Más automóvil

 

Siempre, siempre, siempre, hay que ir a las fuentes. Hace unos días remití un mail a aquel experto en el subsector del automóvil del que hace unas semanas les reproduje un extenso texto en relación a ciertas cosas que suceden en el mundillo. Mi mail era muy conciso:

“En su opinión, ¿qué exceso de capacidad productiva existe 1) a nivel español, 2) a nivel europeo?. Exceso de capacidad en relación a la capacidad adquisitiva de la demanda”.

Su respuesta fue muy concisa también:

“Es una pregunta difícil de verdad, los fabricantes se engañan o como mínimo engañan a otros para conseguir dinero (pagarés de empresa, créditos sindicados, subvenciones… se consigue mucho dinero diciendo que es para futuras inversiones, cuando muchas veces es para “tapar agujeros” o para especular en los mercados financieros).

A nivel español y sobre todo visto que no hay cierres, parece que debe sobrar poca capacidad (el 80-90% de los vehículos producidos en España se venden fuera de España) por otro lado en los “buenos tiempos” (hasta el 2006) se hacían tres turnos… se trabajaba 24h/dia… hoy en día se hace uno (y a veces hay días que no se trabaja, no son “paradas técnicas”) a “ojímetro” diría que sobra 1/3 de las fábricas españolas (los empleos ya están ajustados). Creo que si están es porque hacen falta (de otra manera se marcharían como ha pasado con los fabricantes de motos).

El factor trabajo se ha ajustado por la flexibilización de horarios (van a trabajar según sea la demanda productiva) y se han acordado ajustes salariales independientemente de los convenios colectivos (el principio del fin de la negociación colectiva e incluso de los “grandes sindicatos”)

Con el resto de Europa es incluso más difícil de ver… en Francia, Italia y Alemania hay fabricantes “nacionales” y si sobra capacidad a nivel de Europa se cierran fábricas (pero nunca en Francia, Italia o Alemania) mientras haya fábricas en España, la República Checa, Polonia, Turquía… es que no sobra mucha capacidad en el conjunto de Europa. Otra cosa es el hecho de que los que producen los coches no puedan comprarlos”.

 
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Es decir, caben esperar cambios profundos en el subsector del automóvil, cambios que se encuadran en un escenario en el que una demanda que adquiere a crédito casi el 80% de los automóviles que consume se encuentra ante una situación de sequía crediticia total lo que repercute en unas ensambladoras que tienen que lidiar en un mundo cada vez más multicomplejo en el que la optimización en el empleo de inputs y la eficiencia en la utilización de outputs se está convirtiendo en los prácticamente únicos parámetros a considerar.

En el mismo orden de cosas: aquí las ventas de automóviles a particulares siguen cayendo (a empresas no: lo que no se dice es el precio al que les venden los coches ni en qué condiciones se les venden), y los fabricantes y concesionarios comentan que los descuentos y las rebajas en precios son hoy tan espectaculares que, en relación al salario medio, los precios de los autos han retrocedido a los vigentes en el 2006. Lo que no cuentan es que el casi el 80% de la venta de automóviles es a crédito, por lo que si los posibles compradores no consiguen financiación … Tampoco que hoy, para una gran parte de la población, las expectativas de mantener el empleo / encontrar uno en caso de pérdida son ínfimas en relación al 2006. Una pescadilla que se muerde la cola, ya.

En resumen: prepárense a asistir a cambios profundísimos en el subsector.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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