Niño-Becerra: Función pública

 

No se si alguna vez desde este, mi blog, les he hablado de la profunda admiración profesional que siento por el catedrático Santiago Niño-Becerra. Precisamente es por eso por lo que habitualmente, siempre que puedo, procuro traer aquí alguno de los artículos que diariamente publica el profesor en La Carta de la Bolsa.

funcionario.blindadoLes reproduzco, como es habitual, su artículo de hoy sin poner ni quitar una sola coma. Espero que sea de vuestro interés.

Hace escasos días recibí un mail:

“(…) vivo en (nombre de una ciudad española) , soy empleado público, actualmente funcionario (esto sería para escribir un libro) desde hace 27 años, mi actual destino es el (nombre de un Ministerio). Anteriormente trabaje 4 años, esporádicamente, cuando me llamaban, en la diputación de (la provincia en la que se encuadra la ciudad referida). En mi dilatada vida funcionarial, le puedo contar, como muchos otros compañeros, casos y casos.

Como usted bien indica, cuando España iba bien (época del Sr. Aznar) y cuando jugábamos la champions league (epoca del Sr. Zapatero), los empleados públicos (a mí no me gusta usar los funcionarios) de la administración general del Estado ganábamos, mejor nos subían el sueldo, cuando nos lo subían, el mínimo establecido, y actualmente llevamos perdido ya ni lo sé, lo que si sé es que mi sueldo actual es el mismo que en febrero de 2008, eso era gracias al gobierno de turno y a los agentes colaboracionistas de estos, me estoy refiriendo a los sindicatos mayoritarios que en lugar de conseguir subida salarial dignas se contentaban con conseguir más dias de vacaciones, que era lo único que conseguían, esto como usted bien sabe también no los han quitado, estamos perdiendo todo hasta la dignidad,

En el tema de los empleados públicos discrepo de usted en una cosa, hay muchos empleados públicos que no hacen ni el huevo, y a estos había que despedirlos de manera fulminante, y esto no es un tema que veo en mi circulo de trabajo, tengo amigos y compañeros que son empleados públicos en otros ministerios o en alguna consejería de (el Gobierno regional de su Comunidad), y todos contamos los mismo ejemplos, aquellos profesionales que cumplen y dan más de lo estipulado, que sacan el trabajo del 30 / 40 % que no dan un palo al agua, pero últimamente está surgiendo un problema que los profesionales que cumplen están empezando a pasar de su trabajo y esto si es un auténtico problema,

Como le decía, le puedo poner ejemplos del mundo educativo, en el sanitario, en el mundo de la cultura, etc., pero me voy a referir a mi mundo, a lo que conozco directamente, sabe usted que tiramos anualmente cientos de miles y miles de euros en (el ministerio en el que trabaja mí relator), en una mala gestión del ministerio, con tráficos de influencias, chanchullos, y en el fondo con corruptelas, donde prima el ascenso, las estrellas a la buena gestión, por el puro corporativismo existente,

Además >>  La desconfianza hacia España roza lo inmanejable

Durante una serie de años, cinco o seis, he compartido unos cursos con un economista, que en sus clases impartía algo que usted repite mucho y no sé si le suena; él decía “debemos de saber administrar nuestros recursos, muchos o pocos, optimizándolos para llegar a ser más eficientes y con ello seremos más productivos”, usted cree que a este buen señor lo han dejado hacer y aplicar sus teorías, pues no, y así nos va. Podría seguir contándole casos, pero creo que no debo de seguir haciéndole peder mas su tiempo”

 

Mi respuesta:

“Tenía días de fiesta porque les subían muy poco la remuneración: el tiempo también es dinero. Y no se equivoque: en euros corrientes Ud. está ganando lo mismo que en 2008, pero ha perdido toda la inflación generada desde entonces.

¿Y si en vez de despedir a esos funcionarios se intenta reconvertirles para, con una mejora de la organización y una nueva metodología de trabajo puedan desempeñar tareas que ahora no se hacen?. Esas personas tienen una ventaja: ya conocen la estructura. Y si aun así no, fuera.

La gente pasa cuando no ve expectativas y percibe que su trabajo no es valorado, lo que crea un efecto perverso porque desincentiva aún más y realimenta la idea de que ‘el funcionario no funciona’.

PS. También yo prefiero el concepto de ‘empleado público’, pero parece que hay trabajadores adscritos al cuerpo de la función pública que prefieren no utilizar esa denominación”.

A no ser que me engañase y no lo sea, lo anterior está escrito por un empleado público o funcionario. Es demoledor lo que dice, lo que siente. ¿Se es consciente de que con la actitud actual hacia estos profesionales se está produciendo, conscientemente, en muchos estamentos y por parte de muchas personas, la destrucción de un entorno profesional del que toda la población depende?. ¿O es que se piensa que cuando este colectivo desaparezca o quede reducido a la mínima expresión todo irá mejor y se atarán los perros con longanizas?.

Que existen departamentos en el ámbito público que no funcionen o empleados públicos que no rinden. Bien, pues que sean reorganizados y reorientados, y, claro que sí, saneados si procede. Pero, por favor, váyase con tino. Demoler algo es muy sencillo; construir algo puede costar generaciones. (Y les recuerdo por enésima vez que yo no soy funcionario).

Niño-Becerra: Función pública
Etiquetado en:                 
  • Sonia Le Lo

    Me parece de lo más interesante. Con lo que cuesta hoy día aprobar una oposición….!!!. El que vale, da ejemplo, y el que no, a la calle, que ser funcionario implica aceptar compromiso con el pueblo. Claro, que esto debería ser aplicado a los funcionarios políticos también….

  • Totalmente de acuerdo Sonia. Gracias por tu aporte.