevar por el pánico

 
Beatriz Amigot
Las tensiones financieras han cambiado de escenario. Si a principios de febrero las alarmas saltaban en Grecia, ahora es Irlanda el país en el que se centran las miradas.

Todavía está en el aire si desde Dublín se protagonizará un ‘remake’ de la tragedia griega, pero los expertos aseguran que ni los actores tienen el mismo papel ni siguen el mismo guión. Eso sí, aunque la situación económica de Irlanda es mejor que la de Grecia (ver gráfico), alertan de que no hay que desatender las señales que están lanzado los mercados. A continuación, un análisis de las similitudes y diferencias entre estas dos historias.

1- ECONOMÍA
El perfil económico de ambos países es muy diferente. Los expertos coinciden en que la situación económica del país heleno es peor que la de Irlanda. “En Grecia hay un agujero fiscal muy importante y se trata de un país muy poco competitivo. Sin embargo, Irlanda aunque tendrá que hacer un gran ajuste es una economía más innovadora, más dinámica y, por lo tanto, con más potencial de crecimiento que Grecia”, asegura José Carlos Díez, Economista jefe de Intermoney.

Además, en el caso de Grecia, había un problema de desconfianza por la falta de credibilidad sobre el estado real de sus cuentas. De hecho, en estos momentos sus estadísticas están siendo supervisadas por Eurostat y se espera que a mitad de noviembre se publiquen nuevos datos con alzas importantes en el déficit y la deuda. Además, está revisión no es la primera, porque ya se han realizado varias en los últimos meses.

2- DÉFICIT
El déficit público de Irlanda todavía no ha alcanzado su punto álgido. Si en 2009 este país registró un agujero en sus cuentas públicas del 14,7% del PIB, este año podrá superar el 32% del PIB. Este repunte del déficit se debe al elevado coste del rescate del sistema financiero irlandés, cifrado en casi 45.000 millones de euros pero podría ascender a 50.000 en el peor de los escenarios, según anunció a finales de septiembre el propio Ministerio de Finanzas irlandés.

Estas perspectivas perfilan un escenario más trágico para las cuentas irlandesas que para las griegas. El país heleno tuvo su punto más alto de déficit público en 2009 y, según apuntan los analistas, podría haber alcanzado el 15,4% de su PIB en 2009, en lugar del 13,6% previsto inicialmente. En estos momentos, Eurostat tiene estas cifras en revisión y las publicará a mitad de noviembre.

En términos absolutos, el déficit de Irlanda también es mayor que el de Grecia. Concretamente, el agujero irlandés supondrá 51.691 millones de euros este año, mientras que el griego en su peor momento (en 2009) supuso 36.274 millones de euros.

Por ello, el ajuste para alcanzar el límite de déficit del 3% en 2014 marcado por Bruselas va a suponer un esfuerzo muy superior para los irlandeses, que para los griegos. Más aún, cuando el PIB irlandés (161.534 euros) es 1,5 veces inferior al griego (235.544 euros).

Hay un pequeño matiz que puede beneficiar a Irlanda. Es cierto que el déficit de este país está siendo muy coyuntural, fruto de su respuesta a la crisis, y, por lo tanto, más manejable. De hecho, en la última década hasta el inicio de la recesión ha registrado superávit todos los años, a excepción de 2002 cuando tuvo un ligero déficit del 0,3%.

Sin embargo, el problema del déficit público en Grecia no es nuevo. Se trata de un lastre estructural que la economía griega ha ido arrastrando en la última década. De hecho, desde el año 2000 ha mantenido un promedio superior al 3%.

3- DEUDA
Irlanda sufre menos en este apartado. La deuda griega de 2009 (también en revisión por Eurostat) podría superar el 127% del PIB. De confirmarse esa cifra, sería casi el doble de la deuda de Irlanda (65,5%).

Pero, además, la deuda de Grecia también tiene un carácter estructural, mientras la irlandesa no. El volumen de deuda en el país heleno ha superado de promedio en los últimos diez años el 100% del PIB, mientras que el de Irlanda se ha situado en el 35% del PIB.

4- INSOLVENCIA
Irlanda cuenta con un calendario financiero mucho más holgado que Grecia y no le asfixian los vencimientos. El Tesoro irlandés tiene recursos para hacer frente a los pagos por lo menos hasta mitad de 2011.

Sin embargo, cuando en febrero saltaron las alarmas sobre la capacidad de Grecia para hacer frente a los pagos de su deuda, su gran problema era que entre abril y mayo vencía casi la mitad de sus bonos en circulación. Es decir, tenía un calendario financiero que no iba a poder cumplir y su plazo de reacción era mínimo (apenas dos meses) para refinanciar 20.000 millones de euros. La fecha más crítica para el Gobierno de Yorgos Papandreu fue el 19 de mayo, día en el que vencían obligaciones por valor de alrededor de 9.000 millones de euros. De hecho, esa fecha marcaba el plazo límite en el que la Unión Europea y el FMI debían dar luz verde al rescate del país heleno.

5- INCERTIDUMBRES DIFERENTES
Las tensiones de los mercados en estos dos casos se alimentan de incertidumbres diferentes. En el caso de Grecia se temía por su solvencia, por su capacidad para hacer frente a los vencimientos de deuda a corto plazo. Además, se trataba de una situación inédita. No estaba claro cómo iba actuar la Unión Europea, cómo se iba a desarrollar el rescate, ni las consecuencias que eso tendría.

 

Ahora, los expertos coinciden en que la incertidumbre que está hundiendo los mercados no se basa en el temor de un posible rescate de Irlanda al estilo griego, sino que va más allá. De hecho, a juicio de José Luis Martínez, estratega de Citi en España, es posible que no lo necesite porque Irlanda no requiere liquidez a corto plazo. “Lo que está en juego en estos momentos es la gravedad del ajuste fiscal que necesita Irlanda a medio plazo. Los mercados dudan que los objetivos se puedan seguir cumpliendo en 2013, 2014 ó 2015. No se trata de ver si un país está cumpliendo, sino de si va a poder seguir haciéndolo. Y a eso se suma, por supuesto, la indefinición de cómo va a actuar Europa en el salvamento de crisis”, explica Martínez Campuzano.

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Díez coincide en este punto. “Los tenedores de bonos temen que ante un posible colapso tengan que acarrear con parte de las pérdidas, como plantean países como Alemania. Eso está haciendo que huyan de la deuda irlandesa. Es el efecto Merkel: cada vez que la canciller alemana abre la boca, los diferenciales se disparan”, defiende este experto.

Hoy precisamente los ministros de Finanzas de las cinco principales economías europeas (España, Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia) han dado el primer paso y emitieron en Seúl un comunicado conjunto para intentar infundir confianza a los mercados acerca de la situación económica de Irlanda. Su mensaje es claro: no se utilizará dinero privado en caso de que sea necesario poner en marcha un plan de rescate a través del Fondo de Estabilidad Financiera europeo.

6- CRISIS DIFERENTE A LA GRIEGA, PERO NO HAY QUE MENOSPRECIARLA
“Esto no es la crisis de Grecia, es una crisis diferente. Pero no hay que pasar de lado lo que están indicando los mercados”, asegura Martínez.

Además, Martínez Campuzano alerta de que “aunque Irlanda no tenga tantos problemas como Grecia, la propia dinámica de los mercados pueden convertir esta situación en un problema”.

“La tensión de los mercados es un círculo vicioso. Los niveles que se están alcanzando dan un poco de miedo y si no hay una respuesta significativa por parte de las autoridades podemos tener una caída más fuerte. Los inversores no pueden vivir en la incertidumbre”, añade este experto.

De momento, el comunicado enviado por la Unión Europea ha aliviado los niveles de riesgo país, pero los expertos defienden que hace falta dar un paso más y aclarar los términos en los que se acordará el mecanismo permanente de rescate a países en situación de crisis, cuya aprobación está prevista para principios de año.

7- EFECTO CONTAGIO
La crisis de deuda griega tuvo un fuerte impacto en el resto de países de la zona euro. El temor a un posible efecto contagio presionó a todos los estados con problemas fiscales para poner en marcha duras medidas de ajuste. En el plan de austeridad español se incluyeron medidas tan impopulares como la bajada de los sueldos de los funcionarios, la congelación de las pensiones o subidas fiscales.

Ahora, esta nueva crisis con sede en Dublín pilla a todos los países mejor preparados. “En España los datos de déficit se van corrigiendo. Además, el Estado tiene en caja 40.000 millones de euros y la banca ha emitido 25.000 millones desde julio. Todo eso supone un buen colchón”, explica Díez, de Intermoney.

De todas formas, los expertos no descartan que tras este episodio se den otros y con nuevos protagonistas. “Se trata de una réplica del terremoto del primer semestre y mientras no halla una estabilidad económica puede haber más. Puede que el siguiente foco de inestabilidad sea Portugal, pero también puede estar fuera de Europa, en China o en Brasil. Esto va a ser el pan nuestro de cada día, porque hay mucho dinero en el mercado que no sabe cómo rentabilizarse”, asegura Juan Ignacio Crespo, director de Thomson Reuters Europa.

8- LOS CDS Y LOS DIFERENCIALES
Desde la introducción del euro nunca los mercados habían extremado tanto las alertas sobre la deuda pública europea como lo hicieron ayer. El riesgo país de Irlanda alcanzó por primera vez desde la introducción del euro los 680 puntos básicos. Sus credit default swaps (CDS) a cinco años se encarecieron hasta los 625 puntos básicos, lo que significa que el coste de asegurar 10 millones de euros de bonos irlandeses a cinco años sube hasta los 625.000 euros. Hoy estas cifras se han relajado un poco y, por ejemplo, el riesgo país ha bajado hasta los 660 puntos básicos.

Aun así estas cotas son mucho más altas que las que había en Grecia en febrero. Entonces, sus CDS ascendían a 417 puntos básicos y su diferencial llegaba a los 345 puntos. Es cierto que en la antesala del rescate a principios de mayo casi rozaban los 1.000 puntos.

La explicación de este aumento en la velocidad de escalada de la incertidumbre se debe a que llueve sobre mojado. “Aunque, por un lado, la situación ahora es mejor porque ya hay un mecanismo de rescate y ya existe la experiencia de que el BCE compra deuda. Por otro, también es peor porque es inestabilidad sobre inestabilidad. Todo está dañado por la enfermedad anterior”, explica Crespo.

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