Muchas cosas – 4

 

Santiago Niño Becerra. La Carta.

* – Hace unos días tome un taxi, en Barcelona. Ya se lo he comentado: me gusta conversar con las/los taxistas: conocen la calle, saben de la calle, palpan una serie de aspectos de la realidad que prácticamente sólo estos profesionales palpan. Hablamos de lo que ahora está sucediendo, claro, y la taxista me dijo algo a considerar: que en el 2007 comenzó un fenómeno que ha ido a más, a mucho más, de tal modo que hoy se halla generalizado: cuando uno o varios turistas se suben al taxi siempre, absolutamente siempre hoy, le formulan una pregunta: ‘¿Cuánto costará?’. Ella, según me dijo, da un precio aproximado y dice que lo es: ‘Lo que manda es la máquina’; si los posibles clientes aceptan la cifra (algunos no lo hacen) ya puede rezar -ella- para que el importe indicado por el taxímetro coincida al céntimo con su cálculo porque si no es así las discusiones están garantizadas.

Me quedé pensativo. Turistas -el 16% del PIB del reino, los compensadores parciales de nuestro crónico déficit de balanza por cuenta corriente-, convertidos en discutidores con taxistas. Seguí pensando: antes del 2007 no pasaba, no pasaba apenas, luego algo ha sucedido a partir del 2007 que ha incidido en los comportamientos taxistiles del turismo que visita Barcelona. Evidentemente es sencillo atar cabos.

El turismo que visita Barcelona (Ignoro si este fenómeno que me relató la taxista que me trasladaba ha sucedido en otras ciudades española: ahora que conozco el caso lo investigaré) desde el año 2007, 1) ¿pertenece al mismo target que el que venía antes de dicho año pero dispone de menos dinero para gastar en la ciudad?, o 2) ¿pertenece a un target de menor renta/capacidad de endeudamiento?, en cualquier caso es un hecho que se está produciendo un empeoramiento en la calidad media del turismo que acude a la Ciudad Condal (esto, evidentemente, casaría con las protestas realizadas por los hoteleros de la ciudad en contra del famoso ‘euro turístico’).

La misma taxista, puesta ya en materia, me relató las confidencias de diversos guías turísticos en relación a los acopios de viandas diversas que llevan a cabo ‘los turistas’ en los desayunos buffet que realizan en sus hoteles a fin de ahorrase la comida del día en sus excursiones ciudadanas, acopio que estocan convenientemente en bolsos y petates de su propiedad. ¡Vaya con el turismo!.

* – No hace mucho regresó a mi memoria una frase que ya he reproducido aquí, al menos, en una ocasión. La busqué para citarla exactamente: “Es muy posible que los impuestos indirectos graven la renta de la sociedad española con desigualdad. No disponemos hoy, sin embargo, de estudios de presupuestos familiares que nos demuestren la índole de la distribución de la carga tributaria y, por lo tanto, no se puede pronunciar un veredicto firme sobre la regresividad de la imposición indirecta. Lo cual no quiere decir que no exista. Ahora bien, también es claro que el camino de la justicia es más corto y realizable a través de la imposición directa y que la imposición indirecta tiene problemas mayores que los de su regresividad”. El autor de la frase fue el Dr. Enrique Fuente Quintana, y figura como nota con el número 18 en la página 692 de la 5ª edición de la obra “Estructura Económica de España”, publicada en Madrid por Guadiana de Publicaciones en 1970 y cuyo autor es el Dr. Ramón Tamames.

* – Vuelvo al tema. Está empezando a entenderse, pienso, todo el torbellino de información que por diversos medios se está publicando en relación con las pensiones, la prolongación de la edad de jubilación, el aumento de parámetros para el cálculo de las bases reguladoras, … Es un razonamiento que lleva a posiciones de rotura. Se dice: la bajada de la natalidad lleva a que cada vez haya menos activos por pensionista, por lo que es necesario …; pero en realidad lo que cuenta de cara a nutrir los fondos de pensiones no es la población activa, sino la ocupada y lo cierto es que el número de ocupados está descendiendo … independientemente de cual sea el volumen de población y la tasa de natalidad: la demanda de trabajo no es función de ninguno de esos dos socioagregados.

El sistema de pensiones que conocemos se basa en que se mantenga un elevadísimo nivel de ocupación y que la demanda de trabajo vaya aumentando de forma progresiva sus necesidades de población activa a la vez que las remuneraciones de la población activa van creciendo año tras año, si no, el sistema de pensiones quiebra. Lo que ahora sucede es que el desempleo es muy elevado y todo apunta a que va a continuar siéndolo, a la vez que se da un descenso de las necesidades de factor trabajo; y ahora viene lo mejor: en esto no influye para nada una baja tasa de natalidad.

Además >>  ¿Qué pasará ahora?

Suena a excusa, claro, pero no sólo; suena a imposibilidad de continuar con el actual sistema de pensiones, pero no sólo; suena a preparación de la población para un escenario sin pensiones o con pensiones simbólicas, pero no sólo. Pienso que es el salto a una nueva fase: menos factor trabajo va a ser necesario, menos población va a ser necesaria, el problema de las pensiones se resolverá porque la población que haya será la que deba ser, pero eso sucederá pasado mañana; hoy y mañana el problema radica en población ahora existente.

 

Ahora se dice que es necesario endurecer el acceso a las pensiones. Mañana se dirá que es necesario reducir las cuantías medias de las pensiones. Pasado que los ingresos no alcanzan para todas las necesidades y que es preciso reducirlas más aún. No existe, entiendo, un proyecto diabólico para empobrecer a la población en general y a la población jubilada en particular, lo que sucede es que han dejado de cumplirse las condiciones que posibilitaron y aconsejaron la puesta en marcha del sistema de pensiones; la pega estriba en que ese desajuste se traduce en empobrecimiento de un colectivo numeroso; evidentemente es un fastidio.

* – El mundo al revés. Países ‘emergentes’ dificultan la entrada de inversión extranjera a fin de que esa inversión no revalúe sus monedas y pierdan competitividad, pero esos países precisan de la inversión extranjera para extraer las commodities que exportan, para producir bienes y servicios que también exportan, para ocupar a su población activa, es decir, para continuar creciendo. Si entran capitales no crecen, pero si no entran tampoco: al contrario que antes: el mundo al revés.

* – Conocerán el hecho: en la localidad de Hospitalet de Llobregat, Barcelona, una persona que iba a ser desahuciada se ha suicidado (http://www.lavanguardia.es/sucesos/noticias/20101111/54067710058/un-padre-de-familia-a-punto-de-ser-desahuciado-se-ahorca-en-plena-calle.html). Pienso que hechos no exactamente como este, pero sí dramas de calibre parecido al que llevaron al suicidio de esta persona van a ir a mucho más a medida que la situación se vaya degradando; y también pienso que no se está haciendo lo suficiente para abordar el tratamiento de estos hechos: ¿se está gastando bien lo que se está gastando?, todos los gastos que se han mantenido, ¿son los más convenientes en las actuales circunstancias?. Para meditar.

* – La Señora Ministra de Economía del reino ante las dudas de que el Gobierno llegue a disponer de una propuesta de reforma de las pensiones antes de Enero: “No hacerlo sería quebrar una de las principales garantías que puede ofrecer España como país” (El País 12.11.2010, Pág. 22). ¿Quiere eso decir que una de las principales garantías que España está ofreciendo es el hecho de que el Gobierno contará con una propuesta de reforma de las pensiones en Enero del 2011?. Si la respuesta a esa pregunta es afirmativa, pienso que, como economía, tenemos un problema).

* – “X Encuentro Financiero Internacional de Caja Madrid – El País”: estos días. Exclamaciones, rasgadura de vestiduras, negación de unos modos de hacer inapropiados: ¿por qué se crítica lo que se hizo?: fue lo que entonces fue correcto, lo que había que hacer teniendo en cuenta lo que había. Nadie lo criticó entonces, nadie: cuando ‘España iba bien y más que bien’: esa forma de hacer lo propició, lo posibilitó: se actuó de la única forma que era posible para crecer, para crear demanda de trabajo; ya, ya, aquello era insostenible y prender con alfileres humo en el aire sólo se puede hacer durante un rato. De todos modos pienso que no se debería renegar: fue, ya no es: ¡adiós!.

* – ¿Rumor?: vincular los salarios de los empleados públicos a la productividad, ¿por qué no?, OK, pero, ¡ojo!: hacerlo como debe ser. La mejora de la productividad de una trabajadora, de un trabajador, del sector público, del privado, del tercer sector, de entrada NO depende del trabajador, sino de 1) la organización implementada, 2) los recursos que se destinen para que esa trabajadora, para que ese trabajador desempeñe su tarea, y 3) la capacidad y la cualificación de esa o ese profesional cuya productividad se pretende aumentar. Pretender aumentar la productividad de alguien sin más, a la brava, es, únicamente, querer reducir los costes laborales, entonces, que se diga y no se confunda al personal. “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?” (Manuel Gómez Pereira, 1993).

* – Cosas como estas marcan diferencias: ayer, en Le Monde: “Le “repas gastronomique des Français” a été inscrit au patrimoine immatériel de l’humanité”.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

Muchas cosas – 4
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