Reestructuración organizativa

 

Santiago Niño Becerra.

Hoy, día 8 de Diciembre es el día en que, en numerosos hogares, son colocados los adornos de Navidad e instalado o construido, según los casos, el Nacimiento: el Belén. Hace unos días un lector me remitió un mail con mucha, mucha miga, sobre el Belén sí. Se lo adjunto.

“Mañana quiero empezar a poner el Belén en mi casa, y, como estamos en crisis, antes de hacerlo he decidido llamar a uno de mis colegas consultores, especialistas en temas de crisis, para que me asesore sobre como rentabilizar al máximo el tradicional Nacimiento. El resultado ha sido sorprendente, y por eso se lo quiero comentar. Las decisiones que he decidido tomar son las siguientes:

Pastores. Para nadie es un secreto que en todos los belenes hay más pastores que ovejas, parece absurdo, pero siempre ha sido así. Por supuesto me veo obligado a deshacerme de todos menos uno. Instalaremos pastores eléctricos (cercas electrificadas) con el fin de controlar a las ovejas, y, una vez instalados, se planteará la posibilidad de sustituir al pastor por un perro con experiencia.

Personajes gremiales. Es sorprendente la cantidad de artesanos que puede haber en un Belén: el herrero, el panadero, el de la leña, el carpintero (haciendo una desleal competencia a San José que se ha cogido baja paternal), el tendero,… y sin embargo es, también, sorprendente ver los pocos clientes que hay en la zona artesanal. El consultor me ha sugerido despedir a todos los artesanos, es duro, pero no ha quedado otro remedio. En su lugar hemos contratado a un comerciante oriental que, en un pequeño comercio, fabricará y venderá todos los objetos que manufacturaban los artesanos. (Si el comerciante oriental decide subcontratar a quince menores de edad para sacar el trabajo es un tema en el que no nos debemos meter).

Posadero. El comerciante oriental se hará cargo también de la posada. Además, últimamente habían llegado quejas de la atención al cliente. La posada podría funcionar con el sistema de camas calientes a fin de rentabilizar las instalaciones.

Lavanderas. Qué manía tienen en los belenes con lavar la ropa, con lo fría que debe estar el agua con tanta nieve. Se suprimen los trabajos de lavanderas, que además eran ocupados siempre por mujeres. Cada uno se lavará su ropa en los ratos libres, potenciando así la equiparación de sexos en cuestión de tareas domésticas.

Ángel anunciador. Suprimidos casi todos los pastores, no tiene sentido la figura de un ángel anunciador. Se sustituye por un anuncio luminoso, en donde, además, puede anunciarse las ofertas del comerciante oriental.

Castillo de Herodes. A Herodes le mantengo en su puesto; no es que haga mucho, pero manda, y no es cuestión de ponerse a despedir directivos.

Soldados, me quedo con dos por razones de seguridad, (que bastante calentita está la zona) pero los externalizo. Los contrataré por medio de “Security Castillos”, para que me presten servicio como guardas de seguridad. Ahorro en costes fijos y gano en flexibilidad.

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Paseantes varios. Es sorprendente ver la cantidad de personajes que abundan en un belén sin hacer nada, absolutamente nada. Todos despedidos. Esto lo teníamos que haber hecho hace tiempo.

 

Paseantes con obsequios. He observado que otro grupo de paseantes, algo menos ociosos, pero no mucho más productivos, se dirige hacia el portal con la más variada cantidad de objetos. Uno con una gallina, otro con una oveja, otro con una cesta, otro con un hatillo (¿qué llevará el misterioso personaje del hatillo?). Puesto que todos tienen el mismo destino, organizaremos un servicio de logística para rentabilizar el proceso. Despediremos a todos los paseantes, uno de ellos se quedará con nosotros por medio de ETT y con ayuda de un animal de carga recogerá las viandas cada tres días y las acercará al portal.

Reyes Magos. Por supuesto con un solo rey es más que suficiente, para llevar el oro, el incienso y la mirra. Eliminamos dos reyes, dos camellos y los pajes. Posiblemente nos quedemos con el rey negro para no ser acusados de racistas. Tengo que estudiar, también, la posibilidad de dejar tan solo el incienso y vender el oro y la mirra a otra compañía ya que debemos de reducir al máximo el gasto en regalos de empresa.

Mula y Buey. La única función de estos animales es dar calor. Esta función será desempeñada por una hoguera, que gasta menos energía. Realizaremos un “assessment center” con los dos animales, y el que lo superé trabajará como animal de carga en el servicio de logística antes citado.

San José y la Virgen María. Está más que demostrado que el trabajo que hacen ambos en el portal puede ser desempeñado por una sola persona, y evitamos dos bajas de maternidad/paternidad. Por razones de paridad nos quedamos con la Virgen María y, lamentablemente, tenemos que despedir a San José.

El Niño Jesús. A pesar de su juventud tiene mucho potencial, y además parece ser que su padre es un pez gordo. Le mantenemos como becario con un sueldo testimonial, hasta que demuestre su valía.

En consecuencia el Belén quedará estructurado de la siguiente forma: un pastor, con ovejas en un cercado, un oriental con un comercio/posada de 24 horas, Herodes y dos guardas subcontratados, un paseante, por ETT, con la mula (o el buey) haciendo repartos, el rey negro, la Virgen maría y el Niño Jesús. Va a ser más soso que otros años, pero han sido conseguidos ahorros importantes”.

Pues eso.

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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Reestructuración organizativa

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