Muchas cosas – 1

 

Santiago Niño Becerra_La Carta.

*. – Los aeropuertos en España van a ser calificados de manera diferente a como ahora se califican: principales / grandes y secundarios / pequeños, y las tasas que en ellos se pagarán serán distintas, y también lo serán dentro de cada grupo en función de una serie de parámetros que ahora no vienen al caso. El hecho es que el aeropuerto de Barcelona ha sido incluido en el primer grupo y los de Girona y Reus en el segundo, lo que ha supuesto rebajas sustanciales en las tasas de ambos, lo que supondrá de Ryanair pague menos por utilizarlos, lo que cumple sus pretensiones, y a este lugar quería llegar: al poder de Ryanair

La compañía irlandesa había manifestado muy claramente que, o las tasas que pagaba en Girona y Reus decrecían o reduciría muy mucho su actividad es estos aeropuertos al haber sido autorizada a utilizar el de Barcelona, manifestación que en algunas instancias fue calificada de chantage (en francés suena menos mal, ¿no?), lo que, en pura lógica económica, pienso que no lo es.

Ryanair en el caso de Cataluña, Air Berlin en el caso de Palma y otros muchos ejemplos que se dan en el mundo mundial, son compañías plenamente conscientes del enorme poder que ostentan, ¿por qué ostentan un enorme poder?, pues porque son generadoras de PIB, de mucho PIB, de forma directa e indirecta, ya que el hecho de que estén o de que no estén en un sitio influye en el PIB de ese sitio, muchísimo, y utilizan ese poder.

Un bastante, a las compañías aéreas lowcost (¿existe alguna compañía que nunca jamás haya utilizado prácticas lowcost?) les sucede lo mismo que a las de ensamblaje de automóviles. De entrada, que operen en un lugar crea ocupación en ese lugar, tanto directa como indirecta, pero también la genera en otros lugares; y también favorece la actividad económica tanto de esos lugares como de zonas próximas a esos lugares: ¿cuántos de los turistas que se solazan en Lloret o en Magaluf llegan a Cataluña a través de Ryanair o a Mallorca de Air Berlin?.

* – ¡Lo tienen que leer!: el artículo que El País Negocios del 10.10.2010 publicó en su Pág. 23. Dice cosas como: “El gran problema en la eurozona no es la disciplina fiscal estricta sino la solvencia nacional, que es un concepto mucho más amplio. Por culpa de las garantías globales, ya no es posible separar la deuda privada de la pública. No hay más que deuda pura y dura”. Bueno, por fin se están empezando a decir cosas, cosas que Uds. habían leído aquí: ¿qué más da el color de los ratones?, lo importante es que no hay suficientes gatos para cazarlos: lo importante es la deuda como tal, que sea deuda de las familias o deuda de las entidades financieras, ¿qué más da?.

Al respecto de la deuda me comentaba no hace mucho un experto que, además es amigo, que cuando se habla de ‘deuda’ se habla de deudas que se hallan respaldadas por papeles, deudas que tienen detrás un documento legal, un documento que se contabiliza en sitios, que es ejecutable, que sirve como activo, pero, ¿qué sucede con las deudas que no cumplen esas características?.

 

Alguien va al restaurante con dos clientes y le dice al encargado al que conoce desde hace mucho: ‘Mañana me paso y te lo pago’; alguien va a la tienda de abajo a comprar algo para la cena y dice a la propietaria: ‘Te lo pago mañana’; alguien va a recoger a un taller de arreglos unos pantalones que ha llevado para les cambiasen la cremallera y dice a quien le atiende: ‘Mañana vengo a pagarte’; ¿a cuánto ascienden esas deudas que no tienen un soporte en forma de contrato o reconocimiento de deuda reconocido como tal? (ya sé que lo tienen, pero ya me entienden). Un servicio de estudios de una entidad financiera lo ha estimado, y con todas las reservas que quieran esa es una cantidad que, a nivel de todo el reino es monstruosa, enorme: en un momento determinado puede llegar al 30% del PIB. ¿Qué más da como sea la deuda y la forma que adopte?, lo importante es que es deuda, y ya saben que pasa con las deudas cuando hay problemas con las rentas.

Además >>  Cosas – 39

* – El PIB de España ha pasado a ser el duodécimo del mundo, es decir, ordenando de mayor a menor los PIBs del planeta, el de España ocupa el puesto número doce, el trece midiendo los PIBs en paridad de poder de compra. Vale, y, en un ranking de mayor a menor productividad, ¿qué lugar ocuparía la productividad española?; vayamos más allá, atendiendo a una posible clasificación que midiera la calidad del PIB, es decir, su estructura, según los subsectores que generan el valor añadido de los países, ¿qué puesto ocuparía España en esa lista?.

* – Ignoro si proponiéndoselo, o no, el Señor Gobernador del Banco de España ha tocado un punto extraordinariamente delicado y sensible. Utilizando la lógica económica ha manifestado que del mismo modo que el Estado delimita su gasto también las regiones y los ayuntamientos deberían delimitar el suyo, por lo que, argumenta el Sr. Fernández Ordóñez, podría llegar a ser deseable que el presupuesto de los entes locales fuese objeto de auditoría del mismo modo que a partir del 2011 va a serlo el de los Estados.

El aspecto sensible abordado por el Gobernador del BdE es el siguiente. Las regiones fueron establecidas en España a fin de descentralizar funciones -competencias, se las denominó- que desempeñaba el Estado pensando que los Gobiernos regionales, al estar más próximos a la ciudadanía, podrían tener una visión más acertada de la realidad de sus regiones, por lo que los gastos que se realizasen podrían ser más eficientes contribuyendo, en consecuencia, más al desarrollo de las regiones. Como filosofía de conducta es intachable, el problema es que las carencias de cada una de las regiones españolas eran elevados o muy elevados y los fondos escasos, por lo que la dependencia financiera, lejos de disminuir, salvo en dos casos, aumentó, a lo que vino a sumarse un aumento de los gastos de gestión.

La pregunta que nadie se atreve a formular pero que, entiendo, se deduce del argumento del Señor Gobernador es, sometidas las regiones españolas a una fiscalización de sus gastos y en un escenario de transferencias del Estado a la baja, ¿pueden encontrarse en todas las regiones del reino justificación económica a su existencia?; es decir, dejando al margen aspectos culturales, nacionalistas o históricos, ¿puede encontrarse una justificación económica a todas y cada una de las regiones españolas?. La pregunta tiene miga porque tiene consecuencias: en los casos, si los hubiera, en que la respuesta fuese negativa, ¿podría decirse que esas regiones deberían contar con autonomía política?.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Muchas cosas – 1
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