Muchas cosas – 3

 

* – Uno de los motivos esgrimidos por la Comisión Europea para considerar la posibilidad de introducir alguna-tasa-que-grave-el-negocio-financiero es el de que las entidades financieras se piensen dos veces el asumir riesgos excesivos. Parece lógica esa justificación teniendo en cuenta las tensiones que en los últimos años se fueron acumulando fruto de las actividades de de las entidades que se ocupan de la actividad financiera, ¿no?.

Pues no sé, al menos no se entiende demasiado. No se entiende demasiado porque, ¿cuál es la esencia del negocio bancario?, el riesgo, el riesgo que comporta meterse en una operación en la que se mueve un intangible no teniendo seguridad de cómo va a salir, de cómo va a funcionar. Además, una entidad financiera es una compañía cuyo sentido es el de tener un beneficio, por lo que, doblemente, la asunción de riesgos es parte de su razón de ser.

No se dice, pero pienso que cuando se está diciendo ‘hay que evitar que las entidades financieras asuman riesgos excesivos’ se está diciendo otra cosa: las entidades financieras, su razón de ser, han de variar de enfoque y han de rolar hacia a otra forma de funcionar. Ahora se está poniendo el acento en la asunción de riesgos excesivos, pero, hace cuatro años se pasaba por delante de una entidad financiera y se entraba a saludar a un amigo, y se salía con un crédito de varios cientos de miles de euros; y estaba bien, y era lo que tenía que ser porque ‘nada tenía que ocurrir que limitase las posibilidades de crecimiento de una economía’. ¡Vaya cambio!, ¿no?.

* – ¿Qué será lo próximo que se diga para justificar ‘el retoque de las pensiones’?. Otra vez: de nuevo, se ha vuelto a argumentar que el problema se halla en la demografía: como la población está envejeciendo porque la tasa de natalidad es insuficiente para garantizar una tasa suficiente de cobertura activos-jubilados, los ingresos de las seguridad social no van a ser suficientes para garantizar la cuantía de las pensiones. ¿Por qué se sigue con este razonamiento?, ¿será porque no se tiene otro?.

Desde que hace un par de décadas ‘población’ y ‘generación de PIB’ empezaron a no estar vinculadas la tendencia hacia la que apunta la necesidad de más población tiende a la baja, la razón se halla en la productividad: una mayor productividad supone una menor necesidad de factor trabajo, por lo que una mayor natalidad lejos de solucionar el problema lo agrava: la población activa crecerá, por lo que el desempleo tenderá a subir; el prolongar la edad jubilación incidirá en el problema al implicar un mayor desempleo juvenil: hasta los estudiantes que se manifestaron en París a mediados de Octubre lo vieron.

La tendencia no es hacia un aumento de la demanda de trabajo, sino al contrario: una mayor productividad llevará a una progresiva reducción en la población ocupada, por lo que la única salida, pienso, es la reducción de la oferta de trabajo. Una oferta de trabajo pequeña, muy cualificada y totalmente ocupada, una oferta de trabajo reducida, de cualificación media o baja y temporalmente ocupada, y una productividad muy elevada obtenida a base de capital que permita el mantenimiento del sistema. ¿Para qué una mayor natalidad?.

En ese escenario las pensiones se autoalimentan porque la demografía se adapta a las necesidades de población activa y a las existencias de unas commodities eficientemente utilizadas. Lo mejor de todo es que la diferencia entre el desastre y el equilibrio, al menos en este caso, depende exclusivamente de nosotros. Ya, ya, tendrán ventaja los clusters más productivos, mejor capitalizados, mejor administrados, aquellos que cuenten con la presencia de corporaciones potentes; pues sí, suele ser así: siempre es así.

* – Empiezan a ser legión las personas que ostentaron poder o que aún lo ostentan (casi todas las personas que han ostentado poder lo siguen ostentando) que están diciendo: ‘España debió haber hecho esto, o aquello; y Europa, ¿por qué no hizo tal cosa o tal otra?, ¿por qué se ha desperdiciado el tiempo que se ha desperdiciado?, ¿por qué hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?’. Yo formulo a estas personas una sola pregunta, ¿por qué Uds. que ostentaron el poder, que pudieron poder, no hicieron lo que ahora dicen que se tenía que haber hecho?. (Decir ‘no me di cuenta’ no vale).

* – L’Econòmic es un periódico económico en catalán de periodicidad semanal. En el ejemplar de la semana del 9 al 15 de Octubre publicó un artículo estremecedor, su título: “El drama matemático de la ocupación” (si quieren leerlo: http://www.leconomic.cat/neco/article/4-economia/18-economia/314066-el-drama-matematic-de-locupacio.html). Al artículo le acompañaba un gráfico en el que, por regiones, se detallaba el porcentaje de mileuristas sobre la población ocupada: asalariada y autónoma. Bien, pues resulta que el 51,6% de las personas ocupadas tienen unos ingresos por debajo de los mil euros mensuales; el abanico va desde el 48,4% de Madrid, al 72,5% de Extremadura; ya, ya sé en lo que están pensando: que mil euros dan para más en Extremadura que en Madrid, pero vayan a las medias: la mitad de la población ocupada española es mileurista. La productividad, ya, el valor añadido, también, pero, ¿cómo se le explica eso al Mr. John Smith español?. A eso añadan una tasa de actividad del 51%, una tasa de desempleo del 20% y una tasa de pobreza también del 20%. Eso es lo que es España.

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* – ‘Latinoamérica ha esquivado la recesión’, ¿cuántas veces han oído esto últimamente?. Estas son cuatro fotos de Latinoamérica hoy: 1) Distribución de la renta: un 20% de la población ostenta la propiedad del 57% de la renta, otro 60% del 40%, el 20% restante del 3%. 2) Tasa de pobreza media: 33%. 3) Ingresos por exportación: el 60% los generan la exportación de commodities. 4) Jóvenes: el 21% de los jóvenes entre 15 y 24 años ni trabaja ni estudia. Esto ahora que la crisis sistémica está comenzando. Pienso que no, que Latinoamérica no ha esquivado ninguna recesión.

 

* – La OCDE (sí: exactamente, la que dijo hace unos días que hasta el 2017 na-de-na) dice que observa signos de debilidad en el sistema bancario. Pienso que estamos dando vueltas a una farola: el mundo fue bien debido a qué (gracias a qué, si lo prefieren) unos entes denominados ‘entidades financieras’ se dedicaron a conceder créditos a todo el mundo para que ese todo-el-mundo consumiese de todo, y, también, a todos aquellos que fabricaban ese de todo. Eso sucedió porque, si no, el mundo no hubiese ido bien.

Pero para que lo anterior fuese posible se tuvo que aceptar que el valor de las cosas, de todas, todas las cosas, fuese el que álguienes iban diciendo a cada momento, eso no debía ser cuestionado so pena de que el mundo dejase de ir bien. No se cuestionó, el problema fue que esos valores atentaron contra las leyes de la lógica y los engranajes que posibilitaban que el mundo fuese bien se trabaron, y todo comenzó a detenerse.

¿Lo que observa la OCDE?: algo obvio.

* – Irlanda no está entendiendo nada: no se trata de si necesitará solicitar ayuda, o no, sino de que debe solicitarla ya. Su situación económica ha llegado a tal nivel que sus acreedores precisan que pida ayuda a fin de poder dormir tranquilos (pagando todos, claro). Es decir, lo que se le está diciendo a Irlanda es: ‘Es conveniente para nosotros tus acreedores que te rescaten, o sea, que empieza a pedirlo ya’. (Pregunta: ¿para cuándo el ‘rescate forzoso’).

* – ¿Saben a qué me ha recordado lo que he ido leyendo sobre la Cumbre de Seúl?, pues a la obra de Samuel Beckett “Esperando a Godot” (1952). Las gentes del G-20 se han ido a la capital de SK para escenificar el hecho de que no tienen nada de qué hablar, de que no tienen nada que decirse, a poner de manifiesto que aun-continúan-haciendo-ver-que-algún-tipo-de-milagro-es-todavía-posible. A hacer ver de que continúan esperando a Godot.

Claro, Uds. se preguntarán, entonces, ¿para qué han ido?, pues porque las cosas tienen su tempo, y ahora aún tocaba hacerse una foto, llenar papeles con discursos, y, sobre todo para que la Historia no diga que no lo han intentado, que no lo intentaron. Pienso que la Historia asimilará esta cumbre y otras cimas parecidas con aquellas reuniones en las que tanto Hoover se prodigó.

No hay nada que decir, no hay nada de qué hablar, cada uno a lo suyo porque no otra cosa es posible, admisible, aceptable; cada uno a preparar su casa para el Invierno. Esto también es parte del crash: el paso siguiente al fracaso: nada ha funcionado, luego nada tenemos que decirnos. Hagamos ver que seguimos esperando a Godot.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Santiago Niño Becerra. La Carta.

Muchas cosas – 3

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