Lo que hay detrás

 

Santiago Niño Becerra. La Carta.

 
No lo entiendo. Los stress tests determinaron que la salud las entidades financieras españolas, cuatro casos aparte, es a prueba de bombas: aunque se produjera una reedición de la peste negra del siglo XIV saldrían incólumes de la pandemia
Sin embargo -‘sin embargo’: conjunción adversativa- las entidades financieras españolas están absorbiendo el 25% de lo que da el BCE en su bar de Frankfurt a pesar de que -‘a pesar’: conjunción conjuntiva- el PIB español representa el 9% del europeo.
Eso quiere decir que las entidades financieras españolas tienen un exceso de necesidades de fondos del 15% sobre lo que en términos medios les correspondería, ahora da igual el motivo, y que ese exceso, hoy, es cubierto acudiendo al BCE’s bar.
Pero, inevitablemente, surgen preguntas: cuándo el BCE cierre el bar, ¿donde obtendrán las entidades financieras españolas sus necesidades de liquidez?, ¿podrán obtenerlas?, ¿podrán obtenerlas a un precio razonable?, ¿cuándo dejarán de necesitar cubrir una liquidez que no tienen?, ¿qué sucedería si no obtuviesen esa liquidez?.
Pero una pregunta despunta sobre las demás: teniendo las entidades financieras españolas un defecto de liquidez del 15% (llegó a casi el 20%), ¿cómo es posible que unas pruebas que han de medir su resistencia a sucesos pavorosos lleguen a la conclusión que aunque esos sucesos se desataran nada sucedería?. Se me ocurren dos posibilidades: 1) los stress tests no contemplaron la posibilidad de que las entidades financieras española dejaran de obtener la liquidez que necesiten cuando la necesiten, 2) los exámenes supusieron que a partir de un momento determinado esas necesidades iban a pasar a ser cero.
En otro orden de cosas, en una encuesta realizada por la cadena USA CNBC y la agencia AP, el 86% de la ciudadanía (se supone que la encuesta está bien hecha) cree que el sistema por el que va a ‘privatizarse’ AIG no es justo con el pequeño inversor (El País 15.09.2010, Pág. 20). ¡Evidentemente!, ¿quién se extraña de eso?. Para quienes chasqueando los dedos de una mano mueven 10.000 millones, el pequeño inversor en un ser interesante mientras está comprando: ayuda a hinchar el globo, luego, cuando el globo ya está lleno …
En la cúspide de la fiebre del ‘capitalismo popular’ de la era Thatcher-Reagan, ¿recuerdan?, el 40% de las familias USA llegaron a tener inversiones en Bolsa, pero de toda la masa invertida en Bolsa por personas físicas, el 90% de esa masa era controlado por el 1% de las personas que habían invertido. Si había que proteger, apoyar, sostener a algún inversor, ¿a quién se iba a proteger, a apoyar o a sostener?, a una abuelita que residía en una granja de Tennesse o a una de esas personas que movían miles de millones chasqueando dedos?, porque claro, ¿quién podía tener más ‘poder de influencia’, la ancianita que hacía sabrosas tartas de manzana para sus nietos o el megainversor que es capaz de movilizar un pull que represente el PIB de, por ejemplo, Irlanda?.
Y ojo, no es un tema de ética, o de moral, es una simple cuestión de practicidad: el peso económico de la abuelita es nulo, el del superinversor es máximo, luego … Quienes crean otra cosa no están en la realidad. Y sí, claro, la imagen que se quiere dar es otra: la defensa del pequeño inversor, de las abuelitas que cocinan sabrosas tartas de manzana, pero las cosas son como son y lo que podrían ser es otra cosa.
Los stess tests concluyeron que las entidades financieras que los pasaron estaban más-que-bien, pero el Allied Irish Bank aprobó los tests y el Estado de Irlanda ha tenido que meter en el banco unos cuantos miles de millones que no tiene en ningún cajón. ¡Vaya, vaya con los stress tests.
(Hay personas que están muy contentas porque el FMI ‘ha mejorado sus previsiones para España’, ¡pero si para que la economía española cree ocupación ha de crecer, como mínimo, al 2,0%!, ¿de qué se alegran?. ¿O es que ya se está empezando a admitir que no es importante crear empleo porque se sabe que no se va a crear?. Primero fue la Reforma Laboral para reducir la temporalidad, luego se dijo que era para ganar competitividad, ahora va llegar el turno a las pensiones, después a los salarios, sin olvidar la prolongación sugerida por el principal partido de la oposición en el tiempo en que puedan utilizarse esos contratos-cuya-finalidad-real-no-está-clara. ¿Qué queda después: echen cuentas).
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
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