Mahou arrebata el trono español a Cruzcampo

 
Javier Romera.
En plena crisis y con el sector de la hostelería en caída libre, el grupo Mahou-San Miguel tira más que nadie en la industria cervecera española. La compañía que dirige Alberto Rodríguez Toquero ha arrebatado el liderato del sector al grupo Heineken, el dueño de Cruzcampo.
Mahou alcanzó en el último ejercicio una facturación de 1.145 millones de euros, frente a los 1.105 millones de la holandesa. Y el problema de Heineken es que no se trata de algo coyuntural.
Desde 2007 no ha parado de caer y perder así terreno no sólo ante Mahou, sino también frente a Damm, con crecimientos constantes. Ese año, el grupo Heineken facturó en España casi 200 millones más que la empresa madrileña y 500 millones más que la catalana. Hoy, sin embargo, la primera le ha superado y la segunda puede amenazar en los próximos años su segunda posición en el ranking.
Sin freno
El pistoletazo de salida en la carrera por el crecimiento se dio en 1999. Heineken, dueña entonces de El Águila, una marca hoy desaparecida, compró Cruzcampo a Guinness y se convirtió así en la mayor empresa cervecera de España.
Pero la alegría le iba a durar poco. Apenas un año después, la familia Mahou entró en acción y se hizo con el control de San Miguel, la marca española con mayor proyección internacional, con una fuerte presencia en países como Alemania, Reino Unido e Italia.
La diferencia desde ese momento radica en que mientras que Heineken ha pisado el freno, Mahou no se ha detenido. En 2004 adquirió la cervecera canaria Reina y apenas tres años después se hizo con Cervezas Alhambra, con una fuerte penetración en Andalucía.
El liderato en España es muy importante porque se trata del cuarto productor cervecero de Europa. La industria factura cerca de 3.000 millones, pero el sector mueve en conjunto en torno a 12.000 millones de euros, lo que representa un 1,1 por ciento del PIB. El año pasado el consumo cayó un 4,6 por ciento en la hostelería, aunque las cerveceras consiguieron compensar en parte este descenso con las ventas en las tiendas, donde Heineken es más débil.
En 2009, la holandesa ha reducido sus ventas un 1,5 por ciento, frente a los crecimientos del 6 por ciento y el 3,7 por ciento registrados en el mismo periodo por sus rivales Mahou y Damm respectivamente. “Es cierto que hemos sufrido una ligera caída, pero en la misma línea de lo que ha perdido en total el sector”, aseguró un portavoz de Heineken.
En su opinión, si los demás han logrado crecer ha sido porque, al contrario que ellos, producen marca blanca y tienen, por lo tanto, mayor penetración en la distribución. Heineken se muestra además muy satisfecha por la evolución de sus beneficios y por los resultados que está teniendo este año su patrocinio de la Selección nacional de fútbol tras la conquista del pasado Mundial.
“La mejora de la rentabilidad de las operaciones y el control de costes y gastos de explotación han permitido a Heineken España consolidar y reforzar su posición financiera. Estos resultados alcanzan más valor si se considera un contexto de la industria dominado por el descenso del consumo”, asegura la compañía.
Beneficios pese a la crisis
Heineken obtuvo el año pasado un beneficio en España de 113,9 millones, un 77 por ciento más que en 2008. Este crecimiento tan fuerte obedece, no obstante, a que hace dos años tuvo extraordinarios por las inversiones en su nueva planta de Sevilla. Sin ese efecto, el crecimiento habría sido de sólo el 8 por ciento.
Mahou, que es también líder tanto por producción como por beneficios, alcanzó un resultado neto de 142 millones. Al igual que Heineken, el nuevo líder insiste también en que ha conseguido esto “en un contexto económico desfavorable, gracias a la contención de costes y a acuerdos como el firmado con Carlsberg en el mercado inglés en 2008”.
De lo que nadie se libra es de la reestructuración de plantilla. Heineken y Damm la han reducido en el último año en cien personas cada uno y Mahou tiene en marcha un ERE por el mismo número hasta 2011.

También te puede interesar:

Además >>  Andres Cardenal: cómo analizar el flujo de caja de una compañía
Mahou arrebata el trono español a Cruzcampo