Niño-Becerra: Sin motivos personales – y 2

 

desempleo estructuralComo continuación al artículo de ayer, el Catedrático de Estructura Económica Santiago Niño-Becerra, muestra una visión ampliada y detallada sobre la situación actual y las perspectivas que sobre déficit, crecimiento y desempleo se presentan en un horizonte no muy lejano para nuestro país.

Los números son una lata, ya, pero en ocasiones hay que leerlos con cuidado porque dicen cosas, cosas que a veces son feas, y cosas que, en ocasiones, no coinciden con las palabras que pronuncian quienes los presentan, o incluso utilizan. Y también producen sorpresas, y generan dudas que llevan a preguntas nuevas.

De los gráficos y datos que acompañaban al texto de los links que ayer referencié en mi texto que Uds. leyeron aquí es posible obtener todo lo que comentaba en el párrafo anterior, gráficos y datos que les sugiero encarecidamente observen (El País 01.05.2013, Pág. 19). A partir de esos datos he elaborado el siguiente cuadro (por necesidades de reproducción dividido en tres):

PIB: Tomando como base el año 2012 y aplicando las previsiones del Gobierno presentadas en el documento justificativo en el que este se apoyó para solicitar dos años de plazo en los compromisos presupuestarios, el PIB pasa de 100 a 101 en el 2019, es decir, la ganancia acumulativa es de 1,1 puntos. ¿Parece poco?, es una exageración teniendo en cuenta las tasas de crecimiento previstas por el Gobierno: 2,5% en el 2017, 2,8% en el 2018, 3,2% en el 2019. ¿Cómo, en base a qué y realizado qué actividades España va a crecer esos ritmos?. Misterio misterioso.

Desempleo: Lo mismo: tomando como base el año 2012, en el 2019 el desempleo sería 90,21, es decir habría caído 10,21 puntos, en otras palabras: 100 personas desempleadas en el 2012 se habrían transformado en 90 en el 2019. Muy poco, ya, teniendo en cuenta los niveles de paro en los que se mueve España, pero una exageración teniendo en cuanta que el Gobierno prevé que muy poco varíen las cosas entre el 2013 y el 2016, pero que el paro se reduzca el 2,8% entre este año y el 2017, el 3,4% entre ahí y el 2018, y el 3,7% desde tal año y el 2019. ¿Cómo va a lograrse eso si España precisa crecer como mínimo al 2% para generar ocupación neta? Ni la más remota idea. Lo único que se me ocurre es que, o bien caiga a plomo la población activa, o bien, como comentábamos ayer se modifiquen las definiciones de población activa, ocupada y desempleada.

 

Ingresos y gastos públicos: Analizando los números referidos se aprecia que los ingresos públicos van a subir poco en estos años: entre el 2013 y el 2016 tan sólo 0,7 puntos (0,69 aplicando las previsiones de presión fiscal sobre el PIB), claro que añadidos a los incrementos de gravámenes fiscales que se han producido en estos pasados tres años; pero el gasto público … el gasto público va a experimentar una caída de 3 puntos; sí, añadido a lo que ya se ha recortado entre el 2010 y el 2012. Obviamente la diferencia entre unos y otros aumenta 3,7 puntos. Bien, se estarán preguntando, ¿es posible crecer con más recortes y más impuestos?, si, si lo que se crece es casi nada, y fíjense en que España tan sólo crece 1,1 puntos en el período 2012 – 2019, es decir, prácticamente nada; entonces ¿qué hace España entre esos años?, pues limpiar, tan sólo limpiar:

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Déficit: La mejora del saldo público es milagrosa: pasar, ajustando al PIB, del -6,22% en el 2013 al 2,12% en el 2019: ganar, en términos absolutos, 8,34 puntos en el período … creciendo la miseria que España va a crecer y aceptando las reducciones tan tremendas que se van a producir en el desempleo.

Bien, se preguntarán, y yo, ¿qué opino?. Pues que con mucha sangre y muchas lágrimas, y aceptando un empobrecimiento generalizado de la población, un retroceso espectacular de los servicios públicos, que se modifiquen y adapten algunas definiciones según conveniencia, y que nos creamos las previsiones de aumento de PIB real, es posible. Claro que también lo es que si hoy nos asomásemos al 2019 viésemos una España que nos recordaría mucho a la de principios de los años 80, pero casi sin expectativas y, desde luego, sin yuppies.

(En el fondo, hacia lo que se está yendo es hacia algo muy semejante a la fase anterior a la entrada de la Economía, de la población, del planeta, en el estado de bienestar tras la Depresión: tal entrada evitó que se alcanzase la estabilización en ‘la parte baja’ tras la crisis de los 30 -en eso consistió el modelo keynesiano que, con variaciones, muchas al final, hemos tenido hasta el 2010- y llevó tal estabilización  a ‘la parte alta’; algo que ahora ya no es posible porque hoy sabemos que los recursos son escasos o ya inexistentes a diferencia de antes cuando se supusieron abundantes e ilimitados. Esta vez, por tanto, la estabilización se alcanzará en ‘la parte de abajo’: de muy abajo, con todo lo que ello va a suponer, durante muchos, muchísimos años).

Niño-Becerra: Sin motivos personales – y 2
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