No hay manera de vivir tranquilo

 

grafico cotizacion negroSemana de corrección para el mercado, que cuando no asigna por igual los premios, luego no se anda con chiquitas en unos castigos que reparte por igual a justos y pecadores.

Semana de justa corrección y al tiempo de inquietud en nuestra casa debido a este quiero y no puedo en que anda parte de la renta variable europea desde el verano, para empañar el impecable desarrollo alcista de Alemania, las plazas emergentes yWall Street, donde al cierre semanal hay que hablar de las implicaciones bajistas que puede tener la tibieza de los Gobiernos en la reunión del G- 20. Justo ahora que la mayoría de los índices norteamericanos intentaba irse por encima del máximo previo.

Sucede esto tras semanas en las que la cosa estuvo en manos exclusivamente del Nasdaq 100, justo cuando se intentan confirmar las directrices alcistas de las que vengo hablando desde hace meses, experimentales, como plataforma desde la que dejar atrás un movimiento lateral que, a corto-medio plazo y al menos por el momento, sigue vigente en las bolsas occidentales aunque se hayan ido ganando adeptos alcistas en los últimos tiempos. Y eso que las cosas empezaron bien, sobre todo gracias a un Japón que lleva meses a por uvas…

Pero el resto de los rezagados no ha cogido el mensaje, atemorizados por la llamada guerra de divisas y los potenciales problemas de solvencia de algunos países europeos con Irlanda a la cabeza; que parece ocupar el papel que tuviera Grecia en el episodio bajista del segundo trimestre del año.

Es por esta cuestión que en las últimas semanas hemos visto disidencia en la llamada periferia europea. Y eso se ha saldado con la pérdida de los primeros soportes importantes en dos plazas -Italia y España- que son claves para el desarrollo del EuroStoxx 50, índice que en ningún momento ha confirmado a los alcistas pese a la hipotética bonanza que cabría haber esperado de la ruptura de su directriz bajista y de un importante mercado alcista a nivel global; pues lo de Wall Street ha estado más que bien, y lo de algunas plazas emergentes como China y el conjunto de las materias primas ha sido de órdago. Con todo, incluso en este grupo ha habido disidentes como el precio del crudo, que ha sido frenado en zona de máximos anuales tras una ligera ruptura que, como ha pasado con el conjunto del mercado norteamericano, hay que considerar insuficiente para dar por hechas ciertas cosas.

Por ello, la semana pasada hablaba de que el mercado ganaba adeptos sin atreverme a hablar de victoria alcista ni siquiera cuando algunos siemprebajistas han tirado la toalla. De hecho, es precisamente eso y el alto consenso alcista que mostraban las encuestas de los minoristas lo que invitaba a pensar en un inminente alto en el camino. Personalmente, no me parece que las alertas indiquen un problema en el proceso de fondo.

Además >>  Al ritmo que vamos, es casi seguro que los Estados Unidos entren en suspensión de pagos.

De momento sólo inquietud

Pese a la generalizada corrección semanal,mesigue pareciendo que no tenemos suficientes argumentos como para pensar en que el mercado está formando un techo relevante en la zona de máximos que marcó en abril el Standard& Poor’s 500, nivel bajo el que hemos vuelto a situarnos.

 

Siempre hay algo que no cuadra. Siempre. Por ello, para mí, mientras subir sea más probable que bajar en tendencia, es preferible perder que dejar de ganar; pues al final dejar de ganar es perder desde el día que te enseñan lo que es el coste de oportunidad.

Me inquieta el rechazo en máximos, pero parecía inevitable considerando la sobrecompra de corto plazo, la excesiva convicción alcista en los minoristas y el fallo que vivió el euro-dólar en zona crítica en la semana previa. Es esta cuestión, la de la divisa, una circunstancia en la que he venido mostrándome crítico con el par en la zona 1,40.

Sin nuevos catalizadores (y el mercado no parece haberlos encontrado) cualquier inevitable resbalón del proceso en forma de corrección en tendencia podía traer consigo una corrección de la renta variable.

Una corrección que es inquietante porque en ningún momento hemos tenido una generalizada ruptura alcista europea. La falta de confirmación ha derivado en divergencia con los acontecimientos técnicos sufridos estos días en plazas como Madrid y Milán.

Un euro-dólar perdiendo claramente la zona de 1,36 de la mano de algo más que un paso atrás que es lo que hemos tenido hasta ahora, podría invitar a un serio ajuste en la exposición a la renta variable.

Carlos Doblado (Bolsagora)

No hay manera de vivir tranquilo
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