Los neumáticos, círculo de vida

 
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Los neumáticos suponen el único nexo de unión entre el asfalto y el vehículo. En función de sus características y su estado determinará desde cómo será la frenada del coche hasta cuanto combustible gasta. Por todos estos y más motivos es de vital importancia tenerlos a punto.
Da igual que cada vez se den más consejos a cerca de mirar el estado de los neumáticos antes de hacer un viaje, ya que estudios recientes han llegado a la conclusión de que con la crisis se cambian menos las ruedas de los coches, cuya vida útil se estima en unos cinco años ó 50.000 kilómetros. De hecho los reventones suponen una de las principales causas a la hora de sufrir un accidente.
A la hora de obtener un mayor rendimiento, comportamiento, seguridad y confort tiene que tenerse en cuenta una serie de factores entre los que se encuentran: las características del automóvil (su peso, potencia…); el estado de la carretera (si el suelo es liso o rugoso); perfil del asfalto (recto o con curva); el estado de los amortiguadores, frenos y suspensiones; el tipo de conducción (acelerones, frenadas bruscas, suavidad… ); velocidad (en línea recta y a 120 km/h el neumático se desgasta el doble que a 70 km/h).
La presión, factor clave
Sin lugar a dudas, uno de los aspectos más importantes a la hora de tener los neumáticos a punto es comprobar la presión de los mismos, si no es la correcta estos se desgastarán más rápidamente y de forma irregular, y así aumentarán las probabilidades de sufrir un reventón, según informa el RACC.
Normalmente un exceso de aire es más peligroso que un defecto, si el neumático sufre sobre presión, es más probable que se produzcan cortes y pinchazos en la banda de rodamiento, menor adherencia, menor confort o mayor rigidez de suspensión. Por su parte la falta de aire provoca un mayor aplastamiento de la rueda, lo que provoca una mayor degradación de los materiales, más desgaste en los laterales de la banda de rodadura, excesiva dureza de maniobra en el volante, riesgo de sufrir aquaplaning y más consumo de combustible.
También existen factores externos que deterioran los neumáticos como el estado de la carretera, el perfil, el trazado, y factores ambientales como la humedad, temperatura ambiente, luz, etcétera.
Evitar un accidente por un mal inflado de los neumáticos es sumamente sencillo, sólo basta con mirar el nivel de presión que se adjunta, normalmente, en la puerta del vehículo o en el lateral de la rueda. Eso sí, esta comprobación ha de hacerse en frío, después de esperan tres horas de haber echo un trayecto o cuando no se hayan recorrido más de tres kilómetros.

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