Los Estados no están a salvo, tampoco lo están las empresas. Bonos corporativos, la próxima pillada

 

“En lo que va de año hemos visto cómo la Deuda Soberana ha vuelto a sufrir mil y una vicisitudes y cómo los bancos acreedores han tenido que pasar por el aro. La Deuda Soberana sigue en el filo de una navaja que corta un pelo en el aire, pese al éxito, más aparente (cierre veloz de posiciones cortas en los  mercados) que real. Si los Estados no están a salvo ¿Por qué van a estarlo las empresas? En nuestra gestora consideramos que los bonos corporativos, como ya sucedió con los pagarés de Rumasa, van a dar mucho que hablar, pero en el peor de los sentidos. Va a ser la próxima ¡gran pillada! Ese panal de rica miel donde miles de moscas murieron presas de patas en él. Ya tenemos en la mesa muchos casos, demasiados casos. Los efectos de la primera bomba, una gran bomba llegan desde México (BBVA y Santander, ‘pillados’ con más de 1.500 millones en el gigante Cemex)”, me dice el director de Bolsa de una gran gestora española.

“La voz de alarma ya la dieron hace unos meses los mejores expertos, pero la gente ha seguido consumiendo carnaza, picando el anzuelo de bonos patrióticos, preferentes, garantizados, bonos empresariales y demás papeles, sólo papeles, que en la coyuntura actual pierden valor nada más comprarlos, algo así como lo que sucede con los coches”, añade.

“Mientras, la cifra global de “ángeles caídos”, aquellos emisores de deuda cuyo “rating” ha pasado desde el grado de inversión al especulativo o “bono basura”, ha ido creciendo. Los “ángeles caídos” del primer semestre de 2011 (últimos datos), entre los que no se encontraba entonces (ahora sí) ninguna compañía española, contaban con deuda emitida por importe de 219.400 millones de dólares (152.200 millones de euros), prácticamente la mitad de los 417.000 millones de dólares (289.950 millones de euros) en deuda de los emisores que entraron en el terreno del “bono basura” a lo largo de 2010, aunque casi un 80% de este volumen correspondía exclusivamente a la deuda soberana de Grecia.

El valor de la deuda emitida por las entidades que han perdido el grado de inversión en los seis primeros meses de 2011 representa una cifra notablemente superior a los 60.600 millones de dólares (42.100 millones de euros) en deuda atribuída a las 19 “estrellas ascendentes”, aquellos emisores que han recorrido entre enero y junio el camino inverso al salir del grado especulativo.

Entre los “ángeles caídos” en la primera mitad de 2011, la compañía japonesa Tokyo Electric Power (Tepco), operadora de la planta nuclear de Fukushima, acumula el mayor volumen de deuda emitida con 64.480 millones de dólares (44.805 millones de euros), seguida de los bancos irlandeses Allied Irish Banks y Bank of Ireland, con deuda por importe de 38.978 millones de dólares (27.082 millones de euros) y 28.012 millones de dólares (19.459 millones de euros), respectivamente. Japón y EEUU, con cuatro emisores cada uno, cuentan con el mayor número de “ángeles caídos” hasta la fecha, seguidos de los tres de Portugal e Irlanda.

Asimismo, Jordania cuenta con dos emisores en la lista, mientras Francia, Brasil, Grecia, Libia e Israel cuentan con uno cada uno. Asimismo, Standard & Poor”s precisa que, atendiendo a la naturaleza de los emisores, el sector bancario encabeza el “ranking” con cuatro “ángeles caídos”, seguido de los transportes y los servicios públicos, con tres cada uno, mientras telecomunicaciones, servicios financieros, empresas forestales y emisores soberanos (Jordania y Libia) cuentan con dos representantes en la lista.

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De cara al futuro, la calificadora de riesgos señala que su lista de potenciales “ángeles caídos”, aquellos con nota “BBB-” y perspectiva “negativa” o en vigilancia, asciende a 47 emisores con una deuda valorada en 343.100 millones de dólares (238.100 millones de euros), entre los que destaca Portugal, con 134.600 millones de dólares (93.495 millones de euros). Asimismo, la rebaja de la nota soberana lusa ha arrastrado a otros emisores portugueses, como los bancos Banco Espirito Santo, Banco Santander Totta, Caixa Geral de Depositos, Banco Comercial Portugués y Banco BPI, con deuda por importe agregado de 67.264 millones de dólares (46.608 millones de euros), así como las empresas Portugal Telecom y REN, con deuda por importe de otros 9.821 millones de dólares (6.805 millones de euros).

 

La tendencia observada a largo plazo muestra que los emisores al borde del “bono basura” demuestra que un 57% de aquellos cuya nota “BBB-” se encuentra bajo vigilancia acaba convirtiéndose en un “ángel caído”, mientras que un 26% de los que tienen una perspectiva “negativa” acaban condenados al “bono basura”. Entre estos 47 posibles candidatos a engrosar la lista de emisores caídos en desgracia este año, la banca es el sector predominante con diez emisores, seguido del sector de productos de consumo con siete, y los del petróleo y servicios públicos con cuatro candidatos potenciales respectivamente.

Asimismo, entre los emisores soberanos aparecen cuatro posibles “ángeles caídos”, ya que, aparte de Portugal, también se asoman al precipicio Islandia, Croacia y Hungría.

Pero, ¿qué consecuencias tiene para un emisor que le degraden la deuda hasta estos niveles? Muchos fondos de inversión no pueden invertir en deuda con un ráting inferior a BBB- o Baa3. No obstante, también existen, por el contrario, fondos especializados en deuda high yield.

Una rebaja de calificación suele provocar un aumento de los costes de financiación, aunque todos los emisores que se encuentran en esos niveles llevan mucho tiempo sin apelar a los mercados mayoristas, debido a la poca receptividad de los inversores. Por otro lado, no supone una buena carta de presentación de cara al mercado, en el caso de que pretendan levantar capital privado para cumplir con los requisitos mínimos impuestos por el Gobierno.

Moisés Romero

Los Estados no están a salvo, tampoco lo están las empresas. Bonos corporativos, la próxima pillada
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