Putin: "Los traidores siempre acaban mal"

 
El primer ministro ruso ha hablado de espías y traición. Lo hizo en Crimea. A su salida de la residencia oficial del presidente ucranio, Víctor Yanukóvich. Allí, ante la atención estupefacta de los periodistas reveló que una orquesta acompañó los cánticos que entonó con los espías expulsados por Estados Unidos a principios de julio.
“Hablamos sobre las cosas de la vida”, dijo Vladímir Putin en las escalinatas del palacio donde durante el intento de golpe de Estado soviético de 1990 estuvo aislado Mijaíl Gorbachov. “Durante nuestro encuentro cantamos, pero no karaoke, sino con orquesta”.
Los informadores preguntaron entonces qué canciones habían elegido. El hombre fuerte de Rusia y ex espía soviético respondió: “Dónde comienza la Patria”, y ante las risas y las caras incrédulas de los periodistas, que en un principio creyeron que se trataba de una de las bromas de Putin, éste se apresuró a confirmar: “En serio, de verdad”.
Sobre el desmantelamiento de la red de espionaje ruso -que tenía al menos 11 personas en Estados Unidos, la mayoría con identidades falsas y, siguiendo la tradición soviética, prácticamente en inactivos esperando la oportunidad de que fuera necesario que entraran en acción-, Putin dijo que no había mucho que comentar.
“Ya he dicho que esto fue el resultado de una traición, y los traidores siempre terminan mal, o a consecuencia del alcohol o de las drogas, tirados en la calle. Hace poco uno de ellos terminó sus días más o menos así. ¿Y en aras de qué?”.
Una pregunta indiscreta
Putin aseguró que conoce a todos los traidores por sus nombres. Y cuando los periodistas quisieron saber si pensaba castigarlos de alguna manera, el primer ministro respondió que esa era “una pregunta indiscreta, un asunto que no se resuelve durante una conferencia de prensa”. En cualquier caso, agregó, “ellos [los espías] viven según sus propias leyes, y éstas son bien conocidas por todos los servicios secretos”.
A pesar del fracaso de la misión de los rusos en Estados Unidos -que pudieron salir en libertad y volver a su país después de que el Kremlin aceptara liberar a cuatro personas que estaban cumpliendo condena por espionaje-, los miembros de la red desmantelada tienen su futuro asegurado. Así por lo menos lo afirmó Putin. “Estoy seguro de que van a obtener trabajo en puestos dignos y que tendrán un vida interesante y brillante”, señaló.
Al mismo tiempo, dijo que el destino de los espías en general es muy duro. “Imagínense: primero deben aprender el idioma como si fuera el nativo; pensar y hablar en él, cumplir lo que prevé la tarea encomendada en interés de su Patria durante muchos-muchos años, sin la garantía que da el estatus de diplomático, poniendo en peligro cada día su destino y el de su familia, la que ni siquiera sabe quién eres en realidad y para quién trabajas”, explicó Putin en su ardiente defensa del trabajo de espionaje.
Una espía muy sexy
No está claro cúando tuvo lugar el encuentro de los fracasados espías con Putin. Pero el primer ministro confirmó que en la reunión participó Anna Chapman -su apellido de soltera es Kushchenko-, la más popular del grupo y a la que hace poco la compañía Vivid Entertainment le propuso un papel protagónico en una película porno.
Steven Hirsh, jefe de la compañía porno, escribió al abogado estadounidense de Champam, Robert Baum, que había decidido invitar a la hermosa y joven rusa a hacer una película ya que, según él, “es la espía más sexi” que ha visto en su vida. Pero Chapman ha rechazado la oferta, y aunque los productores tenían esperanzas de convencerla, seguramente éstas se han desvanecido después de la reunión de los espías con Putin. Vivid Etertainment se habría interesado en la joven rusa después de la entrevista dada por su ex esposo británico, en la que éste contó que Anna tenía un temperamento sumamente fogoso y le gustaban las sesiones maratónicas de sexo.
Putin, además de reunirse con Yanukóvich, participó en Crimea en el XIC Espectáculo Baiker Internacional, en los alrededores de Sebastópol. Putin llegó al lugar del encuentro en una Harley Davidson, a la cabeza de una caravana de motociclistas, vestido con camisa negra, jeans negros, una gorra y con gafas de sol. La moto estaba adornada con las banderas rusa y ucrania. En su breve discurso, el primer ministro dijo que la moto “da a su dueño un dulce sentido de libertad, y por eso se puede decir sin exagerar que la moto es un símbolo de la libertad”.

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