Paraíso (des)conectado

 

El Hierro estrena wifi público en una isla que huye del turismo de masas y donde. la tranquilidad se convierte en el lujo para disfrutar de esta Reserva de la Biosfera.

Arco de lava en Charco Manso
Arco de lava en Charco Manso

Los herreños se vanaglorian de que en su isla no hay McDonald’s ni Zara ni resorts ni semáforos ni grandes sofisticaciones. “El lujo aquí es el aislamiento y la tranquilidad”, cuenta Verónica Montero, consejera de Turismo del Cabildo de El Hierro. Su lejanía y dificultad de acceso, ya que solo hay vuelos directos desde Tenerife y Gran Canaria, la ha preservado del turismo masificado, y su naturaleza agreste y volcánica la ha convertido en un lugar poco habitado y excepcional para deportistas, aventureros y aquellos visitantes de alto poder adquisitivo que buscan “una cura de estrés”, añade.

Tan perdidos en la inmensa tranquilidad se puede estar que, según las zonas y la operadora, es bastante común perder la cobertura del móvil, aunque la isla acaba de estrenar 26 puntos de wifi gratuito en los lugares más visitados, pensados para que los viajeros compartan sus fotos y experiencias en las redes sociales.

La modelo Claudia Schiffer o los músicos Keith Richards y Joaquín Sabina son algunos de los célebres visitantes atraídos por El Hierro. “Nuestro turismo es bastante exclusivo porque no es barato llegar hasta aquí”, cuenta Carlos Valenzuela, socio de Arrecifal, una de las empresas dedicadas al submarinismo. Esta actividad atrae a aficionados de toda Europa por la particularidad de sus fondos, “un paisaje volcánico espectacular”, relata este profesor, y de aguas cristalinas que permiten visibilidad hasta 50 metros de profundidad. Desde La Restinga, en la zona sur, en 15 minutos en barco como mucho se llega a todos los puntos de interés alrededor de la reserva natural del Mar de las Calmas, donde se pueden apreciar desde tiburones hasta especies nativas, como los peces llamados “viejas”. En este puerto –donde comienzan a llegar los yates de rusos provenientes de Tenerife–, se pueden hacer excursiones en velero con la empresa Eskandaloso.

La isla más occidental y meridional de las Canarias asombra al viajero nada más llegar por sus espectaculares montañas pegadas al mar, con el pico de Malpaso, de 1.500 metros de altura, reinando. La isla, Reserva de la Biosfera, es de origen volcánico y cuenta con apenas 285 kilómetros cuadrados de gran variedad de paisajes: volcánico, desértico al sur, frondosos bosques de hayas, pinar al este, sabinar y laurisilva y hasta una verde meseta en su parte más elevada. Por eso es un paraíso para los turistas amantes de la naturaleza y del senderismo, incluso del extraño turismo geológico, que atrae a unos cientos de visitantes.

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Sus más de 270 kilómetros de senderos dan pie a que compañías como Atlantidea preparen rutas a medida. “Nos adaptamos a lo que nos pidan. Elpaisaje es increíble y cambiante en una misma ruta”, anima Enrica Baudino, socia de la empresa, que organiza también aventuras de fototrekking. Para los más arriesgados, el Club Guelillas ofrece saltos en parapente desde 1.200 metros de altura. Y además se puede disfrutar de experiencias de paintball, rápel, pesca submarina o hípica.

Por supuesto, los foráneos también acuden a disfrutar del mar. “Aquí tenemos una manera especial de bañarnos”, ironiza Montero. Sin apenas playas (como la aislada del Verodal), los herreños utilizan las piscinas naturales volcánicas que se forman en la costa, lugares entre acantilados únicos como el Charco Azul, la Cala de Tacorón o Tamaduste. Pero hay innumerables rincones. Una de las casas más caras de España a la venta (casi cinco millones de euros), conocida en la isla como El submarino, dispone de un tubo volcánico que le lleva a su propia cala.

 

En el momento del relax, el Balneario Pozo de la Salud, llamado así por una histórica poza de aguas medicinales todavía activa, ofrece tratamientos relajantes como masajes con piedras volcánicas, shiatsu o peeling corporal. Su tranquila terraza, no hay ninguna población en los alrededores, es una gran opción para ver una puesta de sol junto al mar mientras se disfruta de una copa.


Guía para el viajero

Dónde dormir

El Parador de El Hierro es una opción excepcional. Justo donde acaba una carretera costera y entre montañas, el sitio respira sosiego. Cuenta con el menú Garoé de comida local con caldo de queso, peto en mojo o conejo al salmorejo. El Hotel de Las Puntas, en un risco junto al mar y reconocido como el más pequeño en el libro Guinness, es una alternativa curiosa.

Dónde comer

Sin grandes sofisticaciones, el viajero debe buscar buena materia prima. Para disfrutar de pescado, en La Vieja Pandorga (La Restinga) o en La Mareta (Las Puntas). Sobre el Mirador de La Peña, en un enclave montañoso frente al mar, se encuentra el restaurante del mismo nombre diseñado por el arquitecto lanzaroteño César Manrique.


Vía|Alfonso Simón

Paraíso (des)conectado
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  • Increíble sitio, en lo particular me fascina viajar, esperando conocer en algun momento ese paraíso terrenal. Saludos.

  • Es precioso si. Gracias por tu comentario. Un saludo