Los dividendos de la gran banca no peligran… si no hay crisis de deuda soberana

 

Cristina Triana.

 La banca mundial celebró el lunes por todo lo alto la reforma de Basilea. Es cierto que se han endurecido los requisitos de solvencia, pero se ha hecho con tanto cuidado que, a menos que la crisis de deuda soberana provoque fuertes depreciaciones de activos, las principales entidades financieras ni siquiera pondrán en peligro sus dividendos.
Porque, con la propuesta en la mano, es lo único a lo que las autoridades pueden forzar a que cedan los bancos (eso y las políticas de retribuciones) si se quedan por debajo de la nota mínima de solvencia. Teniendo en cuenta que les va a obligar a contar con una reserva anticíclica equivalente al 2,5% de sus activos ponderados por riesgo, los bancos tendrán que atesorar capital que sea equivalente al 7% de sus inversiones medidas de acuerdo con el riesgo de las mismas.

 
   
Es decir, que la nueva normativa les obliga a guardar más dinero (va a ser clave a partir de ahora que las entidades sean capaces de sacar una elevada rentabilidad a sus propios recursos, que son elevados, como puede ver en el gráfico), pero las autoridades ya se han ocupado de que ese proceso no se convierta en algo demasiado traumático. ¡Tienen hasta el 1 de enero de 2015 para adaptar ese nivel de solvencia!
Pero, aunque quede tiempo, a corto plazo las principales entidades financieras de la zona euro no deberían dar sustos anunciando fuertes ampliaciones de capital, ni retirando sus dividendos, por voluntad propia, o bien inducidos por las autoridades porque, por el momento, y aún con la crisis, no lo necesitan (el caso del Deutsche Bank es distinto porque quiere captar recursos para adquirir un competidor). Y eso es un aliciente para que las bolsas den continuidad a las subidas.

Otro test que es necesario

Si bien con la nueva normativa de capital, los test de estrés del mes de julio se tiran por tierra (se elaboraron sobre el ratio Tier 1, que con la nueva normativa modificará su forma de computar algunos componentes de capital, como las preferentes, por lo que no sirve para comparar en este momento con los nuevos criterios), algunas firmas de inversión dan pistas sobre quienes están más reforzados para afrontar el nuevo marco y desde el principio, como, por ejemplo, los analistas de J.P Morgan Cazenove.
En el previo de la publicación de las pruebas de esfuerzo europeas, estos analistas realizaron su propio test de estrés extra oficial recurriendo al ratio Core Tier 1, que sí es comparable las nuevas exigencias de solvencia internacionales. El Comité de Basilea ha optado por elevar dicha nota hasta el 7%, teniendo en cuenta la reserva anticíclica (un dinero que los bancos han de ir aportando en los buenos tiempos para que sirva de colchón cuando llegan crisis económicas y aumenta la morosidad, al estilo del sistema de reservas con el que ya cuenta la banca española).
Con este nuevo termómetro, del que estará pendiente el mercado (si bien no será obligatorio ampliar capital si se quedan por debajo podrían obligarles los reguladores a no repartir dividendos) prácticamente todos los grandes bancos del EuroStoxx 50 pasarían la crisis económica sin perderlo (véase gráfico). Otra cosa es, sin embargo, que se recrudezcan los problemas de la deuda soberana. Entonces sí que podría haber entidades que necesitaran captar capital o retener beneficios (es decir repartir menos dividendos o suprimirlos) para conservar esos niveles de solvencia. De hecho, sólo Santander se quedaría por encima en ese escenario entre los seleccionados.
No obstante, las pruebas de esfuerzo que realizaron los expertos de J.P Morgan Cazenove sobre del Core Tier 1 son más duras que las que se aplicaron en los test de estrés de la banca europea en lo que a depreciaciones de activos de deuda pública se refiere. Ellos consideraron pérdidas medias de un 6% de la cartera de bonos, con un rango de depreciaciones comprendido entre el 5 y el 30 por ciento.

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