Realismo – Deuda – Sólo algún tiempo pasado fue mejor

 

Santiago Niño Becerra. La Carta.

Santiago Niño Becerra

¿Ejercicio de realismo?, ¿anticipo de que las cosas van a estar peor?, ¿constatación de que las medidas adoptadas / a adoptar son meramente paliativas y que nada se puede hacer para ayudar verdaderamente a la recuperación?. Poco importa, lo cierto es que el pasado Jueves, y pienso que por vez primera desde el inicio de su mandato allá en el ya lejano 2004, el Señor Presidente del Gobierno se colocó en una posición bastante realista, dura, sin brindis al Sol, pero realista: las cosas van a continuar mal. A la vez quedó claro algo en el Parlamento: que el principal partido de la oposición no quiso decir lo que sabe que corresponde hacer, lo que todos quienes son algo en el mundo económico internacional saben, y no lo dijo porque no quiere hipotecar su futuro político: pienso que hoy hacer eso es un error (claro que yo no soy político).

Si hubiese podido hacerlo le hubiese preguntado al Sr. Rodríguez Zapatero el motivo por el que desde el año 2008 viene diciendo que la recuperación se produciría el siguiente semestre cuando todo indicaba que eso no era posible, cuando todo decía que en base a la realidad económica internacional (España está ahí) no era posible; y le hubiese preguntado al Sr. Mariano Rajoy a qué esperan para decir eso que ya se sabe que hay que hacer, por qué no lo lanza a la palestra y, caso de ser criticado, que exija que le demuestre quienes le critican que ese no es el camino.

El Señor Presidente del Gobierno advirtió del riesgo de recaída, mi lectura: por vez primera el Sr. Rodríguez Zapatero estaba advirtiendo que vamos a peor -España, sí, pero, pienso que estaba pensando en clave global- y que ese ir es inevitable. Es mi opinión, claro.

En cualquier caso, y lo digo de verdad, de verdad de la buena, chapeaux para el Señor Presidente del Gobierno. Pienso que ese el camino: informar hacia donde nos lleva este camino. Quienes sean han decido que ya toca decir más (¿habrán sido los Men in Black?). Más vale tarde que nunca, ya; pero por favor, que no cambie.

(El precio que España tiene que pagar para que le compren la deuda que emite -el motivo de la emisión tanto da- no cesa de aumentar, pero la Señora Ministra de Economía sólo se fija en que España puede colocar toda la deuda que emite. Si el razonamiento es ‘Nos compran toda la deuda que vendemos’, OK, pero pienso que el mérito es del precio que pagamos para que nos la compren .

Para un comprador de duda el mix ‘estado de la economía española – precio al que estoy dispuesto a comprar la deuda del Reino de España’ es … el precio al que España vende su deuda. Si ese estado de la economía se degrada un poquito, el precio al que ese comprador estará dispuesto a comprar aumentará, y si España está dispuesta a pagarlo venderá su deuda. Pienso que no hay nada más: el truco está ahí. Mientras paguemos el precio que nos pidan nos comprarán la deuda que vendamos; mientras paguemos los intereses de esa deuda y se de lo anterior nos la seguirán comprando.

Pienso que no es un mérito que nos compren la deuda, y sí es un demérito que la tendencia de evolución del precio de esa deuda dibuje un camino ascendente.

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Y claro, los compradores de esa deuda (de esas deudas, en realidad) quieren asegurarse de que van a cobrar, es decir, quieren tener claro que va a haber fondos para que se les pague; que esos fondos procedan de menos-gasto-en-pensiones o de la venta de caramelos de menta, tanto les da, lo que sucede es que esos dineros para pagar a los acreedores parece más factible que salgan de lo primero, por eso a los acreedores les suena bien lo de ‘reforma de las pensiones’. Suena a dinero seguro … para ellos, claro.

 

En esta línea y como nota al pie: ¿garantizar las pensiones?, como no sea a un nivel de subsistencia no lo veo. Cada vez menos factor trabajo va a ser necesario para fabricar el PIB que sea preciso, luego, aunque ascienda la cantidad unitaria a pagar -las cotizaciones-, el monto total de las mismas descenderá, y continuará descendiendo, en consecuencia, ¿cómo pueden garantizarse genéricamente ‘las pensiones’.

Otra nota al pie: parece que está comúnmente admitido que la ‘reforma de las pensiones’ debe hacerse debido a que, de no llevarla a cabo, las cosas de las pensiones se van a poner muy feas a partir del 2025. Continuando con la línea oficial, ¿qué fue de aquellas manifestaciones de que las pensiones en España estaban garantizadas hasta el 2060, por lo menos?).

(Me lo han vuelto a preguntar: otra vez: de nuevo: ‘¿Nadie vio que la senda que estaba llevando la economía apuntaba al desastre?’. Pienso que sí, que se vio, que quienes tenían que verlo lo vieron, pero también pienso que no había alternativa. Es terrible, ya, pero la humanidad, como el concepto indica, no se halla compuesta por ángeles, sino por humanos, y los humanos somos unos bichos muy curiosos.

Quienes debían verlo vieron, a principios de los 90, que lo que se estaba poniendo en marcha llevaba un rumbo de colisión: había que seguir creciendo, y más de lo que se había crecido porque, sino, el exceso existente de capacidad industrial para fabricar de todo no sería absorbido ni sería ocupado el exceso de factor trabajo que ya existía. Para logarlo se inició una espiral de deuda cuyo final oficial se produjo en Septiembre del 2007. Pienso que quienes pusieron en marcha esa espiral tenían claro que lo que ha sucedido era inevitable, pero, y aquí radica el quid de la cuestión, era la única forma absorber el exceso de capacidad productiva y de ocupar el exceso de factor trabajo, en definitiva, de continuar creciendo.

Hasta que eso no se acepte: la inevitabilidad de lo que ha sucedido, de lo que va a suceder, como causa de las medidas adoptadas para garantizar el crecimiento habido en estos pasados años, se seguirán buscando culpables, no entendiendo qué ha sucedido, y preguntando porqué hemos llegado hasta aquí. Ya lo comentamos: el culpable, de haberlo, fue ‘aquel maldito tango’:

La culpa fue de aquel maldito tango
que mi galán enseñóme a bailar
y que después, hundiéndome en el fango,
me dio a entender que me iba a abandonar.

(“Maldito tango”.Música: Osmán Pérez Freire, letra: Luis Roldán, 1916).

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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