Miedo a la crisis de la deuda, pero no tanto

 

Louis Armstrong fue uno de los grandes del jazz mundial. Hay una anécdota muy conocida de cuando Louis era un niño. Un familiar le pidió que fuera a buscar agua a un estanque que no andaba lejano de la casa (ya saben que la zona donde nació es muy pantanosa y llena de reptiles). Louis volvió con el cubo vacío, llorando y con cara de miedo y cuando le preguntaron por qué no había traído el agua, Louis respondió, entre sollozos, que había sido imposible porque en el estanque había un cocodrilo. Su familiar le tranquilizó diciendo que no se preocupara y que volviera a por el agua porque ese cocodrilo era muy viejo y llevaba desde siempre en el estanque sin hacerle daño a nadie, y que seguro que se había asustado tanto al verle como Louis del cocodrilo. Pero Louis, muy serio, contestó: “A pesar de todo no puedo ir a por el agua, porque si el cocodrilo se ha asustado tanto como yo, el agua del estanque ha quedado contaminada…”.

Las Bolsas llevan tiempo teniendo que ir a por agua a un estanque con un gran cocodrilo dentro: el de la crisis de la deuda, que teóricamente da mucho miedo, tanto como el de Louis Amrstrong, pero a la vista de este gráfico, del futuro del mini S&P 500, vemos que no es así. Sería lógico, Europa está en llamas, y EE UU en capilla, porque su deuda también es altamente preocupante. Pocos se libran. Pero no es este un gráfico demasiado bajista.

Al menos de momento, ha sido lateral. Desde luego si pierde el soporte 1.200, suelo del lateral y retroceso de Fibonacci del 38,2% de la subida anterior, sí que puede acelerar las pérdidas. En Europa, los gráficos por el estilo, cerca de soportes peligrosos pero de momento aguantando.

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El gran peligro ahora mismo sería que el spread de la deuda española pasara claramente de 450, y la cámara de compensación Clearnet, como ya hizo con Italia hace poco, pidiera más garantías acelerando el nerviosismo. Francia también presenta un serio peligro de contaminación. Los políticos no se ponen de acuerdo, la mayoría pidiendo al BCE que imprima algo de dinero, dentro de la prudencia, para poner límites en algún sitio, mientras Alemania sigue diciendo a todo no, temerosa de que los países deudores se relajen en las reformas, pero llevando un juego extremadamente peligroso y con alto riesgo de írsele de las manos.

 

Pero las Bolsas parecen en parte pensar que al final el BCE tomará medidas monetarias. Una encuesta de Reuters del viernes así lo decía. Casi la mitad de los economistas encuestados pensaban que así pasaría. Da la sensación de que si las Bolsas tuvieran una buena noticia que llevarse a la boca podrían rebotar al alza con fuerza, pero de momento, el tener la mala suerte como tenemos de tener que vivir en la peor crisis económica desde hace décadas debe hacer primar el sentido común y seguir olvidando la Bolsa. Más vale perder la confianza por perder una subida que perder el dinero, que eso sí que no tiene remedio.

Cárpatos

Miedo a la crisis de la deuda, pero no tanto
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