Las grandes fortunas se fijan en el ladrillo español

 

 J. Zuloaga/A. Redondo

Las grandes fortunas ya no padecen la alergia al ladrillo español que les ha llevado a denostar este tipo de activos desde que estalló la crisis.Los inversores más acaudalados han cerrado un gran número de operaciones en suelo español durante los últimos meses. Les gusta los locales comerciales y las oficinas en alquiler, situados siempre en los mejores barrios de las grandes ciudades (zonas prime).

 Los inversores más acaudalados han cerrado un gran número de operaciones en suelo español durante los últimos meses. Les gusta los locales comerciales y las oficinas en alquiler, situados siempre en los mejores barrios de las grandes ciudades (zonas prime).

 “Los inversores que salieron del mercado hace tres años están volviendo a fijarse en el mercado inmobiliario español. Tienen dinero y capacidad de endeudamiento. Les motiva invertir ahora porque hay oportunidades en las mejores zonas”, asegura Juan Antonio Gutiérrez, consejero delegado de Mazabi, un family office especializado en operaciones inmobiliarias que gestiona 380 millones de euros de seis grupos familiares diferentes.

Junto a las rebajas que ofrecen los inmuebles, otra de las grandes razones para que las fortunas refuercen sus posiciones en España es la inestabilidad de los mercados financieros. “La volatilidad de las bolsas y la baja rentabilidad de los bonos hace que muchos grupos familiares eleven su exposición a la inversión inmobiliaria”, explica Humphrey White, director de inversión internacional de Knight Frank España.

Entre las últimas operaciones destacan el traspaso de la futura sede de FCC en Las Tablas (Madrid), cuya adquisición ultima la familia Gorbea –ex propietarios de algunas salas de cine–, por en torno a 80 millones de euros; la compra de un edificio de Banco Sabadell en Barcelona por parte de Isak Andic, de Mango, por 50 millones de euros; y la venta de un edificio en el Paseo de Recoletos (Madrid) a la familia Reyzábal, ex propietaria del edificio Windsor, por casi 50 millones de euros. Además, se rumorea con que otro edificio del Paso de Recoletos ya habría sido adquirido por un grupo familiar español.

 
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 Junto a estas operaciones, la mayoría responde a desinversiones de grandes compañías que las fortunas aprovechan para adquirir inversiones seguras con descuento.

Los grupos familiares suelen gastar hasta 40 ó 50 millones de euros por operación, e invierten en torno a un 25% de su cartera en inmuebles. “No todas las inversiones inmobiliarias cuadran con sus criterios de inversión, son adversos al riesgo. Están dispuestos a sacrificar rentabilidad por seguridad en las inversiones”, explica Carlos Molero, del departamento de operaciones inmobiliarias de PricewaterhouseCoopers.

 Otro de los activos por los que se están decantando los grandes patrimonios son las sucursales bancarias, que las entidades venden para posteriormente quedarse como inquilinos (sale & lease back). De hecho, Mazabi acaba de cerrar la compra de varias oficinas de BBVA para sus clientes en León y Vitoria.

El lastre residencial Frente al mercado de oficinas, los expertos se muestran mucho más pesimistas en el caso del sector residencial, sobre todo si no es en zonas prime, de mayor valor. Según datos del Ministerio de Vivienda, el precio de los inmuebles ha caído en un 13,5% desde 2008. The Economist estima que todavía el mercado inmobiliario español está sobrevalorado en un 47,6%.

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